COVID y sus vacunas se vinculan con pérdida súbita de audición, considerada una “emergencia”: doctora

Algunos estudios apuntan a una reacción autoinmune inducida por la proteína de la espiga

Por Marina Zhang
29 de Febrero de 2024 6:55 PM Actualizado: 29 de Febrero de 2024 6:55 PM

La Dra. Clarice Saba, otorrinolaringóloga en Brasil, desarrolló una pérdida auditiva repentina en su oído derecho una semana después de recibir su primera dosis de una vacuna de adenovirus contra COVID-19.

“Hice todos los exámenes y no pude encontrar ningún otro motivo que no fuera la vacuna”, dijo a The Epoch Times.

Varios estudios han relacionado la pérdida auditiva repentina con la vacuna y el estudio más completo procede de Francia. Se evaluaron cuatrocientos casos de pérdida auditiva neurosensorial repentina posvacunación y dos expertos en audiología evaluaron trescientos cuarenta y cinco informes médicos para determinar la posible causalidad.

“La pérdida auditiva neurosensorial súbita, después de las vacunas de ARNm contra COVID-19 son eventos adversos muy raros”, concluyeron los autores franceses, y agregaron que estos eventos adversos poco comunes “no cuestionan los beneficios de las vacunas de ARNm, pero merecen ser conocidos dado el riesgo potencial incapacitante de la sordera repentina”.

Daño acumulado

Si bien se desconoce la causa de la pérdida auditiva, generalmente se supone que es inducida por un daño en la cóclea, una cavidad en espiral llena de líquido en el oído interno que ayuda a procesar los sonidos y convertirlos en señales eléctricas en el cerebro.

Esta suposición se basa en el hecho de que los implantes cocleares, que imitan el trabajo de una cóclea natural, tienen un gran impacto en el tratamiento de la pérdida auditiva.

La cóclea es una parte muy sensible del oído y puede acumular daños debido al envejecimiento, los sonidos fuertes, las infecciones virales y determinadas sustancias químicas y medicamentos.

Estas exposiciones pueden restringir el suministro de oxígeno a la sangre de la cóclea, reducir el flujo sanguíneo, aumentar el daño oxidativo o formar lesiones en el tejido coclear.

Se desconoce cómo las vacunas contra COVID-19 pueden causar pérdida de audición. Algunos estudios han propuesto que el virus SARS-CoV-2 puede replicarse en los oídos y causar daños a los vasos sanguíneos y los nervios que están allí. Los estudios de casos que evaluaron problemas de audición en pacientes con COVID-19 descubrieron inflamación de los oídos internos, nervios cocleares y vestibulares inflamados así como sangrado de oídos.

Las vacunas de ARNm contra COVID-19 inducen al cuerpo a producir proteínas de espiga de COVID-19. La investigación en células cocleares de animales ha demostrado que la proteína de espiga daña la cóclea. Las proteínas de espiga también comparten similitudes estructurales con más de 28 proteínas humanas. Por lo tanto, algunos estudios sobre la pérdida auditiva especulan que las proteínas en los oídos, incluso dentro de la cóclea, pueden ser estructuralmente similares a las proteínas de espiga, lo que provoca daño autoinmune cuando el cuerpo genera su respuesta inmune.

Según el Dr. Jordan Vaughn, médico de medicina interna, las proteínas de espiga en las vacunas contra COVID-19 también son propensas a causar microcoagulación, donde la sangre se vuelve más viscosa y “fangosa”. La sangre viscosa se mueve más lentamente, lo que reduce el intercambio de oxígeno en la sangre y genera tensión en los nervios y las células de los oídos.

Tinnitus y pérdida de audición

Desde la pandemia, la Dra. Saba ha observado un aumento en la pérdida de audición y el tinnitus.

El tinnitus es un efecto adverso mucho más común y reconocido de la vacuna contra COVID-19 que otros. El vacunólogo Dr. Gregory Polonia, quien desarrolló la afección después de recibir su segunda dosis de Pfizer, informó de un caso muy conocido de tinnitus relacionado con la vacuna.

El tinnitus también está estrechamente relacionado con la pérdida de audición.

Aunque es posible que la mayoría de los pacientes con tinnitus no se den cuenta de los signos de pérdida auditiva, entre el ochenta y el noventa por ciento padecen este problema.

La Dra. Saba dijo que muchos pacientes con tinnitus pueden obtener un resultado de audición normal cuando se someten a una prueba de audición automática. Sin embargo, las pruebas de audición en altas frecuencias o pruebas de audición audiométricas revelarían que la persona tiene algún grado de pérdida auditiva. Los estudios han demostrado que la cóclea también está implicada en el tinnitus crónico.

Debido a la relación entre el tinnitus y la pérdida de audición, a veces se prescribe el mismo tratamiento para ambas afecciones.

Tratamientos para la pérdida auditiva y el tinnitus

Actualmente no se conoce ninguna cura para la pérdida de audición o el tinnitus. El médico de medicina interna, el Dr. Keith Berkowitz, dijo que el tinnitus que surge después de la vacunación ha sido un desafío de tratar. Otros médicos han concidido con esta afirmación, incluido el Dr. Pierre Kory y el enfermero practicante Scott Marsland de la Alianza de Cuidados Críticos de Primera Línea COVID-19 (FLCCC Alliance, por sus siglas en inglés)

Aún así, algunos pacientes han notificado beneficios o recuperación auditiva en respuesta a ciertas terapias.

“La pérdida auditiva repentina es una emergencia”, dijo la Dra. Saba. El tratamiento debe implementarse lo antes posible para recuperar la audición.

El tratamiento de la Dra. Saba para la pérdida auditiva repentina consiste en una combinación de fármacos vasodilatadores orales y esteroides inyectados.

Los vasodilatadores aumentan el flujo sanguíneo a la cóclea y se cree que ayudan con su función, aunque los estudios han mostrado evidencia contradictoria sobre los beneficios de los vasodilatadores en la pérdida auditiva.

Los esteroides reducen la inflamación y la hinchazón de los oídos internos y han demostrado ser útiles si se prescriben inmediatamente después de la pérdida de audición o la aparición de tinnitus.

El Dr. Joseph Varon, especialista en cuidados intensivos pulmonares y profesor de medicina en la Universidad de Houston, dijo que muchos de sus pacientes han tenido mejorías con el tinnitus utilizando tapones para los oídos con terapia de luz roja.

El Sr. Marsland dijo que ha estado probando la estimulación cerebral transcraneal. Sin embargo, este tratamiento es inaccesible para muchos pacientes con seguro, ya que el dispositivo de estimulación solo está aprobado para la depresión.

Se interesó en el dispositivo cuando uno de sus pacientes, con pérdida auditiva y depresión, notó una mejora en su audición mientras recibía tratamiento de salud mental.

El Sr. Marsland también ha observado una leve mejora del tinnitus en pacientes a los que se les habían aplicado dos gotas de glutatión y una gota de aceite de ricino en los oídos.

Los estudios en animales han demostrado que el glutatión protege contra la pérdida de audición.


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