Ciudadanos chinos están preocupados de que Beijing incorpore vacunación COVID-19 en código QR

Por ALEX WU
26 de Marzo de 2021
Actualizado: 26 de Marzo de 2021

Las autoridades sanitarias chinas anunciaron recientemente que los registros de vacunación COVID-19 y los resultados de las pruebas de ácido nucleico se incluirán automáticamente en los códigos sanitarios digitales de los ciudadanos. Pero el plan ha despertado la preocupación de la población.

La edición en chino de The Epoch Times habló con algunos ciudadanos que dijeron que el régimen podría hacer obligatoria la vacunación. Son reacios a vacunarse con vacunas fabricadas en China debido a la preocupación por la calidad y la falta de transparencia. También creen que si la información sobre la vacunación se incluye en sus códigos sanitarios, los datos podrían utilizarse para discriminarlos y sus movimientos se verán más restringidos.

El 23 de marzo, la Comisión Nacional de Salud ofreció una rueda de prensa sobre el tema de la tecnología digital en la salud. Mao Qun’an, director del departamento de planificación de la comisión, anunció que China ha logrado el “acceso de código único” del código sanitario digital. El siguiente paso es integrar automáticamente en el código sanitario los resultados de las pruebas de ácido nucleico, los registros de vacunación y la información de rastreo de contactos. El “acceso de código único” se instalaría en los teléfonos inteligentes y sería utilizado como rastreador por las autoridades.

Beijing implantó el año pasado un sistema de código de salud digital basado en colores para frenar la propagación del COVID-19. El sistema se basa en la tecnología de los teléfonos celulares y el big data para rastrear el paradero de las personas con el fin de determinar si han viajado a zonas de alto riesgo o han estado expuestas a personas infectadas por la enfermedad. Los códigos de respuesta rápida (QR) generados automáticamente se asignan a las personas como indicador de su estado de salud. Se utilizan tres colores: un código verde indica que no hay restricciones para viajar; un código amarillo indica que los viajes están limitados a la mayoría de los lugares públicos; un código rojo indica que los viajes están restringidos y puede ser necesaria la autocuarentena. El código sanitario se comprueba en todas partes, como un pase digital. Por ejemplo, a las personas que no tienen un código verde se les niega la entrada a la mayoría de los lugares públicos y barrios residenciales.

El código sanitario digital QR está conectado con los departamentos de seguridad pública chinos como parte de la vigilancia y el control de datos masivos del régimen. El medio de comunicación chino en internet The News Lens comentó que el uso del sistema de código sanitario es preocupante, dado que los gobiernos locales pueden utilizar este sistema para reprimir a disidentes como peticionarios, presos políticos y defensores de los derechos, utilizando el problema de la salud como excusa. “Con un código rojo, la gente quedará atrapada y excluida de cualquier servicio público”, afirma el reporte.

23rd Shanghai International Film Festival
Una empleada lleva una mascarilla mientras comprueba el código QR de salud de una mujer junto a la entrada antes de un evento de proyección al aire libre en Shanghai, China, el 25 de julio de 2020. (Yifan Ding/Getty Images)

Preocupación del público

La edición en chino de The Epoch Times habló esta semana con algunos ciudadanos chinos sobre los nuevos cambios en el sistema de códigos sanitarios digitales.

Hua Po, un comentarista de asuntos de actualidad radicado en Beijing, dijo que vacunarse debería ser una elección personal. “Ahora [quieren] poner toda la información sobre las pruebas y la vacunación en el código sanitario. Sería muy incómodo y uno puede ser discriminado si no quiere vacunarse”.

Un residente de Wuhan apellidado Wu dijo: “La inclusión de la vacunación en el código sanitario puede ser una señal de que el PCCh [Partido Comunista Chino] obligará a la gente a mostrar una prueba de vacunación en algunos lugares públicos en el futuro, es decir, una vacunación obligatoria disfrazada. El código sanitario es algo así como un pase digital”.

“He visto reportes de que algunos lugares han empezado a obligar a la gente a vacunarse. En mi zona no ha empezado, pero la propaganda para ello ya ha comenzado: podría ser obligatoria en el futuro”, añadió.

Epoch Times Photo
Una trabajadora vacuna a un hombre contra el COVID-19 en el Museo de Planificación Urbana de Chaoyang en Beijing, China, el 15 de enero de 2021. (NOEL CELIS/AFP vía Getty Images)

Algunos cibernautas en las redes sociales chinas se preguntaron: “¿Se están preparando [el PCCh] para implementar la vacunación forzada, al igual que el aborto forzado que hicieron durante los años de la política del hijo único?”.

Muchos chinos de China continental son reacios a vacunarse debido a la preocupación por la calidad de las vacunas COVID-19 de fabricación nacional y la falta de transparencia de las autoridades sobre sus efectos secundarios.

Un residente de Shanghai apellidado Wang dijo al medio: “Nadie conoce ahora los efectos secundarios de las vacunas. Todas las vacunas tienen efectos secundarios. ¿Por qué debería vacunarme? Solo lo haré si es necesario”.

Hua Po cree que la investigación sobre la vacuna COVID-19 se realizó durante un periodo de tiempo muy corto, y que falta información sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas.

“Algunas personas no están dispuestas a asumir el riesgo y no quieren que se experimente con ellas. No se les puede obligar”, dijo.

Algunos internautas dijeron que los funcionarios del gobierno deberían tomar la iniciativa de inocularse con vacunas fabricadas en China para demostrar al público que las vacunas son seguras.

Hua Po dijo: “El ruso Putin tomó la iniciativa de vacunarse. El pueblo chino tiene dudas sobre las vacunas de fabricación nacional. Creo que cuando los funcionarios, los empleados públicos y el personal médico tomen la iniciativa de vacunarse en público, la gente tendrá menos dudas”.

“Pero aquellas [autoridades] que animan a la gente común a vacunarse no se han vacunado. Creo que los funcionarios deberían tomar la iniciativa en este asunto”, subrayó.

Hasta el 25 de marzo, 10 personas habían muerto en Hong Kong tras recibir vacunas de fabricación china en tres semanas. Pero no está claro si las vacunas contribuyeron a las muertes.

Con información de Luo Ya.


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