“Crisis de una escala no vista”, expertos advierten que muertes en China alcanzan fácilmente los millones

Por Marina Zhang
21 de Enero de 2023 1:25 PM Actualizado: 21 de Enero de 2023 1:25 PM

Un experto ha calificado la gestión del COVID en China de “crisis de una escala nunca vista desde Mao” en lo que respecta a su número de víctimas mortales.

En un artículo de opinión publicado el 5 de enero, el sinólogo y asesor militar Ben Lowsen advertía de que los ciudadanos chinos posiblemente se enfrentan a la mayor cantidad de muertes en el país desde la Gran Hambruna China de 1959-1961.

Las autoridades chinas revelaron el 14 de enero que se han producido 59,938 muertes relacionadas con el COVID desde el 9 de diciembre de 2022 hasta el 12 de enero de 2023.

Sin embargo, a los expertos en salud, entre ellos el Dr. Xiaoxu Sean Lin, virólogo, y el Dr. Scott Atlas, investigador principal de Stanford, les preocupa que las cifras aún puedan ser inferiores a las reales.

Aunque este aumento parece más razonable que las 37 muertes notificadas anteriormente durante ese periodo, Lin expresó que un número de muertes de aproximadamente 60,000 no justifica los informes de morgues inundadas.

Descenso de la población

El reciente anuncio de China sobre el descenso de su población para el año 2022 también ha suscitado especulaciones de que el país está mucho peor de lo que parece.

Según la Oficina Nacional de Estadística, el descenso de la población en China en 2022, de unos 850,000 habitantes a un total de 1410 millones, es el primero del que informa oficialmente el país desde 1961, el último año de la gran hambruna.

El reconocimiento oficial del descenso de la población en 2022 es un “punto de inflexión histórico extremadamente importante”, escribió en Twitter Fuxian Yi, investigador de la Universidad de Wisconsin en Madison y crítico desde hace tiempo de la política china de hijo único.

El condado de Tongjiang, en la provincia de Sichuan, es otro ejemplo de aumento del número de víctimas mortales. Los reportes oficiales del condado mostraron que a finales de 2019, había más de 670,000 residentes, pero a finales de noviembre de 2020, este número cayó a poco más de 520,000.

En 11 meses, la población residente se redujo en más de 148,000 personas, lo que supone más del 20 por ciento de los residentes.

Es poco probable que el descenso de la población se deba a la emigración, teniendo en cuenta que el condado de Tongjiang proporciona una importante mano de obra a la provincia de Sichuan y cuenta con muchas oportunidades de empleo.

Desde que se descubrieron estas cifras, no se puede acceder a la página web oficial del condado de Tongjiang que informa de estos datos.

Los condados vecinos de Tongjiang, Nanjiang y Pingchang, han informado igualmente de un descenso precipitado de la población en 2020.

Tasa de mortalidad irracional

Tanto los expertos en salud como los analistas políticos han expresado su escepticismo ante las cifras oficiales de muertes en China.

Con unas estimaciones de 900 millones de personas infectadas en China, esto significaría que la tasa de letalidad de la infección por COVID-19 en China es inferior al 0.0067%. Pero esa tasa de letalidad sería significativamente inferior a la de cualquiera de los países del primer mundo que están a la cabeza en recursos y tecnología sanitarios.

China informa que la variante dominante de COVID es ómicron, que se asocia a una tasa de letalidad inferior, en torno al 0.3-0.4 por ciento en Estados Unidos. Sin embargo, los investigadores no están seguros de si la menor gravedad de ómicron se atribuye a la inmunidad de las personas al virus o a que la variante causa menos patología.

Hong Kong, que cuenta con una mejor distribución de la asistencia sanitaria en comparación con China continental, registró un número total de víctimas mortales (pdf) de alrededor del 0.1% durante la oleada de ómicron.

El analista político Jingyuan Tang y antiguo médico en China expresó su incredulidad ante la tasa de mortalidad por infección calculada. Atlas, asesor para el COVID-19 durante la Administración Trump, expresó un escepticismo similar.

“No podemos confiar en los números que salen de China. Al principio no tenían sentido”, dijo Atlas sobre los datos del COVID de China en una entrevista reciente con NTD, un medio de comunicación asociado de The Epoch Times.

Aunque las autoridades chinas pueden haber revisado el número de muertos, Atlas sugirió que la verdadera situación sigue oculta.

“Es muy difícil averiguar qué está pasando cuando no hay transparencia”, afirmó Atlas.

Lin, virólogo y exdirector de laboratorio de la rama vírica del Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed, expresó sus reservas sobre si ómicron era la causante del brote.

Se refirió a los rápidos brotes registrados en las principales ciudades chinas y en las zonas rurales más próximas, señalando que la rapidez de las infecciones puede indicar que la carga vírica en China es mucho mayor que la de los brotes observados fuera del país. Lin comparó el reciente brote del país con un tsunami o una tormenta de arena.

“La [progresión] hacia síntomas graves puede ser muy diferente cuando el organismo es atacado por [un] gran volumen de [el] virus”, afirmó. Si la carga viral es pequeña, los síntomas graves pueden presentarse en unos pocos días, pero “si estás realmente sobrecargado, todo el proceso se acelerará”.

Morgues saturadas

Los reportes sobre crematorios inundados de cadáveres sugieren que la situación real en China puede ser mucho más grave de lo que nos han hecho creer.

Tang declaró a NTD, medio asociado de The Epoch Times, que con menos de 60,000 muertes en un mes, solo el número de funerarias de Beijing bastaría para gestionar los cadáveres.

Hay 94 hornos en Beijing, y si todos estos hornos aumentaran su horario de funcionamiento a 24 horas al día, 7 días a la semana, se tardaría menos de 27 días en incinerar todos estos cadáveres.

Sin embargo, no ha sido así. Hebei, una provincia cercana a Beijing, también ha hecho que varias de sus funerarias aumenten su horario a 24 horas de funcionamiento, lo que indica que el número real de cadáveres es mucho mayor.

Un trabajador de la funeraria Baoxing de Shanghái declaró a The Epoch Times en diciembre de 2022 que estaban incinerando entre 400 y 500 cadáveres al día, frente al máximo de 90 antes de que se levantaran las restricciones por la pandemia.

La funeraria Babaoshan, el principal crematorio de Beijing, también tuvo que aumentar a 24 horas de funcionamiento una semana después de reabrir, debido a la abrumadora demanda.

Un empleado de la funeraria que se identificó como Lin dijo a The Epoch Times el 14 de diciembre de 2022 que había un retraso de una semana en las cremaciones.

“Estamos muy ocupados todos los días, y nunca habíamos estado tan ocupados”, dijo el empleado. “Cada día se incinera a más gente que antes, y las llamadas para pedir cita son demasiadas para que podamos atenderlas. Mucha gente hace fila [para nuestro servicio]. Aquí no tenemos tiempo de descanso”.

La instalación alberga 19 hornos crematorios, según reportes de 2017, y al parecer es el único lugar de Beijing para cremaciones especiales, que contiene hornos más anchos, más largos y más altos para cadáveres altos u obesos.

Del 8 de diciembre de 2022 al 12 de enero de 2023, el volumen de negocio de Babaoshan fue casi siete veces superior a su volumen medio anterior a la apertura.

Al observar los numerosos informes sobre crematorios que funcionaban las 24 horas del día, Lin calculó que si todos los hornos crematorios de China estuvieran funcionando las 24 horas del día, los 7 días de la semana, eso equivaldría a unos 6 millones de muertes entre el 8 de diciembre de 2022 y el 12 de enero.

Pero es probable que esa cifra sea solo la mitad de todas las muertes, ya que la cremación solo representó menos del 60 por ciento de los procedimientos funerarios de los chinos en 2021. La cifra de muertos podría haber alcanzado ya los 10 millones, según Lin.

Desde principios de enero, NTD ha encontrado al menos 37 crematorios que han presentado documentos de licitación para la construcción de hornos en sitios web gubernamentales.

Quizá el ejemplo más elocuente de las demandas de cremación sea lo ocurrido con la funeraria Shantou Funeral Management Station, en la provincia de Guangdong. Según descubrió NTD, el centro necesitaba hacer una compra urgente de dos hornos. Las obras debían comenzar en un plazo de tres días hábiles y los hornos tenían que estar instalados en un plazo de 10 días a partir del pago.

La historia se repite

Incluso antes del reciente brote de COVID-19, los datos de las fuentes oficiales sugerían la supresión del número real de muertes, o informes contradictorios.

El Centro Chino para el Control de Enfermedades informó de 3869 muertes por COVID en Wuhan durante todo 2020, con un tercio de las muertes añadidas el 17 de abril de ese año. Antes de la actualización, la ciudad informaba de unas 2500 muertes.

Sin embargo, un informe chino publicado en el British Medical Journal contradijo los informes oficiales de China, mostrando que entre enero y marzo de 2020, hubo 5954 muertes en exceso en Wuhan, con la neumonía relacionada con el COVID representando 3653 casos.

Los autores del estudio estaban afiliados al Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, por lo que tuvieron acceso a los datos de mortalidad por todas las causas del sistema nacional de vigilancia del país.

El complemento del estudio registró alrededor de 2500 muertes en exceso en Wuhan a través del sistema de vigilancia, pero el sistema solo cubre una quinta parte de China y de la población total de Wuhan.

Sin embargo, los investigadores de The Economist sospechaban que el exceso total de muertes y las muertes relacionadas con el COVID eran aún mayores.

Estos investigadores supusieron que las demás zonas no rastreadas de Wuhan experimentarían tasas similares de muertes en exceso, y modelaron los datos en torno a 13,400 o más.

“Es más del triple del recuento oficial y más del doble de la estimación del artículo del BMJ”, escribieron los autores que investigan para The Economist.

Se calcula que durante los dos años que duró la Gran Hambruna china murieron entre 15 y 55 millones de personas. Después de 1960, el Partido Comunista Chino dejó de publicar cualquier dato estadístico que pudiera indicar el rendimiento económico. Sin embargo, la publicación de datos aumentó a partir de 1979.

Lowsen señaló cómo el régimen chino también ocultó las cifras de muertos durante la hambruna, y que ahora estamos asistiendo a una “ominosa” repetición, con el régimen “esencialmente [renunciando] a proporcionar las estadísticas COVID-19”.


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