Comunistas pro-China trabajan para movilizar a 40 millones de nuevos votantes contra Trump

Por Trevor Loudon
16 de Julio de 2019 Actualizado: 16 de Julio de 2019

El presidente Donald Trump y el Partido Republicano deberían estar preparados para un tsunami de nuevos votantes demócratas que se avecinan en 2020.

Lejos de la fácil victoria que muchos expertos están pronosticando, existe una gran posibilidad de que el Presidente y su partido –a pesar de una fuerte economía– puedan verse sobrepasados por una inesperada ola de nuevos votantes provenientes principalmente del sur y el suroeste.

Las mismas organizaciones pro-China dirigidas por comunistas que casi ganan las elecciones a gobernador en Florida y Georgia en 2018, y casi volvieron azul a Virginia –antes decididamente republicana–, ahora están intentando movilizar la sorprendente cantidad de 40 millones de nuevos votantes contra el presidente Trump.

Si este entramado puede movilizar solo el 20 por ciento de esos nuevos votantes a los que se apunta, Trump será un presidente de un solo mandato. La reciente predicción de Donald Trump Jr. de que las elecciones de 2020 serán una batalla entre “la libertad y el comunismo” será terriblemente acertada.

Mientras que la mayoría de los comentaristas se concentran en el “campo de batalla” de los estados del Medio Oeste, la extrema izquierda estadounidense está mirando más al sur. La Organización Socialista Camino de la Libertad (FRSO, por sus siglas en inglés) y sus aliados están mirando a los potenciales millones de votantes negros, latinos y blancos de bajos ingresos en el sur y el suroeste que se inclinan fuertemente hacia los demócratas, pero que tradicionalmente son pocos los que van a votar.

Si la FRSO puede movilizar a varios millones de nuevos votantes demócratas en Carolina del Norte, Georgia, Florida, Texas y Arizona durante los próximos 18 meses, Trump encontrará la victoria extremadamente difícil, incluso si logra algunos avances en los estados del Norte, Medio Oeste y Oeste.

Florida, Carolina del Norte y Arizona son extremadamente vulnerables. Georgia no está muy lejos, e incluso Texas está en juego. Si los comunistas pueden cambiar Florida y Arizona para los demócratas, es casi seguro que Trump pierde. Si Georgia y Carolina del Norte se vuelven azul, ni siquiera se necesita a Texas. Si Texas se vuelve azul, la alianza demócrata/comunista gobernará los Estados Unidos para siempre.

¿Quién es Jon Liss?

Jon Liss es uno de los operadores políticos más influyentes y poco conocidos en Estados Unidos en la actualidad. Líder de la FRSO desde hace mucho tiempo, ha estado construyendo influencia política en el norte de Virginia durante más de tres décadas. Ha participado activamente en Inquilinos y Trabajadores Unidos, en la campaña presidencial de Jesse Jackson y la Coalición Arco Iris, en la Asociación de Taxistas del Condado de Fairfax y en el Colectivo de Estrategias de Izquierda.

La organización de Liss, la FRSO, surgió del “Nuevo Movimiento Comunista” maoísta de los años setenta y ha mantenido vínculos con la República Popular China. La FRSO tiene probablemente unos 2000 miembros, pero trabaja en asociación con los 5000 miembros del Partido Comunista de EE. UU. (CPUSA) que es igualmente pro-China y los casi 60.000 Socialistas Democráticos de América (DSA).

Trabajando juntos en una alianza llamada “Proyecto Izquierda Adentro/Afuera”, estos tres grupos se infiltraron en el Partido Demócrata en todos los estados de la Unión.

Inscripción masiva de votantes

En los últimos años, Liss lideró la Mayoría de Nueva Virginia (NVM), una operación de inscripción de votantes con sede en Alexandría que inscribió a varios cientos de miles, principalmente de minorías, para convertir a Virginia de ser un estado de mayoría republicana a uno con inclinación demócrata. NVM es capaz de seleccionar a potenciales votantes demócratas utilizando información demográfica sofisticada y mapas generados por un colaborador de la FRSO ubicado en el Departamento de Geografía de la Universidad de Wuhan en China.

Nueva Mayoría de Florida (NFM), una organización asociada a NVM en Florida, casi eligió al izquierdista Andrew Gillum como gobernador de Florida en 2018, al ayudar a aumentar el voto demócrata en el Estado del Sol en más de un 40 por ciento. Una participación masiva similar de votantes de las minorías, dirigida por los comunistas, casi eligió a Stacey Abrams para la gobernación de Georgia y a Beto O’Rourke de Texas para el Senado de Estados Unidos. Sí lograron elegir a los demócratas Kyrsten Sinema y Doug Jones de Arizona y Alabama respectivamente, para el Senado de Estados Unidos. En Carolina del Norte, los activistas de la FRSO utilizaron a los votantes de las minorías para elegir a varios demócratas de izquierda para ocupar cargos en el gobierno local.

Caucus Poder Estatal

Las lecciones aprendidas en Virginia, Georgia, Florida, Carolina del Norte, Alabama, Arizona y Texas se están aplicando ahora a escala nacional para derrocar a Trump.

Uno de los principales órganos de coordinación de este ambicioso proyecto es el State Power Caucus, encabezado por Liss y el afiliado a la FRSO Andrea Mercado de NFM.

Liss escribe sobre esta nueva estrategia en el sitio web de Organizing Upgrade alineado a la FRSO.

“Inspirados por el desastre de Trump y el trumpismo hace dos años, la mayoría de los organizadores están involucrados en especulaciones de bares o cafeterías sobre las elecciones de 2020”.

“Entre las dos docenas de candidatos demócratas anunciados, muchos debaten: ¿será Sanders o Warren, con sus ataques a los demócratas corporativos? ¿Será uno de los herederos de Hillary, con su acogedora relación con Wall Street?  ¿Será Harris la primera mujer negra nominada por un partido importante? Si es Biden, ¿nos quedamos fuera?”.

“Todo esto es una especulación ociosa a menos que ‘nosotros’ organicemos colectivamente a decenas de millones de los 108 millones de votantes que no votaron en 2016.  Así es, ciento ocho millones de personas con derecho a voto eligieron no inscribirse o votar en 2016. El bloque que no vota es mayoritariamente joven, pobre y gente de color”.

Entonces, ¿cuál es la solución?

“Docenas de organizaciones en los estados, que construyen poder, se unieron para liderar los esfuerzos para construir un frente desde las bases a largo plazo contra Trump y el trumpismo. En los últimos veinticinco años, las organizaciones de poder de los estados crecieron para llenar el espacio político creado por el declive de la organización local del Partido Demócrata, la ruptura y el colapso de ACORN, y los bajos niveles de participación electoral. Esto refleja un cambio del estrecho alinskyismo y su muy limitado compromiso político”.

Durante años, los grupos de influencia comunista como ACORN y sus derivados socavaron la base de votantes republicanos en esfuerzos esparcidos por múltiples estados. Lo que Liss revela aquí es una iniciativa para consolidar estos grupos en un solo frente para amplificar masivamente sus efectos.

Construyendo el Caucus

Según Liss:

“A partir del verano de 2017, muchas de las principales organizaciones de poder en los estados se reunieron en un caucus para apoyar el aprendizaje entre pares e incubar prácticas organizativas innovadoras. Entre las organizaciones que estuvieron liderando el State Power Caucus se encuentran la Nueva Mayoría de Virginia, Nueva Mayoría de Florida, California Calls, la Red de Acción Comunitaria de Washington, y Kentuckianos para la Mancomunidad de Naciones”.

“En total, hay 22 organizaciones de 15 estados involucradas en el Caucus. Es importante [destacar que] estas organizaciones reconocieron la necesidad de desarrollar una alternativa sistemática y a largo plazo al trumpismo”.

Estos grupos, todos afiliados a la FSRO, pueden afirmar de manera creíble que tuvieron un efecto significativo en los patrones de votación a partir del ciclo electoral de 2016. Sin embargo, reconocen que se requerirá un esfuerzo mucho mayor para derrotar a Trump.

“También hemos comenzado a evaluar el impacto colectivo de las organizaciones estatales. Mirando al 2016, nuestra estimación aproximada es que a lo sumo 4 millones de personas fueron contactadas y animadas a votar. Esta es nuestra estimación alta. El número real de los que votaron probablemente es mucho menor”.

“Ahora, ¿recuerdan los 108 millones de personas con derecho a voto pero que no votaron? Ellos son en gran medida nuestros votantes ‘centrales’, o en otros términos, son nuestra base social no organizada. Estos 108 millones, en comparación con el electorado que vota, son más negros, más inmigrantes, más clase trabajadora y más pobres”.

“Si inicialmente nos enfocamos en solo la mitad de los 108 millones, y reconocemos que algunos en esa mitad van a estar en desacuerdo con nuestros valores y nuestra política, algunos no van a votar sin importar qué, y otros están en zonas geográficas que simplemente no podemos alcanzar, creemos que nuestro objetivo real de movilización de votantes es de 40 millones, y hemos estado de acuerdo como caucus en que ese número es nuestro objetivo. Esos son nuestros votantes naturales”.

Liss ve este objetivo como un medio para elegir a más socialistas y comunistas para cargos públicos, pero también para derrotar de manera decisiva a Trump, como un paso adelante para mover al país mucho más hacia el camino socialista.

“El juego a largo plazo para derrotar al nacionalismo blanco y dejar atrás al corporativismo neoliberal es construir un movimiento desde las bases de 40 millones de personas”.

Nuevo partido, nueva sociedad

En otro artículo de Organizing Upgrade, Liss deja claro que el State Power Caucus apunta a ir mucho más allá de derrotar a Trump. La verdadera meta es construir un nuevo partido socialista de masas que eventualmente pueda desafiar al poder estatal.

Liss se alegra de que la izquierda comunista haya finalmente reconocido la necesidad de un trabajo electoral en el camino hacia una América socialista. El movimiento de Bernie Sanders ha sido una gran parte de este cambio táctico. Liss escribe:

“Soy viejo, pero demasiado joven para haber vivido el Nuevo Movimiento Comunista de los años 70 y sus batallas para formar partidos y pre-partidos revolucionarios, es decir, para construir una banda disciplinada de revolucionarios profesionales para llevar a cabo una línea política. (…) Por otro lado, hay una oportunidad única, quizás incluso histórica, para construir un espacio político-estratégico para llevar a cabo una organización electoral”.

“Cada vez más, hay un sector de organizaciones radicales que creen que el trabajo electoral es un área clave de lucha. Este es un cambio enorme desde las últimas décadas: hay que darle crédito a Bernie y su campaña para revitalizar la noción del socialismo y la importancia de las elecciones, hay que darle crédito a muchos líderes de los derechos de los inmigrantes, de Occupy y Black Lives por reconocer la necesidad de una acción de masas Y una estrategia electoral”.

Pero toda esta nueva energía se desperdiciará sin una coordinación centralizada:

“Es hora de crear un ‘comando general’ o un lugar para todos los grupos organizados de personas que ven a las elecciones como un área clave de lucha y que ven al crecimiento de una base de votantes demócratas radicales de ‘nueva mayoría’ como una tarea central. Para ser explícitos, la nueva mayoría demócrata se refiere a las mujeres, especialmente a las mujeres de color, a los votantes negros e inmigrantes y a sectores de jóvenes votantes y de la clase trabajadora”.

También es imperativo apoyar a quienquiera que los demócratas elijan para desafiar a Trump:

“Nuestra tarea es construir un vehículo organizativo, lo que yo llamo un ‘espacio tipo partido’ (…) en torno a los siguientes puntos: a) construir una base más fuerte y amplia de votantes de color, votantes más jóvenes y votantes mujeres (en Virginia, por ejemplo, las votantes negras fueron el motor de todos los cambios progresistas), b) apoyar a las organizaciones de poder estatales existentes, es decir, algunas de las docenas de organizaciones de movimiento social que contienden por el poder gubernamental a nivel estatal, o por lo menos organizaciones que están fuera de las estructuras del Partido Demócrata c) acordar apoyar al candidato demócrata que emerja para enfrentar a Trump en las elecciones generales”.

Entonces, ¿qué haría esta estructura tipo partido? Según Liss, sería “un paso valioso hacia un enfoque coherente para construir un movimiento socialista”.

“A nivel estratégico, este espacio tipo partido existiría para construir las bases de una organización de izquierda de masas capaz de desafiar a las élites de los dos partidos dominantes, aprovechando las fortalezas y demandas de múltiples movimientos y haciendo posible una lucha por la vida más allá de Trump y el trumpismo. Los próximos pasos prácticos deben incluir:

  1. Aceptar estos puntos o similares de unidad. (…)
  2. 2. Coordinar los planes electorales.
  3. Trabajar en el mundo real juntos y separados, evaluar regularmente y colectivamente el progreso, aprender las lecciones y ajustar las estrategias.
  4. Reclutar a otros proyectos y organizaciones para que se unan a este espacio político.
  5. Desarrollar relaciones de trabajo para canalizar a los miembros y voluntarios hacia las organizaciones de poder estatal, DSA o el Partido de las Familias Trabajadoras que están construyendo independientemente del Partido Demócrata, al mismo tiempo que expanden el electorado y construyen el frente más amplio contra Trump y el trumpismo”.

Inspiración comunista

Para ilustrar los éxitos pasados de estos métodos, Liss cita el ejemplo del FMLN de El Salvador, una alianza electoral construida en torno al Partido Comunista de El Salvador que suele estar en el poder.

“En El Salvador, 5 organizaciones bajo coerción de vida o muerte lograron unirse para crear el FMLN. Empezaron con posiciones estratégicas muy diferentes, pero crearon un proceso de colaboración y coordinación. Con el tiempo, muchas de las diferencias no fueron tan importantes como la necesidad de trabajar juntos. Una vez más, mientras que las consideraciones estratégicas a largo plazo pueden desarrollarse con el tiempo, comenzar este trabajo real para 2020 es la manera de empezar”.

Amenaza creíble

La FSRO y sus aliados tienen suficientes personas y recursos para hacer posible su plan de movilizar a 40 millones de nuevos votantes contra Trump.

Su liderazgo en el State Power Caucus y su control de 22 organizaciones de registro de votantes en 15 estados no es un ejército pequeño. Añada a eso los fondos masivos de la Alianza para la Democracia, los sindicatos de trabajadores y las fundaciones de izquierda, y el posible apoyo informativo constante de China. Está claro que Trump tiene una seria oposición bajo el radar proveniente de la FSRO y el State Power Caucus.

Estos grupos trabajarán en California, Ohio y otros estados, pero el objetivo real serán los estados del sur y suroeste controlados por los republicanos con elevadas poblaciones minoritarias. Carolina del Norte, Georgia, Florida, Texas y Arizona pueden ser los verdaderos campos de batalla en este ciclo electoral.

El resultado de las próximas elecciones pondrá a Estados Unidos en una nueva espiral ascendente de libertad y prosperidad, o podría enviar a Estados Unidos y a Occidente a una espiral descendente casi imparable hacia el socialismo y la tiranía.

En la Segunda Guerra Mundial, la batalla por la civilización se decidió en las batallas del Mar del Coral, la Isla Midway, Normandía y “Las Ardenas”.

La inminente batalla por la civilización bien podría librarse en las urnas de Arizona, Florida y Carolina del Norte.

Trevor Loudon es un autor, cineasta y conferencista de Nueva Zelanda. Durante más de 30 años, estuvo investigando los movimientos de izquierda radical, marxista y terrorista y su influencia encubierta en el ámbito político.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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