Cómo las instituciones académicas de EE.UU. se autoengañan acerca de China

Por Jennifer Zeng - La Gran Época
26 de Noviembre de 2018 Actualizado: 26 de Noviembre de 2018

WASHINGTON – La Universidades de Estados Unidos están teniendo dificultades para dar a los estudiantes y al público en general una imagen honesta de la China actual, según los expertos.

Los académicos se autocensuran, los estudiantes chinos que asisten a universidades estadounidenses se mantienen restringidos ideológicamente y los institutos de enseñanza de cultura china patrocinados por China ofrecen propaganda.

Autocensura

Perry Link, profesor emérito de Estudios de Asia Oriental en la Universidad de Princeton, dice que por varias razones, especialmente para obtener acceso a China para estudiar, los académicos estadounidenses ejercen la autocensura con respecto a opinar sobre China y adoptan el relato oficial del régimen chino cuando hablan sobre asuntos delicados.

“No hablamos de la independencia de Taiwán. Hablamos de ‘las relaciones a través del Estrecho’. No hablamos de ‘la ocupación del Tíbet’. No llamamos a la masacre del 4 de junio- ‘masacre’, es el ‘incidente’ del 4 de junio, o algo así,” declaró Link, durante los comentarios en el “Foro de Mark Palmer: El Desafío Global de China para la Libertad Democrática”, patrocinado por Freedom House en el Instituto Hudson el 24 de octubre pasado.

Perry Link, profesor emérito de Estudios de Asia Oriental en la Universidad de Princeton, hablando en el “Mark Palmer Forum: El Desafío Global de China para la Libertad Democrática” en el Instituto Hudson en Washington el 24 de octubre de 2018. (York Du/NTD)

Debido a la autocensura, así como a los esfuerzos del ministerio de propaganda del Partido Comunista Chino (PCCh), cuando las personas buscan ciertos términos o frases, reciben las narrativas del PCCh, dijo Link.

Link hizo algunos experimentos y encontró que si buscaba “¿Tiene China democracia?” -una pregunta sugerida por Google en la lista de “la gente también busca”-, la siguiente respuesta  apareció: “Los chinos expresaron su escepticismo hacia la democracia al estilo occidental como incompatible con la cultura tradicional china. Ellos sostienen que el gobierno es legítimo no cuando la gente lo influye, sino cuando representa sus intereses superiores”.

Cuando se buscó “¿El pueblo chino vota?”, la respuesta fue: “Las elecciones en China se basan en un sistema electoral jerárquico, en el que los congresos populares locales son elegidos directamente, y todos los niveles superiores de los congresos populares hasta el Congreso Popular Nacional, la legislatura nacional, son elegidos indirectamente por el Congreso Popular del nivel inmediatamente inferior”.

De hecho, en las elecciones para los Congresos Populares locales, los individuos solo pueden votar por aquellos que el PCCh eligió. En las elecciones para cargos superiores, el Partido controla a los seleccionados. Aunque durante décadas se habló de establecer la democracia local, el Partido mantiene las elecciones locales bajo un estricto control.

Cuando la gente busca “Por qué ocurrió la Gran Hambruna China”, la respuesta es: “Según el gobierno y el Partido Comunista Chino, la Gran Hambruna fue causada por una serie de desastres naturales. La historiografía comunista no se refiere a ella como una ‘Gran Hambruna’, sino como los ‘Tres Años de Desastres Naturales’. Hay semillas de verdad en esta afirmación”.

Link destaca que había muchos otros ejemplos similares. “No quiero culpar a mis colegas académicos chinos de estas respuestas idiotas”, señala, “pero creo que la cultura en la que no le hablamos a nuestros estudiantes, no escribimos nuestros libros, no hablamos con los medios de comunicación en términos francos y honestos, permite que estos espacios se desarrollen y se llenen de basura”.

Link apuntó: “¿Existe la autocensura en el mundo académico? No solo existe, sino que está en todas partes. Y hay costos. En última instancia, los costos son para el público estadounidense y el público mundial”.

Link dijo que la “jerga de Beijing” adoptada por los académicos estadounidenses de China fue mencionada por Beijing en China para demostrar al pueblo chino que los expertos estadounidenses apoyan la postura de Beijing. De esta manera, se engaña a los jóvenes académicos y al público, tanto en los Estados Unidos como en China.

Controlando los académicos y estudiantes chinos

Bethany Allen-Ebrahimian, exreportera de asuntos de seguridad de The Daily Beast, habló en el foro sobre cómo el PCCh controla la diáspora china, incluyendo a académicos y estudiantes chinos en Estados Unidos, a través de sus embajadas y consulados.

Dijo que cada embajada y consulado chino tiene un “departamento de educación” que se ocupa de una región determinada. Cada funcionario del “departamento de educación” se ocupa de unas 100 o 150 asociaciones de estudiantes y académicos chinos (CSSA por sus siglas en inglés) en Estados Unidos.

Bethany Allen-Ebrahimian, exreportera de seguridad nacional de The Daily Beast, hablando en el “Foro Mark Palmer: El Desafío Global de China para la Libertad Democrática” en el Instituto Hudson en Washington, el 24 de octubre de 2018. (York Du/NTD)

Esto incluye la creación de grupos de WeChat para que los presidentes de las CSSA puedan enviar inmediatamente notificaciones a todos los miembros de los grupos del chat.

Por ejemplo, cuando los líderes del PCCh vienen de visita, el PCCh puede, ofreciendo dinero en efectivo, comida gratis, transporte y alojamiento, organizar a miles de estudiantes chinos para que les “den la bienvenida”.

Debido al estricto control del PCCh, “para muchos estudiantes chinos, en realidad el ambiente en el que se encuentran, muchas veces cuando se trata de experimentar la democracia, experimentar la libertad de expresión y experimentar la libertad de reunión en Estados Unidos particularmente en torno a cuestiones relacionadas con China, eso en realidad no existe para ellos, especialmente ahora”, remarcó Allen-Ebrahimian.

“Así que suponemos que están aquí, y que están experimentando el aire fresco de la democracia, cuando de hecho, todo el objetivo del Partido Comunista Chino fue inmunizarlos contra eso”.

Allen-Ebrahimian dijo que estas actividades bien financiadas y pagadas a los estudiantes chinos tienen que ver con el control del relato tanto en Estados Unidos como en China por parte del régimen.

Dijo que la gente en Estados Unidos podría empezar a preguntarse: “Pensé que estos estudiantes chinos vendrían aquí para enamorarse de la democracia. ¿Por qué tantos de ellos apoyan al Partido? ¿Tal vez estamos equivocados?”

“¿Quizás sea algo del PCCh? Tal vez sea algo sobre esta regla de partido único, que atrae a la gente? ¿Quizás la democracia no es para ellos?”

Allen-Ebrahimian expresó que eso es lo que el PCCh quiere, y por eso hacen esto: “para controlar el relato en el cual vivimos”.

Institutos y Aulas Confucio

Rachelle Peterson, directora de políticas de la Asociación Nacional de Académicos, habló de su experiencia en la investigación sobre los Institutos y Aulas Confucio, cuya justificación pública es enseñar la lengua y cultura china en universidades, así como en escuelas primarias y secundarias fuera de China.

Altos funcionarios chinos describieron a los Institutos Confucio como parte importante de la propaganda en el extranjero y una extensión del poder blando de China. Los Institutos y Aulas no tratan sobre asuntos delicados, tales como la masacre de la Plaza de Tiananmen o la persecución a la disciplina espiritual de Falun Dafa, sin embargo ofrecen relatos amigables con el régimen chino, como por ejemplo, sobre el estatus de Taiwán.

Rachelle Peterson, directora de políticas de la National Association of Scholars, hablando en el “Mark Palmer Forum: El Desafío Global de China para la Libertad Democrática” en el Instituto Hudson en Washington el 24 de octubre de 2018. (York Du/NTD)

Peterson dijo que hay 107 Institutos Confucio y más de 500 Aulas Confucio en Estados Unidos.

HANBAN, que gobierna los Institutos y Aulas Confucio, ofrece unos 3000 libros de texto al año a los Institutos Confucio, además de profesores gratuitos y alrededor de 100.000 dólares al año de media a cada universidad que alberga un Instituto.

Peterson dijo que debido a esto, no solo los Institutos y Aulas Confucio están bajo la censura del PCCh, sino que aquellos que están fuera de los Institutos y Aulas Confucio también sienten presión. Controlan lo que expresan para no molestar al PCCh, y no se atreven a comentar sus inquietudes.

Peterson mencionó un caso en el que cuando una persona finalmente accedió a hablar con ella sobre el Instituto Confucio, no se atrevió a reunirse con ella en su oficina, ni siquiera en el edificio donde trabajaba.

Tuvieron que reunirse en el sótano de otro edificio en las afueras del campus, para asegurarse que nadie lo viera hablando con Peterson sobre el Instituto Confucio.

Una preocupación común era que los directores y profesores superiores del Instituto Confucio pudieran votar en contra de la promoción de la titularidad de alguien si la persona expresa su inquietud por el Instituto Confucio, señaló Peterson.

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