Doble milagro: familia encuentra la cura para la parálisis y la epilepsia de la manera menos pensada

Por La Gran Época
19 de Septiembre de 2019 Actualizado: 20 de Septiembre de 2019

Lo último que recuerdo antes de caerme por las escaleras y perder el conocimiento fue escuchar la devastadora noticia de que mi hija estaba en una ambulancia y que fue llevada de urgencia al hospital.

Ese día, mi hija Bao My tenía 11 años, en aquel momento estaba en lo que comenzó como un divertido viaje escolar en la playa con su clase de sexto grado. Pero la salida fue interrumpida cuando uno de sus desmayos, en realidad un ataque epiléptico, ocurrió sin previo aviso.

Ella estaba jugando a la orilla del mar con sus compañeros de clase cuando de repente se desmayó y cayó al agua. Tumbada boca abajo, inhaló una gran cantidad de arena y agua de mar sufriendo un daño pulmonar antes que los otros niños se dieran cuenta que no estaba jugando, sino que estaba inconsciente.

Bao My fue llevada de urgencia al hospital más cercano y luego trasladada a un hospital infantil más especializado.

niña asiática enferma
Imagen Ilustrativa. (A3pfamily/Shutterstock)

12 días infernales

El estrés en mi familia ese día se agravó por mi propia caída y desmayo, ya que yo no estaba en el mejor estado de salud. Cuatro años antes, en 2007, me habían operado por un disco deslizado y me habían implantado cuatro tornillos en la columna vertebral. No fui el mismo desde entonces.

Mi esposa y yo corrimos al hospital a ver a nuestra hija. Más tarde esa noche, aunque parecía normal, las radiografías de Bao My demostraron que uno de sus pulmones estaba gravemente lesionado y ella requirió tratamiento de emergencia. Bao My “pasó 12 días en el hospital antes que fuera lo suficientemente fuerte como para volver a casa. Quedarme con ella en el hospital me afectó enormemente, ¡física y mentalmente!”.

Esos fueron 12 días infernales. Debido a una severa escasez de camas en ese momento, cada cama tenía que acomodar a tres pacientes por turnos. Muchos pacientes infantiles y sus visitantes tuvieron que descansar y dormir en el pasillo o donde pudieran encontrar espacio. Además del calor sofocante, el hospital no tenía ventiladores eléctricos. También me sobrecogió el llanto inconsolable de una madre que acababa de perder a su hijo.

Parálisis: un momento insoportable en mi vida

hombre asiático enfermo
Imagen Ilustrativa. (Woraatep suppavas/Shutterstock)

Después que Bao My fue dada de alta, mi siguiente experiencia comenzó cuando comencé a sufrir dolores recurrentes, arriba y abajo de mi columna vertebral. Unos meses más tarde, me obligaron a tomar un permiso de ausencia en la enseñanza y me volvieron a hospitalizar para una segunda cirugía por un disco deslizado.

Mi espina dorsal necesitaba seis tornillos para estabilizarla y luego me confiné a la cama, paralizado. Fue un momento insoportable en mi vida, cuando a cada segundo todo lo que deseaba era morir y sentirme aliviado del dolor y la desesperación. Esperaba morir pronto, sin embargo, solo podía morderme el labio para no llorar, ya que no quería irme de este mundo siendo Bao My tan joven.

Fue el tierno cuidado de Bao My el mayor consuelo que me sostuvo. A pesar que solo tenía 11 años, tuvo la notable paciencia de darme masajes diarios, aunque tenía la cara empapada en lágrimas. Para entonces, ella ya había soportado tres años de su propia enfermedad debilitante.

Desmayos ataques espantosos

Bao My fue diagnosticada por primera vez con epilepsia cuando tenía 8 años. A pesar de los medicamentos y nuestros esfuerzos para encontrar una cura donde fuera, sus ataques descontrolados y desmayos pusieron a nuestra familia en un estado constante de miedo y ansiedad.

Bao My sufría de desmayos varias veces al día, a menudo sin previo aviso. Al desmayarse, sus brazos y piernas se debilitaban y colapsaron como una medusa arrojada a la orilla del mar. Pero sus ataques epilépticos no se limitaron a desmayos, también hubo otros innumerables episodios aterradores de diferentes tipos.

“A pesar de los medicamentos y nuestros esfuerzos para encontrar una cura, las convulsiones descontroladas y desmayos de Bao My pusieron a nuestra familia en un estado constante de miedo y ansiedad”, relató Thai.

niña asiática
Imagen Ilustrativa. (Tom Wang/Shutterstock)

A veces, todo su cuerpo se agitaba incontrolablemente como una cuerda de anclaje en aguas turbulentas. Otras veces su cuerpo estaba rígido de pies a cabeza, pero seguía retorciéndose, con los músculos de su rostro tensos y su cabeza girada hacia la derecha como si estuviera atascada en esa posición.

Para evitar que se mordiera la lengua, a veces le ponía el pulgar en la boca durante un ataque. Mi mano era mordida como resultado, a menudo hasta el punto de sangrar.

Ansiedad y angustia: en busca de una cura

Durante esos años siempre me preocupaba cuando Bao My estaba en la escuela y entraba en pánico cada vez que recibíamos una llamada de su maestro. Mi esposa y yo corríamos a la sala médica de la escuela y esperábamos ansiosamente que se despertara para poderla llevar a casa.

Bao My perdía el apetito a menudo después de una convulsión, debido a que se mordía la lengua tanto que tenía dolor durante semanas. Me rompía el corazón, pero no había nada que alguien pudiera hacer para ayudar.

Con el tiempo, Bao My comenzó a decir que quería dejar la escuela. Me dijo entre lágrimas que estaba siendo objeto de burlas, acoso y que estaba sola porque a nadie le importaba lo suficiente como para prestarle atención.

En nuestra búsqueda por encontrar una cura, buscamos ayuda de todas las fuentes imaginables, desde doctores y profesionales occidentales hasta curanderos tradicionales orientales, desde monjes y monjas hasta otros padres en una situación similar, desde oraciones y ceremonias con rituales hasta hospitales públicos y privados, desde agua bendita y tratamientos a base de hierbas hasta pruebas de electroencefalograma que culminaron en una pila de resultados tan grueso como un libro.

Ninguno de ellos funcionó.

Increíble giro del destino

Entonces, ¿qué fue lo que finalmente cambió las cosas? Al final, fueron las enseñanzas en un libro muy especial las que nos sacaron de nuestra difícil situación. Para nosotros fue nada menos que un milagro.

En junio de 2012, un año después del incidente en la playa, un amigo me dio un libro llamado “Zhuan Falun”.

Es el libro principal de Falun Dafa o Falun Gong, una práctica tradicional china para mejorar la mente y el cuerpo que incluye enseñanzas morales y espirituales, así como cuatro ejercicios de qigong y una meditación sentada.

Poco después de leer Zhuan Falun pude voltearme fácilmente sin dolor. ¡Ya no estaba paralizado! ¡Me levanté y pude pararme! Estaba tan emocionado por mí mismo como por la posibilidad que Bao My también se beneficiara de Falun Dafa.

Practicantes de Falun Dafa hacen la meditación en un parque público. (Crédito: NTDTV)

Mi amigo me presentó a otros practicantes de Falun Dafa. Cuando les pregunté si vendrían a mi casa todas las mañanas de camino al parque para hacer los ejercicios y llevar a Bao My con ellos, amablemente estuvieron de acuerdo. Bao My entonces me enseñó los ejercicios cuando llegó a casa y pronto avancé rápidamente para poder pararme y moverme de nuevo.

Sin embargo, Bao My continuó teniendo síntomas epilépticos, incluido el sonambulismo en medio de los ejercicios en el parque. Me di cuenta que la razón por la que obtuve mejores resultados fue que hice ambos: los ejercicios y leí Zhuan Falun, mientras que mi hija solo hacía los ejercicios, pero no leía. Una vez que supimos cuál era el problema, fue fácil de resolver.

Presenciando lo divino

“¡Persistencia! Mi hija y yo fuimos muy persistentes y nos animamos mutuamente. Aunque Bao My era solo un estudiante de séptimo grado, tenía una resistencia inmensa y tenía una fe absoluta en lo que aprendió en Zhuan Falun.

Finalmente, un milagro nos sonrió. Después de dos meses de leer el libro, esforzándonos por seguir las enseñanzas, hacer los ejercicios y la meditación, nuestra salud mejoró drásticamente. Al principio, Bao My continuó sufriendo síntomas epilépticos de vez en cuando durante pocos meses, pero fue capaz de sentir cuando esos síntomas comenzaban a aparecer y como resultado, pudo manejarlos mejor. Con el tiempo, ambos nos quitamos completamente nuestras serias condiciones de salud.

Thai Quang Vinh haciendo los ejercicios de meditación de Falun Gong.

¡Ahora soy un hombre sano otra vez!

De ser una niña tímida, enferma y aislada que luchaba contra la enfermedad y la desesperación, Bao My se convirtió en una adolescente saludable a quién le iba bien en la escuela y tenía muchos buenos amigos. Al verla en su nuevo estado, me recordó cómo solía ser cuando era una niña pequeña que rara vez lloraba y amaba correr, escalar y cantar.

familia asiática
Imagen Ilustrativa. (Tom Wang/Shutterstock)

Nuestra familia y amigos estaban asombrados. Para mí, realmente puedo decir que lo divino apareció en el mundo humano y nos salvó a mi hija y a mí. Las palabras no pueden describir nuestra gratitud.

Ahora, viendo cada noche a Bao My colocar solemnemente su libro Zhuan Falun en su estuche y dormirse con una sonrisa en su rostro, me siento tan tranquilo y agradecido. Al vernos tan felices como estamos, nadie podría adivinar que hace poco tiempo nuestras vidas estaban desordenadas y nuestros cuerpos estaban destrozados, sin esperanza para el futuro. Hoy tenemos la bendición de un futuro brillante y saludable.

Thai Quang Vinh es un profesor y autor conocido de muchos libros populares de aprendizaje de idiomas en Vietnam.

*Nota del editor:

Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) es un sistema de meditación para el mejoramiento personal basado en los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Fue presentado al público por el Sr. Li Hongzhi en 1992 en China. Actualmente lo practican más de 100 millones de personas en más de 120 países. Sin embargo, este sistema de meditación pacífica está siendo brutalmente perseguido en China desde 1999. Para más información, por favor visite: falundafa.org.

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