Clinton aún tiene una remota posibilidad de ser Presidente de EE.UU.

13 de Noviembre de 2016 Actualizado: 13 de Noviembre de 2016

Hillary Clinton todavía tiene la oportunidad de vencer a Donald Trump, aunque es poco probable. Se calcula que Clinton ganó el voto popular por unos 200.000 votos, pero Trump a partir del jueves ganó 279 delegados contra 228 de Clinton. Este es un punto de discordia entre los manifestantes que han tomado las calles contra Trump, el Presidente electo.

El 19 de diciembre, los miembros del Colegio Electoral votarán quién se convertirá en Presidente cuando se reúnan en las capitales de sus respectivos estados. No hay nada que impida a los delegados votar en contra de Trump, y en teoría incluso podrían no votar.

El nombre para eso, según el New York Post, es un “delegado infiel”. En 29 Estados están prohibidos los “Electores infieles”.

Pero según un análisis del New York Times, más del 99% de los delegados en toda la historia de Estados Unidos han votado como prometieron. En 2004, un votante anónimo de Minnesota se negó a votar por el demócrata John Kerry, y en cambio votó por John Edwards, el compañero de Kerry. Bush ya tenía 286 votos electorales.

Esta misma pregunta se planteó durante las elecciones del 2000, en las que George W. Bush venció estrechamente a Al Gore. Pero para Clinton, es un escenario muy improbable. Clinton necesitaría que más de 20 delegados de los estados republicanos voten por ella.

Antes de las elecciones del año 2000, Andrew Jackson, Samuel Tilden y Grover Cleveland -en el siglo XIX- ganaron el voto popular y perdieron las elecciones.

Los Padres Fundadores de Estados Unidos diseñaron el Colegio Electoral porque tenían “miedo de la democracia directa”, según FactCheck.org. “El cargo de Presidente nunca caerá en manos de un hombre que no esté dotado en un grado eminente de los requisitos necesarios”, dijo Alexander Hamilton.

El 6 de noviembre de 2012, Trump escribió en Twitter acerca del Colegio Electoral, diciendo que “El Colegio Electoral es un desastre para una democracia”.

“Esta elección es una farsa y una parodia. ¡No somos una democracia!”, escribió nuevamente en noviembre de 2012.

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