Cruza los EE.UU patinando, solo para ayudar a las niñas de África y recibe la bondad de la gente

Para demostrar que el bien aún existe en el mundo, ella recorre los Estados Unidos en patines
Por La Gran Época
09 de Enero de 2019 Actualizado: 21 de Enero de 2019

Yanise Ho, de 23 años de edad, recorre los Estados Unidos en patines, para demostrar cómo la fe en la generosidad humana puede hacer posible lo imposible.

Yanise, apodada “The Bladress”( preparada para patinar) comenzó su expedición a través del país, iniciando su partida desde Miami, Florida, sin siquiera un dólar en su bolsillo, para probar que hay generosidad en el mundo y que la ayudarán en el viaje de los 9600 kilómetros, que durará su viaje.

Después de casi seis meses de odisea, la humanidad no la decepcionó, ni una sola vez.

“La respuesta que recibí fue tan asombrosa, que a veces ni yo misma puedo creerlo. Siento que estoy viviendo una utopía. Soy la persona más afortunada y feliz del mundo”, dijo recientemente a Humanity, mientras se preparaba para comenzar un nuevo día patinando en Nebraska.

“No hubo un día en el que tuviera que sufrir hambre en la noche o que tuviera que dormir en la calle. Siempre estuve frente a la casa correcta y en el momento adecuado. La gente indicada me invitaba para que me hospedara y me daban una cama para dormir. Fui sobrealimentada por extraños que rápidamente se convirtieron en mis amigos. Confío en ellos, y ellos confían en mí. Esta fue una experiencia increíble y en la que pude conocer a las mejores personas”.

Yanise dijo que su viaje, hasta la fecha, está validado por su creencia de que, independientemente de sus orígenes, todos están profundamente conectados entre sí.

“El mundo está rodeado de verdaderas maravillas naturales, culturas brillantes y sobre todo, de gente increíble”, dijo.

Mientras se desplaza de la costa este a la costa oeste, también está recaudando fondos para “Una niña puede”, una organización sin fines de lucro que capacita a las niñas que viven en Kenia y Uganda, para poner fin a la pobreza y crear igualdad de género a través de un programa de educación y tutoría.

Demasiadas niñas en Kenia y Uganda se ven obligadas a contraer matrimonio en la infancia porque no tienen opciones o posibilidades de elección. Yanise Ho comenzó su organización benéfica “Una niña puede”, para recaudar fondos y para poder financiar la educación de las niñas, a fin de ofrecerles opciones para su futuro.

Imagen ilustrativa: Pixabay/kassoum_kone /Creative Commons CCO 1.0

Una conexión internacional

Yanise quiere que las niñas de Kenia y Uganda comprendan, a través de su expedición en patines, que una niña puede hacer realidad su sueño y que hay suficientes personas amables y generosas en el mundo que pueden ayudarlas en el camino.

Hasta la fecha, estrictamente a través de donaciones en línea, recaudó más de 19.000 dólares para su beca “Una niña puede”, que hasta la fecha, educará aproximadamente a 38 niñas en África durante un año. Su objetivo, para cuando termine su viaje financiará un año de educación para 120 niñas.

Yanise, nacida y criada en Hong Kong, recibió educación en diferentes escuelas de los Estados Unidos, Canadá y Europa. Como alguien que siempre disfruta de viajar para estudiar y conocer nuevas culturas, recorrió todo el mundo y ahora domina cinco idiomas diferentes.

Desde sus nueve años de edad, la libertad de visitar nuevos lugares le proporcionó la oportunidad de ser escuchada.

Cuando tenía 15 años, un viaje a Nueva Zelanda le ayudó a darse cuenta de que el mundo era tan diferente fuera de Hong Kong.

Comenzó a estudiar en el extranjero a la edad de 16 años, e incluso se inició en una aventura como mochilera a través de América Central a la edad de 20 años solo para apreciar mejor la belleza del mundo y su gente.

Yanise Ho recorrió 9600 kilómetros a través del país, sin contar con nada más que la amabilidad de los extraños.

“Nunca investigo antes de ir a un nuevo lugar. De esa manera puedo experimentarlo por mí misma”, dijo.

“Me gusta tomar mis cosas y volar a un lugar donde no conozco a nadie. Siempre conozco a gente increíble y obtengo lo mejor de la gente. Esto es algo en lo que soy buena”.

Caridad internacional

A la edad de 21 años, se le ocurrió la idea de hacer un viaje por los Estados Unidos con la misión de mostrar lo mejor de la humanidad a la vez que se apoyan las oportunidades educativas para las niñas en África.

Escuchar que no sería seguro o incluso posible aventurarse sola a través de los Estados Unidos sin dinero solo hizo que estuviera más decidida que nunca a hacer que su viaje ocurriera.

“Realmente no me importa lo que digan los demás”, dijo a la Humanity. “La gente puede no tener mucho, pero ayudan. Mi experiencia dice que todavía se puede confiar en las personas que viven en situaciones de pobreza. Una vez estaba viajando en un autobús a través de una pequeña aldea en Honduras y necesitaba usar un teléfono, todos estaban dispuestos a ayudarme. Hay gente buena en todo el mundo”.

Después de investigar más sobre su proyecto, decidió que el patinaje sobre ruedas de un estado a otro sería la forma más eficiente de cumplir su misión, a pesar de que nunca antes se había parado sobre patines.

Compró su primer par de patines en 2016, permitiendo que un entonces desconocido, ahora amigo, la entrenara. Pasó de ser una patinadora principiante a una patinadora experimentada en unos dos meses.

Cuando empezó, tenía moretones e incluso necesitó 10 puntos de sutura, en el cuero cabelludo, después de una caída brusca, pero no dejó que las lesiones la detuvieran.

En noviembre de 2016, hizo una prueba de 19 días, yendo de Savannah, Georgia a Miami sin dinero en efectivo en la mano, dependiendo de que la gente mostrara su amabilidad cuando fuera necesario.

“La gente fue tan buena conmigo. Hay más cosas buenas que malas en el mundo y sigo demostrándolo”, dijo. “Mi primer viaje fue un gran éxito. Hice muchos grandes amigos y prometí que volvería para comenzar mi viaje completo desde Miami”.

Recibió ofertas de todo tipo, incluidos camarógrafos, para acompañarle en el largo viaje, pero se negó.

“Siempre quise trabajar sola y me empeñe en ayudar a mis compañeras a través del apoyo de otras mujeres, ya que esto es algo que me interesa mucho”, dijo.

Personas de buen corazón

Ahora, a medida que se dirige hacia Oregón, está a punto de batir el récord mundial de viajes más largos en patines, que en la actualidad es de 8500 kilómetros y dijo que no sintió miedo ni una sola vez.

“Si alguien me ve patinando y está anocheciendo, me invitan a entrar a pasar la noche, aunque no sepan nada sobre mí. Todos los días fueron así, total extraños se ofrecen a cuidarme”, dijo.

Contó que incluso los niños pequeños la vieron descansar en un parque y la invitaron a ir a casa con ellos a comer o a dormir durante la noche.

Cada día, comienza a patinar alrededor de las 11:30 a.m. y generalmente viaja entre 32 y 48 kilómetros antes del anochecer.

Dijo que recibe el ánimo que necesita cada día para seguir adelante.

“La gente me detiene solo para darme un abrazo o un poco de agua. Un niño pequeño se me acercó para darme una bendición especial”, dijo.

Cuando me ofrecen dinero  ella siempre lo rechaza.

“Sin embargo, fue difícil, porque a veces me encuentro con dinero en mi mochila o adentro de mi patín. La gente solo quiere estar segura de que estoy a salvo y que no tengo hambre ni sed. Las personas son increíbles”, dijo.

Para conocer los viajes de Yanis o para donar a la fundación, visita YaniseHo.com/the-bladress. Ella invita a la gente a conectarse con ella a través de Twitter, también, @TheBladress.

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