Exclusivo: Emails filtrados confirman que la ONU dio nombres de disidentes al PCCh

Por Alex Newman
25 de Febrero de 2021
Actualizado: 25 de Febrero de 2021

Correos electrónicos filtrados demuestran que, contrariamente a las negativas de las Naciones Unidas, los funcionarios de derechos humanos de la ONU de hecho dieron los nombres de los disidentes chinos al régimen comunista en Beijing antes de que esos activistas testificaran en Ginebra contra los abusos del Partido Comunista Chino.

De hecho, de los documentos filtrados se desprende que la práctica de entregar los nombres de los disidentes chinos a la dictadura fue vista como una “práctica habitual” por todos los involucrados. La denunciante le dijo a The Epoch Times que esto continúa hasta el día de hoy, a pesar de las negativas de la ONU.

Las autoridades comunistas chinas utilizaron los nombres recibidos de la ONU para evitar que los disidentes abandonaran China. Al menos un disidente identificado por la ONU y detenido por el PCCh antes de partir hacia Ginebra, Cao Shunli, murió mientras estaba detenido.

Si el disidente que esperaba exponer a Beijing ante la ONU ya estaba en el extranjero, el PCCh con frecuencia amenazaba o incluso secuestraba y torturaba a la familia de la persona, según la denunciante de la ONU Emma Reilly, quien expuso por primera vez el escándalo.

Los críticos del régimen cuyos nombres fueron entregados por la ONU incluyeron activistas preocupados por el Tíbet, Hong Kong y la minoría islámica uigur en el oeste de China, todos los cuales están siendo atacados por el PCCh por varias razones.

En febrero de 2020, The Epoch Times informó sobre el escándalo y sobre las represalias que enfrenta Reilly por intentar exponer y detener la práctica. El caso de Reilly en la ONU está en curso. Ella sigue trabajando allí, pero está bajo “investigación”.

Destacadas organizaciones de derechos humanos de todo el mundo han criticado la práctica de la ONU de poner en peligro la vida de los disidentes y sus familias.

En comentarios a The Epoch Times, Reilly lo describió como “criminal” e incluso argumentó que eso hizo a la ONU “cómplice del genocidio”.

Durante años, la ONU negó que sus agentes estuvieran proporcionando los nombres de los disidentes al PCCh.

Sin embargo, gracias a los correos electrónicos filtrados que relevan dicha práctica, ahora está claro que la ONU engañó a sus gobiernos miembros y a la prensa en torno al escándalo.

Uno de los correos electrónicos explosivos en cuestión fue enviado el 7 de septiembre de 2012 por un diplomático de la Misión del PCCh ante la ONU en Ginebra solicitando información sobre los disidentes chinos que estaban programados a testificar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“Siguiendo la práctica habitual, ¿podría ayudarme [sic] a comprobar si las personas de la lista adjunta solicitan la acreditación de la 21ª sesión del CDH?”, preguntó el diplomático del PCCh en un correo electrónico a un enlace de la ONU con organizaciones no gubernamentales. “Mi delegación tiene cierta preocupación por la seguridad [sic] sobre estas personas”.

El funcionario de la ONU, cuyo nombre fue eliminado del correo electrónico filtrado, respondió confirmando que dos de los disidentes en la lista del PCCh estaban acreditados y planeaban asistir.

“Según su solicitud, tenga en cuenta que Dolkun Isa y He Geng fueron acreditados por el partido Radical No Violento, Transnacional y Transpartido para la 21ª sesión del Consejo de Derechos Humanos”, confirmó el funcionario de la ONU al régimen, sin aparente preocupación por la seguridad de los disidentes o sus familias aún en China.

Isa es el presidente del Congreso Mundial Uigur, que aboga en nombre de la población uigur de la región de Xinjiang al oeste de China, que está siendo brutalmente atacada por el PCCh.

Numerosas fuentes oficiales de todo el mundo dicen que el régimen mantiene a más de un millón de uigures en campos de “reeducación”. Los exdetenidos que hablaron con The Epoch Times revelaron que los estaban violando, torturando, lavando el cerebro, y abusando salvajemente.

Isa también se desempeña como vicepresidente de la Organización de Naciones y Pueblos No Representados (UNPO), que busca ser una voz para las naciones y grupos de personas sin representación de un estado-nación propio.

Un año después de ese correo electrónico, a pedido de la delegación del régimen, la seguridad de la ONU intentó sacar a Isa de la sala del Consejo de Derechos Humanos. Sin embargo, Reilly, y solo Reilly, intervino y evitó su destitución.

La otra disidente identificada por la ONU en su correo electrónico a la misión del PCCh, Geng He, es la esposa del abogado de derechos humanos chino encarcelado Gao Zhisheng, un cristiano que escribió un libro sobre la severa tortura a la que fue sometido por el PCCh por su trabajo y creencias.

Una de las razones de la brutal tortura de Gao fue el hecho de que su esposa estaba hablando en la ONU, como lo revelaron con anticipación los funcionarios de la ONU al PCCh en ese correo electrónico.

Otro correo electrónico filtrado, este de 2013, mostró que el mismo diplomático del PCCh buscaba nuevamente confirmar las identidades de los disidentes chinos que se esperaba en el Consejo de Derechos Humanos para exponer los abusos del PCCh.

“La Misión China tuvo una muy buena cooperación con usted y su sección en sesiones anteriores”, dijo el diplomático del PCCh al funcionario de la ONU en el correo electrónico obtenido por The Epoch Times y otros medios. “Lo apreciamos mucho”.

“Esta vez, necesito que me hagas un favor de nuevo”, continuó el diplomático del PCCh. “Algunos secesionistas contrarios al gobierno chino están tratando de participar en la sesión del CDH [sic] bajo el disfraz de otras ONG. Ellos podrían representar una amenaza para las Naciones Unidas y la delegación china”.

“¿Podrían comprobar e informarme si las personas que enumero a continuación tienen acreditación para la 22ª sesión [sic] del Consejo de Derechos Humanos?”, preguntó el diplomático del PCCh. “Si tiene alguna información, comuníquese conmigo por correo electrónico o al [número tachado]”.

Entre los nombres de la lista estaba Dolkun Isa, nuevamente.

Según Isa, agentes del PCCh fueron a su casa en el extranjero para tratar de que deje de hablar. Los agentes del PCCh también arrestaron a su familia en China, incluida su madre, quien murió en un “campo de concentración” chino en 2018. Su hermano mayor también fue arrestado. Y su hermano menor está desaparecido desde 2016. Los medios de comunicación del PCCh informaron que el padre de Isa también murió, aunque Isa no sabe cuándo ni dónde.

The Epoch Times intentó comunicarse con el diplomático del PCCh en cuestión al número de teléfono celular suizo que figura en el correo electrónico, pero no tuvo éxito.

Los funcionarios de derechos humanos de la ONU respondieron al correo electrónico de la misión del PCCh con los nombres de cuatro activistas que se esperaba que asistieran al Consejo de Derechos Humanos.

The Epoch Times está ocultando los nombres de los activistas que aún no son públicos para su protección y privacidad.

Reilly estaba furiosa y horrorizada al mismo tiempo.

“Esta es una práctica espantosa, pero si la ONU lo va a hacer, al menos ellos deben asegurarse de que sea pública para que la gente sepa el peligro que correrán”, dijo a The Epoch Times en una entrevista por videoconferencia desde Ginebra. “Esta es la decencia básica y los estándares básicos de humanidad–no pongas secretamente a estas personas en peligro. ¿Es mucho pedir?”

Desde el principio, los correos electrónicos revelan que Reilly se opuso a dar los nombres de los disidentes al PCCh. En cambio, abogó por informar a las personas que estaban siendo consideradas como objetivo.

Sin embargo, el jefe de la rama del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Eric Tistounet, argumentó que la lista de nombres era pública y que, por lo tanto, no se podía oponer resistencia a las solicitudes del PCCh.

De hecho, los correos electrónicos muestran que Tistounet sugirió actuar lo más rápido posible para evitar “exacerbar la desconfianza china”.

“¿Cuándo se convirtió eso en parte de las consideraciones?”, preguntó Reilly retóricamente en comentarios a The Epoch Times.

La noticia de los correos electrónicos que confirmaban que la ONU estaba entregando nombres de disidentes chinos causó un gran revuelo en los medios turcos. Sin embargo, en Europa y Estados Unidos, el escándalo apenas se ha mencionado en la prensa.

En declaraciones a The Epoch Times, Reilly instó a los periodistas de todo el mundo a examinar los documentos, las transcripciones de los casos judiciales internos, y otras pruebas para ver quién decía la verdad y luego informar esa verdad para que la gente del mundo pueda ver lo que está sucediendo.

Pero Reilly dijo que este es un problema sistémico con la ONU.

“El problema con la ONU es que no hay adultos en la sala y no hay supervisión externa”, dijo, citando otros ejemplos de denunciantes que han sido perseguidos por intentar hacer lo correcto. “A menos que los estados miembros actúen, esto continuará”.

Reilly también expresó su profunda preocupación por la estrecha relación entre los agentes del PCCh y los altos funcionarios del sistema de derechos humanos de la ONU encargados de proteger los derechos humanos.

Durante años, altos funcionarios de la ONU intentaron engañar a los estados miembros de la ONU, a los medios de comunicación, y al público sobre el escándalo de compartir nombres, dijo Reilly a The Epoch Times.

De 2013 a 2017, la ONU afirmó que la práctica no estaba sucediendo. Mucho más tarde, en enero de 2021, un portavoz de la ONU fue citado diciendo a la Agencia Anadolu que la práctica se detuvo “desde 2015”.

Sin embargo, en un comunicado de prensa del 2 de febrero de 2017 destinado a desviar la escalada de críticas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) admitió que de hecho estaba confirmando a los gobiernos las identidades de las personas acreditadas para asistir a sus eventos de derechos humanos.

“Las autoridades chinas, y otros, preguntan regularmente a la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, varios días o semanas antes de las reuniones del Consejo de Derechos Humanos, si algún delegado [de organizaciones no gubernamentales] en particular asistirá a la próxima sesión”, dijo la ACNUDH. “La Oficina nunca confirma esta información hasta que el proceso de acreditación esté formalmente en marcha y hasta que esté seguro de que no existe ningún riesgo de seguridad evidente”.

Reilly dijo que estaba sorprendida por el lenguaje utilizado en el comunicado.

“Los únicos controles de seguridad que se realizan son los que hacen los diplomáticos chinos”, dijo a The Epoch Times.

De hecho, las transcripciones del caso muestran que Reilly desafió a la ONU a mostrar cualquier evidencia de sus supuestos controles de “seguridad” antes de entregar los nombres. No se proporcionó ninguno.

“Esto se trataba de si estas personas causarían problemas a los diplomáticos chinos en la ONU”, dijo. “No tuvo nada que ver con mantener a nadie a salvo”.

Esta también es una violación importante de las propias reglas de la ONU, dijo Reilly, y señaló que si los gobiernos quieren saber quién asiste, se supone que deben preguntar al plenario frente a otros estados miembros de la ONU.

A pesar de la escalada del escándalo que rodea a la práctica y las represalias de la ONU contra la denunciante que la expuso, Reilly le dijo a The Epoch Times que la práctica de entregar nombres disidentes al PCCh continúa hasta el día de hoy.

“Ahora se ha convertido en mi misión y responsabilidad personal prevenir esta complicidad de la ONU en el genocidio”, dijo.

Los documentos obtenidos por The Epoch Times revelan que algunos de los funcionarios de más alto rango dentro del sistema de la ONU han estado involucrados en un esfuerzo por silenciar, desacreditar, y tomar represalias contra Reilly por sus esfuerzos.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos no respondió a las solicitudes de comentarios sobre los correos electrónicos filtrados o el escándalo en general.

A principios de 2020, el ACNUDH de la ONU se negó a comentar en The Epoch Times, citando un litigio en curso. Sin embargo, Reilly le dijo a The Epoch Times esta semana que ella les ha dado total permiso para comentar sobre el caso a los medios.

Varios portavoces del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, también declinaron hacer comentarios.


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