Comprometido y desapegado: una poderosa forma de trabajar

Si tropezamos en la búsqueda de nuestras metas, un estado de determinación desapegada puede ayudarnos a seguir adelante

Por Leo Babauta
09 de Diciembre de 2022 7:22 PM Actualizado: 09 de Diciembre de 2022 7:24 PM

Últimamente me he estado sumergiendo profundamente en el trabajo con un total compromiso, en mi trabajo transformador personal y trabajando con mis clientes. Es un trabajo fascinante.

El mayor obstáculo para la gente es la dicotomía entre ser independiente de un objetivo, de modo que la imagen que tenemos de nosotros mismos y nuestro sentido de la valía no aumenten o disminuyan con nuestro progreso hacia él, y seguir plenamente comprometidos con él.

Puede que le sorprenda saber que estar desapegado de una meta puede hacer que sea más probable alcanzarla. Sin embargo, para muchas personas, este desapego a menudo puede significar que no se está moviendo con tanta fuerza hacia la meta porque no le importaría tanto. Con frecuencia puede mostrase como levantándose por la mañana y dejar de lado la meta.

Estar completamente comprometido con la meta puede significar que trabaje diligentemente en la meta. Pero si está claro que no va a dar en el blanco, para muchas personas esto genera una gran decepción. Esto provoca una sensación de inutilidad que usamos para dejar de trabajar en nuestro objetivo.

Como usted puede ver, cada lado de la dicotomía entre desapego y compromiso tiene una serie de problemas. Uno puede ser demasiado flojo, el otro demasiado apretado. Entonces, ¿cómo trabajamos con esto?

El camino del medio es algo que considero comprometido y desapegado.

Comprometido: Cuando usted está completamente comprometido con la meta, la trabaja como si fuera una de las cosas más importantes del mundo. Le entrega todo (dentro de los límites del autocuidado, por supuesto). Se enfoca y va tras ella. Le preocupa profundamente.

Desapegado: Pero mientras está comprometido para hacer que suceda, no está apegado al resultado. Se preocupa por el resultado, pero usted se mantiene bien si no sucede. Ama la vida y se ama a sí mismo, pase lo que pase.

Piense en ello como si realmente cuidara a una plantita, y luego a su retoño, luego al árbol, con toda su devoción, pero sin necesitar los frutos que pueden o no brotar del árbol.

Esta es una de las lecciones clave del Bhagavad Gita, un antiguo texto indio, para entregarse con total devoción al propósito de su vida, pero luego “dejar ir los frutos”.

Imagine correr un maratón como si fuera el trabajo de su vida, pero si no llega a la línea de meta, aun así, se recostaría en el suelo con una completa satisfacción, sabiendo que realizó un esfuerzo poderoso y que dio lo mejor de usted mismo.

Imagínese tratando de escribir un libro y poniendo todo su corazón y devoción en escribir el libro para poder ayudar a otros, pero luego dejar de lado la necesidad de que otras personas realmente lo lean y lo pongan en acción.

Es dar un regalo sin el apego a que alguien acepte el regalo.

¿Cómo sería despertar todos los días dándole todo su compromiso a las cosas que más le importan, pero sin dejarse derrumbar cada vez que algo no sale como esperaba? Si no alcanza un hito, simplemente vuelva a comprometerse y continúe.

Esto requiere que nos permitamos sufrir cuando nos quedamos cortos. Y luego seguir dando todo nuestro compromiso y devoción, sin importar el resultado.


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