Cómo China se infiltra en el sector tecnológico de Taiwán para impulsar sus propias industrias

Por Frank Fang
16 de Julio de 2019 Actualizado: 16 de Julio de 2019

A principios de la década de 2000, China adoptó un modelo de desarrollo económico basado en la manufactura de bajos salarios que llevó a que los consumidores percibieran que los productos con la etiqueta “Made in China” son de baja calidad. En los últimos años, Beijing está haciendo muchos cambios: reforzar la competitividad de sus empresas nacionales y alcanzar el grado de desarrollo de alta tecnología en Occidente.

Un área que a Beijing le interesa mejorar es la fabricación de semiconductores. Los chips semiconductores alimentan casi todos los dispositivos electrónicos, desde computadoras y teléfonos inteligentes hasta misiles balísticos.

Para cumplir con su ambición tecnológica, Beijing apuntó a su vecino democrático Taiwán –uno de los principales fabricantes de semiconductores del mundo– utilizando métodos como el robo corporativo, caza de talentos, la transferencia forzada de tecnología, entre otros.

Según datos del gobierno, el valor de producción de la industria de semiconductores de Taiwán hasta 2017 se estimaba en 2,46 billones de dólares taiwaneses (unos USD 79.400 millones), lo que representaba el 20 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) total de la isla. Esta cifra pone a Taiwán en el tercer lugar entre las industrias de semiconductores del mundo.

El problema del robo de propiedad intelectual china en Taiwán se había agravado lo suficiente como para que el gobierno taiwanés modificara su Ley de Secretos Comerciales en febrero de 2013 para incluir sanciones penales más severas para los culpables de filtrar secretos de Estado a otros países, con un máximo de 10 años de prisión y una multa máxima de 50 millones de dólares taiwaneses (USD 1,6 millones).

En algunos casos, las autoridades taiwanesas pudieron impedir la salida de tecnología taiwanesa cuando se detuvo a los criminales antes de que pudieran llevar secretos comerciales a sus nuevos puestos de trabajo en empresas chinas. Pero China utilizó varias tácticas comunes para infiltrarse en el sector tecnológico de Taiwán.

Gran aumento salarial

Las empresas chinas de tecnología son conocidas por ofrecer grandes sueldos para quedarse con ejecutivos e ingenieros taiwaneses que trabajan para las empresas tecnológicas taiwanesas o subsidiarias de empresas extranjeras en Taiwán.

John J. N. Chyi, exejecutivo del departamento legal del fabricante de computadoras taiwanés Compal, dijo en una entrevista reciente con la oficina de La Gran Época de Taiwán que las compañías tecnológicas chinas suelen ofrecer salarios a talentos en el campo tecnológico que son de tres a cinco veces superiores que los que se ganan en Taiwán.

Según Chyi, las empresas chinas apuntan específicamente a talentos que son investigadores clave en sus respectivas empresas, con el fin de adquirir sus conocimientos.

Chyi agregó que debido a todas estas actividades de reclutamiento, hubo varios casos de empresas chinas que lanzaron productos al mercado antes de sus competidores taiwaneses. Además, estas empresas chinas pueden empezar a generar ganancias una vez que los productos ingresan al mercado, mientras que sus contrapartes taiwanesas tendrán que cargar con los costos de la investigación y el desarrollo.

Por ejemplo, en enero de 2019 fiscales de Taiwán presentaron cargos contra cuatro exempleados de la empresa taiwanesa de diseño de circuitos integrados Novatek Microelectronics por violar la Ley de Secretos Comerciales. Los cuatro trataron de transmitir información relacionada con la tecnología de realidad virtual y los chips que se instalan en los dispositivos con pantallas OLED de Novateck a la compañía china Shanghai Viewtrix Technology. OLED (diodo orgánico emisor de luz) es una nueva tecnología de pantallas que brinda una mayor calidad de imagen.

Entre los cuatro acusados se encontraba un exejecutivo de Novatek de apellido Tseng, a quien se le prometió el doble de salario que en Novatek para que se convirtiera en gerente general de Viewtrix, según la emisora de radio taiwanesa BCC.

En diciembre de 2016, la compañía estadounidense de semiconductores Micron completó su adquisición de la compañía de producción de chips de memoria Inotera Memories, de Taiwán. En los meses anteriores a la finalización de la operación, cinco directivos de Inotera dejaron la empresa y se incorporaron a distintas empresas chinas de semiconductores.

Los cinco fueron acusados de violación de la Ley de Secretos Comerciales en septiembre de 2017, por presuntamente tomar fotografías y hacer copias de documentos corporativos de Inotera antes de dejar la empresa, algunos de los cuales estaban relacionados con el funcionamiento de las salas blancas de fabricación de placas de circuitos de la empresa.

Según la revista taiwanesa Wealth, las empresas chinas ofrecieron a los cinco directivos salarios entre tres y cinco veces más de lo que ganaban en Inotera.

Programa de talentos

Beijing creó varios programas de reclutamiento para atraer a expertos chinos y extranjeros para trabajar en China, con el objetivo de impulsar el crecimiento de su sector tecnológico.

Uno de esos programas, llamado Mil Talentos, recibió recientemente el escrutinio de las autoridades de Estados Unidos, con varios casos de personas reclutadas por el programa Mil Talentos que fueron acusadas o condenadas por robar secretos comerciales de Estados Unidos a China.

Liu Shang-jyh, fundador de la Facultad de Derecho de la prestigiosa Universidad Nacional Chiao Tung de Taiwán, dijo en un reciente seminario que Beijing también ha estado utilizando el programa de talentos como una forma de obtener tecnología taiwanesa.

Beijing estableció el programa Mil Talentos en diciembre de 2008. A los reclutados que son exitosos se les otorgan lucrativos paquetes de empleo, a menudo con importantes fondos de investigación a su disposición y un puesto de dirección o profesional en una universidad, instituto de investigación o empresa estatal china.

El diario taiwanés Liberty Times informó el año pasado que 33 taiwaneses fueron reclutados bajo el programa de talentos.

Liu agregó que Beijing reclutó especialmente a muchos expertos de un grupo de investigación propiedad del gobierno taiwanés, llamado Instituto de Investigación de Tecnología Industrial. Añadió que Beijing también ha estado apuntando a profesores locales que participan en la cooperación industrial-académica.

En un informe de mayo sobre el robo de propiedad intelectual por parte de China, la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos y China (USCC) señaló que el programa Mil Talentos hizo que más de 4000 chinos volvieran a China para mediados de 2014.

Filiales chinas en Taiwán

El gigante tecnológico chino Huawei, cuyos equipos están siendo rechazados por múltiples países occidentales debido a los riesgos de seguridad que conllevan por los estrechos vínculos de la empresa con Beijing, también es motivo de preocupación para Taiwán.

En mayo, el Departamento de Comercio de Estados Unidos agregó a Huawei y sus 68 a filiales a su “Lista de Entidades”, lo que significa que las empresas estadounidenses tienen prohibido hacer negocios con el gigante tecnológico chino, a menos que se les otorgue una aprobación especial del gobierno.

En la lista también está la filial taiwanesa de Huawei, Xunwei Tech, que tiene oficinas tanto en la capital taiwanesa de Taipei como en un parque científico en la ciudad taiwanesa de Hsinchu, al norte del país.

En 2014, la revista taiwanesa Commonwealth informó que un grupo de más de 20 ingenieros que trabajaban en el diseño de un chip para teléfonos móviles para MStar, una empresa taiwanesa de diseño de chips, aceptaron trabajar juntos en Xunwei Tech. La decisión simultánea de renunciar y trabajar para Xunwei se produjo mientras MStar estaba siendo adquirida por otra compañía taiwanesa de diseño de chips, MediaTek, en 2012.

Commonwealth además informó que la filial de Huawei, HiSilicon, también reclutó un gran número de ingenieros de MStar, así como de otra compañía taiwanesa de diseño de chips, Faraday Technology Corporation.

HiSilicon también está en la lista de entidades de Estados Unidos.

Empresas taiwanesas en China

Beijing ha apuntado a las empresas tecnológicas taiwanesas que operan en China, y uno de los casos más conocidos involucra a Foxconn, el mayor fabricante de productos electrónicos por contrato del mundo y ensamblador de Apple.

Los medios de comunicación taiwaneses informaron ampliamente que el fabricante de automóviles y de baterías chino BYD había reclutado a más de 400 trabajadores de Foxconn desde 2003, lo que permitió a BYD desarrollar rápidamente una nueva cartera de negocios en el ensamblaje de teléfonos. Tanto Foxconn como BYD tienen su sede en la ciudad de Shenzhen, en el sur de China.

En 2006, Foxconn presentó una demanda contra BYD en el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen. Argumentó que BYD había obtenido intencionalmente secretos comerciales a través de sus exempleados.

Después de siete años de batalla legal, Foxconn perdió. Los expertos de la industria argumentaron que el fallo del tribunal fue un duro golpe para Foxconn.

“Estuvo lejos de ser un juicio justo, ya que el gobierno de la ciudad de Shenzhen, que debería haber sido neutral, claramente se puso del lado de BYD”, dijo al medio de comunicación japonés Nikkei en 2015 una fuente anónima familiarizada con la demanda.

Casos de EE.UU.

En un reciente caso judicial en Estados Unidos, los fiscales alegaron que las empresas tecnológicas chinas y taiwanesas confabularon para robar secretos comerciales de Estados Unidos.

En 2018, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a United Microelectronics Corporation (UMC), con sede en Taiwán, a Fujian Jinhua Integrated, de propiedad estatal de China, y a tres ciudadanos taiwaneses por presuntamente conspirar para robar secretos comerciales relacionados con los chips de memoria DRAM de la empresa de semiconductores Micron.

Uno de los tres taiwaneses, Chen Zhengkun, era un exempleado de Micron, antes pasar a trabajar para UMC en 2015. Chen luego reclutó a varios empleados de Micron para robar archivos relacionados con DRAM y luego se unieron a él en UMC.

Chen finalmente organizó un acuerdo de cooperación entre UMC y Jinhua. Según el acuerdo, UMC transferiría la tecnología DRAM a Jinhua para producir chips DRAM en masa. Chen fue luego nombrado presidente de Jinhua y puesto a cargo de la planta de producción de DRAM de Jinhua, alegan los fiscales de Estados Unidos.

En otro caso, Zhang Rujing (Richard Zhang), conocido como “el padre del semiconductor chino”, había fundado la Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC), con sede en China, mediante el reclutamiento de talento taiwanés, según los medios de comunicación.

Zhang, que emigró a Taiwán desde China continental cuando era un niño, comenzó su carrera como gerente general de la empresa taiwanesa de semiconductores WSMC en 1998.

Dos años más tarde, cuando WSMC fue adquirida por TSMC, que actualmente es el mayor fabricante de chips por contrato del mundo, Zhang renunció y fundó SMIC en China.

Según la revista taiwanesa Business Today, Zhang reclutó a muchos empleados de TSMC para que se unieran a él en SMIC, incluyendo a una gerente de apellido Liu que se llevó consigo mucha de la información corporativa de TSMC.

En 2003, TSMC presentó una demanda contra SMIC en un tribunal de California por robo de secretos comerciales y violación de patentes. Las dos compañías finalmente llegaron a un acuerdo en 2009. Según el acuerdo, SMIC acordó pagar a TSMC 200 millones de dólares. Zhang pronto renunció a su puesto como CEO de SMIC.

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