Conversaciones comerciales entre EE.UU. y China: No hay cambios para un futuro próximo

China exige condiciones comerciales más relajadas, pero no ofrece nada a cambio
Por Antonio Graceffo
15 de Octubre de 2021
Actualizado: 15 de Octubre de 2021

Análisis de noticias

La historia de la disputa comercial entre Estados Unidos y China ha sido la misma durante las últimas dos décadas y promete seguir así en el futuro.

“Durante demasiado tiempo, la falta de adhesión de China a las normas comerciales mundiales ha socavado la prosperidad de los estadounidenses”, dijo la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai.

Estados Unidos y China mantuvieron conversaciones comerciales de alto nivel durante el fin de semana, cuyo resultado es que China exige una relajación de las restricciones comerciales y de inversión de Estados Unidos, sin ofrecer nada a cambio.

Antes de hablar con el viceprimer ministro Liu He, Tai explicó que Estados Unidos quiere que China ponga fin a su apoyo estatal a las empresas chinas, obligando a Beijing a jugar con las mismas reglas que los demás. Tai dijo que hablaría abiertamente con los funcionarios chinos, advirtiéndoles que Estados Unidos tomaría “todas las medidas necesarias” para proteger a los estadounidenses del mercantilismo de Beijing.

En la actualidad, Estados Unidos aplica restricciones comerciales y de inversión a 900 entidades, que China quiere que sean eliminadas. Además, Estados Unidos está sopesando una investigación de la Sección 301 sobre subvenciones gubernamentales injustas, que podría dar lugar a más aranceles.

En una entrevista televisada, el embajador Qin Gang dijo que las restricciones, basadas en la seguridad nacional, eran injustas. A continuación, amenazó con que si Estados Unidos no hacía lo que China exigía, habría graves consecuencias.

Según Tai, el historial de comportamiento distorsionador del mercado de China se remonta a su entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001. El acceso relativamente libre a Estados Unidos y a otros mercados extranjeros sin restricciones, combinado con el apoyo del Estado y la falta de responsabilidad, han permitido a China dominar los mercados mundiales del acero y los paneles solares. Además, China está trabajando para dominar los mercados de tecnología avanzada, semiconductores y materias primas.

En cuanto al acuerdo comercial “fase uno” firmado con el expresidente Donald Trump, China solo ha comprado alrededor del 50 por ciento del volumen de importaciones estadounidenses que había acordado. Qin refutó las acusaciones de que las importaciones chinas no han estado a la altura del acuerdo, diciendo que China había dado “pasos tangibles” hacia el cumplimiento.

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Qin Gang en una rueda de prensa en Beijing, China, el 25 de diciembre de 2013. (CNS/AFP vía Getty Images)

Además de las prácticas comerciales desleales, el régimen chino ha estado eludiendo las normas internacionales, para sacar provecho de los mercados de inversión de Estados Unidos. Como resultado, Estados Unidos ha prohibido las nuevas OPV de empresas chinas, y está exigiendo a las que ya cotizan en Estados Unidos que cumplan con los requisitos de auditoría y divulgación, o que se enfrenten a la exclusión de la lista.

Las restricciones a las OPV chinas se deben a que numerosas empresas chinas cotizan en las bolsas estadounidenses a través de empresas fantasmas, especialmente en las Islas Caimán. Según las nuevas normas, las empresas chinas deberán revelar que los inversores estadounidenses están invirtiendo su dinero en una empresa fantasma en el extranjero, en lugar de en la propia empresa china. Durante años, las empresas tecnológicas chinas han utilizado entidades de interés variable (VIE), empresas fantasmas en el extranjero, para eludir la normativa de Beijing, que prohíbe a los extranjeros poseer acciones de empresas tecnológicas chinas.

Los inversores estadounidenses no son propietarios de las empresas reales que creen poseer y, si las acciones no pagaran un dividendo o desaparecieran por completo, no habría recurso legal en China, ya que las VIE son ilegales según la legislación china. Para proteger a los inversores estadounidenses, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por su sigla en inglés), Gary Gensler, está exigiendo la divulgación de los “emisores en el extranjero asociados a empresas operativas con sede en China” antes de permitir su registro.

El Partido Comunista Chino (PCCh) ha manifestado que podría aprobar una ley que prohíba la cotización en el extranjero de las empresas de telecomunicaciones chinas, incluida la realizada a través de una empresa en el extranjero. Esto podría descalificar billones de dólares en acciones chinas para su cotización en Estados Unidos, eliminando a muchos inversores estadounidenses.

El PCCh se opone a cualquier restricción estadounidense a las empresas chinas, pero la falta de divulgación es un problema que el PCCh podría remediar fácilmente. Según la ley del PCCh, las empresas chinas no pueden someterse a auditorías estadounidenses. Los legisladores estadounidenses han propuesto una ley denominada “Ley No hay OPV para los que no rinden cuentas” que prohibiría a las empresas chinas que no cumplan los requisitos de divulgación cotizar en Estados Unidos. Chris Iacovella, director ejecutivo de la Asociación Americana de Valores, apoya esta legislación y pide que se ponga fin al acceso del PCCh a los mercados de capitales estadounidenses.

Otra legislación similar, denominada “Ley de responsabilidad de las empresas extranjeras“, facultaría a los reguladores a retirar más rápidamente de la lista a las empresas chinas que no cumplan la normativa. La legislación actual concede a las empresas chinas tres años para cumplir la normativa antes de ser excluidas de la lista. La nueva legislación reduciría ese plazo a dos. Entre otras cosas, los reguladores piden que las empresas chinas revelen hasta qué punto el PCCh controla su toma de decisiones.

La secretaria de Comercio de EE. UU., Gina Raimondo, confirmó que el PCCh no está cumpliendo sus compromisos en el marco del acuerdo comercial fase uno, y está impidiendo que las aerolíneas propiedad/controladas por el Estado compren aviones con valor de decenas de miles de millones de dólares al fabricante estadounidense Boeing Co. Además, una de las mayores quejas de Estados Unidos ha sido el apoyo estatal, las subvenciones y los préstamos blandos que el PCCh concede a las empresas favorecidas. Estos son claros ejemplos de “prácticas desleales ajenas al mercado” dirigidas por el Estado. Las empresas estadounidenses, expuestas a las fuerzas del mercado y que tienen que reunir su propio capital y necesitan obtener beneficios, no pueden competir con las empresas chinas de propiedad y control estatal que pueden reducir sus precios.

Aparte del comercio, Qin expresó el enfado del PCCh por la creación de un “Centro de Misiones de China” por parte de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU., una medida que Qin calificó de “gravísimo error de cálculo”. También acusó a Estados Unidos de iniciar una nueva guerra fría con China.

Tras la reunión entre Tai y Liu, numerosos reportes afirmaron que China negoció la eliminación de los aranceles, aunque no estaba claro qué ofreció Beijing a cambio, si es que ofreció algo. Tai dijo que le parecía que China no tenía planes de hacer cambios significativos, lo que debería significar que los aranceles y las restricciones se mantendrán.

Hay leyes y posibles investigaciones en curso, que podrían restringir aún más el acceso de China a los mercados estadounidenses, tanto para el comercio como para la inversión. Beijing está indignado, pero no ha tomado ninguna medida para resolver los reclamos. Tai se declaró en contra de la “desvinculación” de China y prefiere una revinculación bajo nuevas normas más justas. Parece que, si eso es posible, será un largo camino en el futuro.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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