Crece el hambre en China

La carencia de alimentos y las insuficiencias económicas llevan al régimen a más extremos
Por James Gorrie
17 de Agosto de 2020
Actualizado: 17 de Agosto de 2020

Opinión

El liderazgo del Partido Comunista Chino (PCCh) sabe lo que le espera al pueblo de China: escasez de alimentos. Esa es la razón detrás del último edicto draconiano de Beijing al pueblo, la llamada “Campaña de platos limpios“. Una vez promulgada, la nueva ley limitará la cantidad de comida que las personas pueden pedir en un restaurante e, incluso, puede extenderse a las cantidades que los ciudadanos chinos pueden consumir en sus propios hogares.

Este último movimiento totalitario del PCCh se produce inmediatamente después del arresto público, por parte de Beijing, del magnate de los medios de Hong Kong, Jimmy Lai, a quien Beijing designó como una amenaza para la seguridad nacional. Puede que los dos sucesos no parezcan relacionados, pero evidentemente, la libertad de expresión y la libertad para comer son consideradas por el Partido como riesgos para la seguridad nacional.

Desafortunadamente, China ha visto un aumento significativo en los precios de los alimentos de su territorio, particularmente la carne de cerdo, que es el alimento básico nacional. A partir de julio pasado, se registró un aumento interanual de casi el 90 por ciento en los precios de la carne de cerdo, y los precios generales de los alimentos aumentaron un 10 por ciento durante el mismo período de tiempo.

El Partido teme con razón que la escasez de alimentos, y la inflación que la acompaña, pueda provocar disturbios civiles generalizados en China. Es más, tampoco se espera que la escasez termine pronto. De hecho, es probable que empeore.

Las autoridades del gobierno chino y sus medios de comunicación oficiales citan el desperdicio de alimentos, por parte de los ciudadanos comunes, como la razón de la nueva política. Esencialmente, están culpando a la gente por la escasez de alimentos, mientras ignoran deliberadamente las verdaderas causas. La culpa recae, en parte, en la madre naturaleza, pero en gran medida la culpa es del PCCh.

El PCCh empeora los efectos de los desastres naturales

Considere, por ejemplo, que en 2019 China perdió al menos la mitad de sus piaras debido a la mala gestión de Beijing frente a la gripe porcina africana. Dado que China posee más de la mitad de la población porcina del mundo, no hay suficientes cerdos en el resto del mundo para llenar ese vacío. En algunas áreas, el cerdo en el mercado es tan raro como el avistamiento de un panda.

Pero, además de la gripe porcina africana, los cultivos de China están amenazados por la infestación de insectos voraces. Enjambres de langostas del desierto en proporciones bíblicas han asolada África Oriental y Pakistán. También pueden afectar pronto la producción de granos de China en la provincia de Yunnan, ubicada en el suroeste de China. Pero no son las únicas langostas. Enjambres de una raza diferente a la de Laos ya están devorando los cultivos de China.

Una amenaza aún más peligrosa se avecina este otoño con el esperado resurgimiento del gusano cogollero. La plaga, que se reproduce incluso más rápido que las langostas, apareció por primera vez en China el año pasado, pero ahora tiene presencia en el sur y suroeste del país. Las autoridades agrícolas chinas temen que las pérdidas en los cultivos de maíz y trigo puedan ser mucho peores que en 2019.

Luego están las inundaciones. Más de 13 millones de acres de tierras agrícolas están bajo el agua, lo que ha destruido, al menos, el cinco por ciento de la producción de arroz de China, y quizás destruirá el doble si continúan las inundaciones. Los costos financieros superan los USD 21,000 millones y han afectado a más de 55 millones de ciudadanos.

Agotamiento de las reservas de cereales y las importaciones adicionales de este grano

Como resultado, las importaciones de alimentos de China han aumentado drásticamente. En julio de 2020, las importaciones de cereales de China ya eran un 21 por ciento más que el año anterior. Pero eso no parece ser suficiente. Con la pandemia afectando al mundo, la importación de alimentos puede ser menos confiable que antes. Algunas naciones incluso están deteniendo las exportaciones de alimentos durante la pandemia.

Las tensiones geopolíticas con Estados Unidos y Australia también influyen. China ha importado más de 9 millones de toneladas de soja, alrededor de 100,000 toneladas de trigo y casi 65,000 toneladas de maíz de Estados Unidos. Pero si las relaciones continúan deteriorándose, Estados Unidos, el principal socio comercial agrícola de China, podría aislar a China de las exportaciones de alimentos, haciendo que China sea más vulnerable a la escasez de lo que ya es.

Otra señal de alerta es la reciente prohibición del Partido de fotografiar las reservas estratégicas de cereales de la nación. Esta nueva restricción se produce después de que aparecieran en las redes sociales chinas imágenes de maíz mohoso tomadas en un depósito de almacenamiento en la provincia de Heilongjiang.

Generalmente, las reservas estratégicas de alimentos o combustible se utilizan como herramientas de propaganda para calmar las preocupaciones del público. Pero a partir de agosto, dos principales autoridades agrícolas chinas, China Grain Reserves Corp y el Centro Nacional de Comercio de Granos, han usado más reservas de cereales de las que se utilizaron durante todo el año 2019. Las imágenes perturbadoras de los suministros de alimentos podridos, y la posterior prohibición de las fotografías, sólo avivará los temores y despertará dudas en las mentes de la gente sobre la capacidad del Partido para alimentarlos.

La caída de los ingresos y el aumento del desempleo

Como si la escasez de alimentos, la inflación de precios y los desastres naturales no fueran suficientes problemas para el Partido, el desempleo de dos dígitos y la caída de los ingresos de los consumidores están ejerciendo aún más presión sobre los ciudadanos. Pero la decisión del Partido de verter más sal en esas heridas con su “Campaña de Platos Limpios” puede no producir los resultados deseados.

Una cosa es que una generación nazca en la escasez, pero otra muy distinta es que le sea impuesta. En el primer caso, no se conoce otra realidad; la aceptación desesperada es quizás todo lo que uno conoce desde el primer día hasta el último. Pero en el segundo, la ira, la disidencia y la rebelión contra el Partido podrían ser resultados mucho más probables.

El virus del PCCh y una historia recurrente en China

El virus PCCh es probablemente un patógeno sintetizado, según Luc Montaigner, el virólogo ganador del Premio Nobel que descubrió el VIH y el Dr. Fan Chi-Tai de la Universidad Nacional de Taiwán. Sus orígenes en China, específicamente en Wuhan, y la mala gestión, deliberada o accidental, frente a los contagios han sido factores importantes en la emergente escasez de alimentos a nivel nacional.

La causa es simple y predecible. Las medidas de bloqueo en las naciones exportadoras de productos agrícolas han llevado a que se cosechen y exporten menos alimentos. En resumen, la pandemia ha sido una de las principales causas de la inminente crisis alimentaria de China. Queda por ver el impacto político de la culpabilidad pandémica del Partido y de las respuestas ineficaces, incluida su última e insultante “Campaña de Platos Limpios”. Pero la situación podría ser mucho peor y más difícil de administrar de lo que anticipan los líderes del Partido.

Quizás sea solo una coincidencia, pero la última vez que la escasez de alimentos fue un problema importante en China fue en la década de 1970, cuando un hombre con poder absoluto gobernó la nación con puño de hierro, campos de reeducación y un pequeño libro rojo de sabiduría. China estaba alienada del resto del mundo y el Partido estaba al borde del colapso, salvado por la intervención económica occidental.

Hoy, otro hombre solitario ejerce el poder absoluto en China, gobierna con puño digital, campos de reeducación y su propio librito negro de sabiduría personal. Al igual que su predecesor, él también está alejando rápidamente a China del resto del mundo, debido al abuso que el Partido ha infligido al sistema internacional y a la disociación económica occidental resultante.

Sí, la escasez de alimentos es una cuestión de seguridad nacional para China; pero es una amenaza mucho mayor para la supervivencia del Partido.

James R. Gorrie es el autor de “The China Crisis” (Wiley, 2013) y escribe en su blog, TheBananaRepublican.com. Tiene su sede en el sur de California.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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