¿Controlar el nivel de azúcar en la sangre puede prevenir consecuencias más graves de la COVID-19?

Nuevo protocolo puede proteger a los trabajadores de la salud y mejorar la respuesta de los infectados con COVID-19, dicen investigadores.

Por JORDYN IMHOFF
24 de agosto de 2020 8:23 PM Actualizado: 24 de agosto de 2020 8:23 PM

Un nuevo protocolo de control de la glucosa podría ayudar a combatir las graves complicaciones de la COVID-19 en pacientes con diabetes o con un alto nivel de azúcar en la sangre, dicen investigadores.

Tras realizar observaciones preliminares a 200 pacientes con hiperglucemia grave y COVID-19, la revista Diabetes de la Asociación Americana de Diabetes publicó un nuevo artículo en el que explica por qué un nivel elevado de azúcar en sangre puede provocar consecuencias peores en las personas infectadas por el virus.

Los investigadores también desarrollaron una herramienta de control del azúcar en la sangre que podría reducir potencialmente el riesgo de contraer infecciones secundarias, problemas renales y el ingreso a cuidados intensivos en las personas con diabetes, prediabetes u obesidad que contraen la COVID-19.

«Con base en las observaciones preliminares de nuestros pacientes, aquellos que tienen una de estas enfermedades previas están en alto riesgo de agudizar la disfunción respiratoria inducida por el virus, lo que podría resultar en la muerte», dijo Roma Gianchandani, la primera autora, profesor de medicina interna en la División de Medicina de Michigan de metabolismo, endocrinología y de diabetes.

La COVID-19 y la diabetes

La autora principal Rodica Pop-Busui, especialista en diabetes, profesora de medicina interna y vicepresidenta de investigación clínica en el departamento de medicina interna, sospecha que la naturaleza inflamatoria y de bajo grado de la diabetes promueve el aumento inflamatorio del virus, lo que resulta en resistencia a la insulina e hiperglucemia grave.

«Cuando el cuerpo se inflama de esta forma, se desencadena una respuesta inmunológica anormal que, en lugar de simplemente atacar al virus, afecta al resto de las células y tejidos sanos del cuerpo, lo que conduce a un rápido deterioro de la salud», dijo.

Específicamente, estos pacientes corren un mayor riesgo de recibir asistencia respiratoria mecánica, terapia de reemplazo de riñón debido a la insuficiencia renal y de requerir medicamentos conocidos como vasopresores para detener la peligrosa presión arterial baja o esteroides para combatir el síndrome de dificultad respiratoria aguda.

Gianchandani dice que estas complicaciones hacen que el control del azúcar en la sangre sea más difícil.

«Nuestro equipo está convencido de que este control es esencial para prevenir las complicaciones que conducen a hospitalizaciones prolongadas o a la morbilidad», dijo. «Un estudio reciente ya ha demostrado que existe una correlación entre un buen control del azúcar en la sangre y niveles más bajos de marcadores inflamatorios».

El equipo de investigación elaboró una herramienta para identificar y controlar el alto nivel de azúcar en la sangre en los pacientes con COVID-19, ubicándolos en ciertas categorías de riesgo que contemplaban la gravedad de la hiperglucemia, la presencia de obesidad, el nivel de resistencia a la insulina, el alcance de la disfunción renal y la evidencia de cambios rápidos en los marcadores inflamatorios.

Protocolo para monitorear el azúcar en la sangre

Los recién creados equipos de control de la hiperglucemia se propusieron encontrar una forma de controlar la diabetes de los pacientes sin tener que utilizar más equipos de protección personal para visitar las habitaciones todo el tiempo. También es importante reducir la exposición del médico al virus tanto como sea posible.

Aunque normalmente es preciso, un monitor continuo de glucosa no sería tan útil porque la presión arterial baja de un paciente y el uso de medicamentos para la presión arterial podrían elevar falsamente los niveles de azúcar en la sangre.

El nuevo protocolo requería la administración de insulina cada seis horas, y al mismo tiempo, que una enfermera revisara al paciente. Algunos pacientes que estaban con respiradores o que recibían altas dosis de vitamina C se les controlaba los niveles de azúcar en sangre arterial o venosa, reemplazando la necesidad del control de azúcar en sangre del equipo.

Para los pacientes con los niveles más altos de azúcar en la sangre y con hiperglucemia severa, la infusión de insulina fue una opción para ellos hasta que bajaran sus niveles a un rango normal.

El resultado de estos esfuerzos ayudó a reducir con éxito los niveles de azúcar en la sangre sin aumentar el contacto con las enfermeras o la carga general de los equipos de atención primaria y el uso de PPE.

«Mejorar el control del azúcar en la sangre fue importante para reducir la cantidad de infecciones secundarias y problemas renales a los que esta sección de pacientes es susceptible», dijo Gianchandani. «Esto podría ayudar a disminuir su permanencia en la UCI y reducir la cantidad de pacientes que necesitan un respirador».

Es importante señalar que este protocolo no fue desarrollado como resultado de un ensayo clínico, sino que se basa únicamente en observaciones preliminares en los pacientes que el equipo le hizo seguimiento. Se necesita un estudio más amplio, aleatorio y controlado para determinar el impacto de este protocolo en la mortalidad, el tiempo de recuperación, la duración de permanencia en la UCI y la tasa de complicaciones graves.

«Nuestro equipo está esperando los próximos pasos para confirmar nuestra hipótesis», dijo Gianchandani. «Por ahora, creo que estas observaciones validan la importancia del control del azúcar en la sangre en los pacientes de COVID-19 y pueden servir de guía o inspiración para otras instituciones».

Este artículo fue publicado originalmente por la Universidad de Michigan. Republicado vía Futurity.org bajo la Licencia Creative Commons 4.0.


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