¡Cuba Libre! y la izquierda

Por Cal Thomas
21 de Julio de 2021
Actualizado: 21 de Julio de 2021

Comentario

La gente de la extrema izquierda se ha vuelto tan predecible que sus declaraciones ya no son “noticias de última hora”. Serían divertidísimos si no fueran indignantes o si no contribuyeran a socavar los derechos humanos y la libertad en otros países.

Algunos en la izquierda hablan favorablemente de los gemelos malvados del comunismo y el socialismo.

Uno de muchos ejemplos ha resurgido tras el levantamiento de la semana pasada en Cuba de miles de personas que han exigido liberarse de la dictadura. Nikole Hannah-Jones, autora del “Proyecto 1619”, que busca enseñar historia a los estudiantes de las escuelas públicas a través del prisma de la esclavitud, dijo en un podcast de 2019 que cree que Cuba es el país más igualitario del hemisferio occidental y que podría servir de modelo para la agenda de integración de su proyecto.

Aunque reconoce que no es una experta en cuestiones raciales, Hannah-Jones dijo que cree que Cuba es el país más “igualitario” y “multirracial” del hemisferio, lo cual atribuyó al socialismo.

En 2017, el Wall Street Journal publicó una columna de opinión del autor David Satter titulada “100 años de comunismo — 100 millones de muertos”.

Tales cifras no disuaden a los propiciadores del comunismo.

La representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.) no decepcionó con su propia y predecible respuesta a las manifestaciones en Cuba. Mientras hacía una defensa obligatoria de los “derechos humanos” y la “libertad de expresión”, culpó de la deplorable condición económica de Cuba, no al comunismo o al socialismo, sino al “cruel” embargo de Estados Unidos, que según ella ha causado “el sufrimiento humano”.

Cuba comercia con gran parte del resto del mundo, por lo que los problemas de la isla no pueden ser todos, ni siquiera la mayoría, culpa de Estados Unidos.

¿No debería incluir el sufrimiento humano el número de personas encarceladas por Castro y sus sucesores? Como es de esperar, Cuba no publica información sobre el número de seres humanos que sufren en sus cárceles, pero en 2012, Reuters reportó que las autoridades cubanas reconocieron que 57,337 de sus 11.2 millones de habitantes estaban encarcelados. El grupo Prisoners Defenders, con sede en Madrid, estima que la cifra es mucho mayor: 123,000, lo que la convertiría en la primera en el ranking mundial de población carcelaria per cápita.

Durante años, la izquierda de Hollywood, el clero liberal y algunos políticos estadounidenses han pregonado la supuesta grandeza del programa de alfabetización y la asistencia sanitaria “gratuita” de Cuba.

Steven G. Ullman, profesor de la Escuela de Administración de Empresas y presidente del Departamento de Gestión y Política del Sector de la Salud de la Universidad de Miami, dijo a UM News que aunque la atención sanitaria universal en Cuba puede haber sido una buena idea en teoría, en la práctica es un fracaso: “… los médicos y las enfermeras tienen muy pocos suministros, incluidos los antibióticos, con los que tratar a los pacientes, por lo que la prevención y el tratamiento se vuelven problemáticos. Eso se suma a la falta de agua potable. Hay una importante escasez de suministros en las zonas rurales más pobladas. Por ejemplo, las clínicas exigen ahora que los pacientes lleven sus propias sábanas y comida. Hay un deterioro en los procesos de esterilización, reutilización de jeringas, problemas relacionados con las viejas máquinas de rayos X, no hay películas disponibles. Con este colapso, el concepto teórico también se ha venido abajo”.

En cuanto a la alfabetización, ¿de qué sirve que todos los cubanos sepan leer si todo lo que se les permite leer es propaganda comunista?

Si a la Administración Biden y a sus amigos izquierdistas les importa realmente el sufrimiento humano, lo menos que pueden hacer es utilizar la tecnología para reabrir el acceso a Internet en Cuba, que el gobierno cortó durante las manifestaciones. Las palabras no son suficientes. ¡Cuba libre! debería ser más que un eslogan. Debería ser una política estadounidense.

John Calvin Thomas ha sido columnista sindicado, autor y comentarista de radio durante más de 35 años. Su último libro es “America’s Expiration Date: The Fall of Empires and Superpowers and the Future of the United States”. (La fecha de caducidad de Estados Unidos: La caída de imperios y superpotencias y el futuro de Estados Unidos)


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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