Corea del Norte y el “Estado profundo” del régimen chino

23 de Abril de 2017 Actualizado: 06 de Octubre de 2017

En China, los arraigados rivales políticos del líder Xi Jinping comparten un terreno común con el régimen totalitario de Kim en Corea del Norte y parecen haber aprovechado la amenaza de las armas nucleares incluso a expensas de la seguridad nacional china.

Durante años, los líderes afiliados al ex jefe del Partido Comunista Jiang Zemin tenían interés en mantener la amenaza nuclear de Corea del Norte como una distracción para sus propios abusos de derechos humanos, así como para atar las manos de sus rivales políticos, según un experto en asuntos chinos.

Hoy en día, la arriesgada política nuclear de Pyongyang ha hecho titulares, y ha movido a los líderes estadounidenses y chinos en un grado sorprendente de colaboración cuando Xi y Trump se reunieron en Florida para discutir la crisis. Pero tales discusiones deben tener en cuenta los lazos previos entre China y Corea del Norte, fomentados por el ex líder Jiang.

A los 90 años, Jiang es más un símbolo de la corrupción y los abusos de derechos humanos que la de un participante en la gobernanza contemporánea de la nación.

Pero una generación distante es la pandilla de cuadros del Partido que están en retiro mientras resisten los intentos de la administración Xi de purgarlos de las posiciones influyentes que Jiang y sus aliados les proporcionaron.

Fotos de 2004 muestran a Jiang y al dictador norcoreano Kim Jong Il en un abrazo fraternal. Los políticos asociados a Jiang, entre ellos tres de los siete miembros del Comité Permanente del Buró Político que dirige el Partido Comunista Chino (PCCh), han tenido vínculos particularmente estrechos con Pyongyang.

Los comisionados permanentes Zhang Dejiang y Zhang Gaoli (sin relación) estudiaron en Pyongyang y realizaron varias visitas estatales a Corea del Norte, insinuando su influencia en la cooperación sino-norcoreana. Zhang Dejiang encabeza el Congreso Nacional del Pueblo y tiene la cartera de asuntos de Hong Kong. Él construyó su carrera a través de la frontera en el noreste de China.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un (derecha) y el miembro del Comité Permanente del Politburó chino, Liu Yunshan (izquierda), saludan desde un balcón hacia los participantes de un desfile militar en la plaza Kim Il-Sung, en Pyongyang, el 10 de octubre de 2015. (ED JONES / AFP / Imagenes Getty)
El líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un (derecha) y el miembro del Comité Permanente del Politburó chino, Liu Yunshan (izquierda), saludan desde un balcón hacia los participantes de un desfile militar en la plaza Kim Il-Sung, en Pyongyang, el 10 de octubre de 2015. (ED JONES / AFP / Imagenes Getty)

El tercer asociado de Jiang que actualmente presta servicios en el politburó, Liu Yunshan, es el jefe de propaganda de China. Ha realizado múltiples visitas de alto perfil a Corea del Norte en calidad de director de un comité ejecutivo del PCCh dedicado a la “construcción de la civilización espiritual”.

Bajo los auspicios del Departamento de Enlace Internacional del PCCh, encabezado por el pupilo de Jiang, Wang Jiarui de 2003 a 2015, muchas compañías chinas intercambiaron con Corea del Norte a pesar de las sanciones de la ONU.

Pero los políticos en Beijing han estado preocupados durante años por la amenaza de los misiles norcoreanos, los cuales podrían ser fácilmente desplegados a gran distancia de las principales ciudades chinas. Sin embargo, muchos productos que Corea del Norte necesitaba para sus proyectos nucleares y de cohetes, como el óxido de aluminio y los lanzadores móviles de misiles balísticos, procedían directamente de empresas chinas.

Como se dijo en un informe del Servicio de Investigación del Congreso del 2015, el congreso estadounidense ha intentado durante mucho tiempo “reducir el papel de la República Popular China (PRC) en la proliferación de armas de destrucción masiva y en los misiles que pudieran llevarlas. Los beneficiarios de la tecnología de la República Popular China incluyeron a Pakistán, Corea del Norte e Irán”.

Don Tse, experto en asuntos de China con el sitio web en chino, China Decoding, dice que los líderes del PCCh afiliados a Jiang pueden haber influido incluso en el momento en que las cinco pruebas nucleares de Corea del Norte coincidieron con las veces en que las elites de Jiang estuvieron baja presión por los abusos a los derechos humanos, o cuando experimentaron agitación política dentro del régimen chino.

Tse cree que el ensayo nuclear de Corea del Norte realizado en octubre de 2006 tenía por objeto ocultar la caída en septiembre de Chen Liangyu, un aliado de Jiang quien era entonces el secretario del PCCh en Shanghai y un candidato principal para el futuro liderazgo chino.

Y en torno a la época de la subida de Xi al poder en 2012, dice Tse, hubo una conspiración del zar de la seguridad china, Zhou Yongkang, para paralizar los intentos de Hu Jintao de desnuclearizar a Corea del Norte.

Zhou, director de la comisión de asuntos políticos y legales del PCCh y jefe de las fuerzas de seguridad internacionales chinas, fue uno de los principales pilares de la red de Jiang, el cual fue detenido, purgado y encarcelado por Xi.

“En 2012, cuando Jang Song Thaek (tío de Kim Jong Un) visitó China y mantuvo conversaciones secretas con Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao, discutieron para persuadir a Kim Jong Un a abandonar las pruebas nucleares, así como la posibilidad de que Kim Jong Un pudiera ser sustituido por su hermano, Kim Jong Nam”, dijo Tse.

“Pero Zhou Yongkang filtró esta información a Kim Jong Un, quien purgó a Jang”. Los medios de comunicación de Corea del Norte informaron que Jang fue ejecutado el 12 de diciembre de 2013, después de un juicio de un día.

Jiang y sus asociados tienen amplias razones para resistir el cambio del régimen o la reestructuración del liderazgo chino.

En un momento en que los observadores occidentales esperaban que el crecimiento económico fomentara la democracia y los derechos humanos en China, el régimen de Jiang intensificó la represión contra las minorías étnicas y las creencias religiosas no controladas por el estado.

El dictador norteamericano Kim Jong Il (derecha) y el entonces líder chino Jiang Zemin se abrazan durante una visita en China, en abril de 2004. (CCTV / AFP / Imágenes Getty)
El dictador norcoreano Kim Jong Il (derecha) y el entonces líder chino Jiang Zemin se abrazan durante una visita en China, en abril de 2004. (CCTV / AFP / Imágenes Getty)

Bajo Jiang, quien hizo su nombre durante y después de las protestas de Tiananmen, el PCCh mantuvo algunas de las características más brutales de su ideología marxista-leninista, lanzando una persecución total a la práctica espiritual Falun Gong en 1999. El presupuesto de seguridad interna de China aumentó, superando incluso al del Ejército Popular de Liberación. Cientos de miles de practicantes de Falun Gong, así como musulmanes uigures, tibetanos y cristianos de iglesias domésticas, han sido asesinados para alimentar a la industria de sustracción forzada de órganos patrocinada por el estado chino.

“Jiang Zemin hizo uso de la amenaza nuclear de Corea del Norte para distraer la atención estadounidense de las violaciones a los derechos humanos de China y resistir el ataque político de facciones dentro del PCCh que no tienen la sangre de inocentes en sus manos”, dijo Tse.

Los recientes acontecimientos probablemente apoyen este análisis. Como un político sin vínculos con Jiang o su legado de persecución en masa, Xi no es probable que vea las excentricidades de Pyongyang como algo que beneficie a su prestigio o a su nación.

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