EE. UU. impide ingreso de productos para el cabello elaborados en campos de trabajo forzado en China

Por Eduardo Tzompa
17 de Junio de 2020 9:12 PM Actualizado: 17 de Junio de 2020 9:12 PM

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos anunció este miércoles que detendrá la importación de mercancías total o parcialmente fabricadas por Lop County Meixin Hair Product Co. Ltd., de Xinjiang, China, debido al uso de trabajo forzado en la fabricación de sus productos para el cabello.

La comisionada asistente de la Oficina de Comercio de la CBP, Brenda Smith dirigió la emisión de una orden de retención de liberación (WRO) contra Meixin debido a evidencia que indicaba el uso de trabajo forzado en prisión, horas extras excesivas, retención de salarios y restricción de movimiento, informó un comunicado.

La orden de retención de liberación prohíbe la importación de mercancías fabricadas total o parcialmente por medio de trabajo forzado en todos los puertos de entrada de Estados Unidos, según el estatuto federal 19 USC 1307

Actualmente 4 empresas chinas tienen hallazgos activos por trabajo forzado y 24 más han sido sancionadas ordenes de retención y liberación activas en la lista de la CBP.

“El uso del trabajo forzado no es solo un problema grave de derechos humanos, sino que también genera una competencia desleal en nuestras cadenas de suministro globales”, señaló Smith.

Carta de auxilio encontrada en decoración de Halloween

En 2012, una mujer estadounidense encontró un mensaje de auxilio escondido en una caja de decoraciones de Halloween. La carta estaba escrita en chino e inglés y decía, “Si ocasionalmente compras este producto, por favor, reenvía esta carta a la Organización Mundial de los Derechos Humanos. Miles de personas aquí te lo agradecerán y lo recordarán por siempre”

En la carta se describían las penosas condiciones del campo de trabajo forzado de Masanjia, ubicado a más de 5000 kilómetros de distancia, y también hacía una clara referencia a la tortura y los maltratos sufridos por los presos a manos del Partido Comunista Chino.

El autor de la carta desesperada fue Sun Yi, un preso de conciencia de Falun Dafa, quien fue detenido en Masanjia por sus creencias espirituales y sometido a tácticas de tortura por las autoridades chinas. A menudo, Yi escondía cartas en las decoraciones de Halloween que se veía obligado a elaborar y empaquetar.

Perseguido por su fe como otros millones de practicantes de Falun Dafa, Sun fue secuestrado en 2008 y condenado a dos años y medio de trabajos forzados.

Después de leer la desgarradora carta, Julie Keith la llevó al periódico de Oregon y la historia se hizo viral en todo el mundo, provocando el cierre del campo de Masanjia.

Cuando Sun Yi se topó con la historia luego de ser liberado, quiso utilizar la atención de los medios para exponer aún más al campo de trabajo forzado en Masanjia, y decidió hacer un documental sobre su experiencia. Poniendo en riesgo su seguridad, Sun reunió material grabado por él mismo para retratar la cruel persecución hacia los practicantes de Falun Dafa.

Al igual que Sun Yi, se han reportado casos de prisioneros de conciencia obligados a elaborar diodos para la empresa Goodwork, con sede en Taiwán. Una compilación de videos obtenidos por The Epoch Times revelan el abuso de mano de obra forzada para hacer diodos que se venden en todo el mundo.

Las impactantes imágenes fueron grabadas de manera encubierta en el tiempo cercano a los Juegos Olímpicos de 2008 por un empresario chino llamado Yu Ming, encarcelado por practicar la disciplina espiritual Falun Dafa y torturado hasta la muerte luego de que su plan de escape fuera descubierto.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es una antigua disciplina de cultivación de mente y cuerpo que empezó en China en 1992, y debido a su gran popularidad, fue perseguida a partir de 1999 por Jiang Zemin, el líder del Partido Comunista China en ese entonces. Durante más de 20 años los practicantes de esta disciplina han sido condenados a duras penas de prisión y a la sustracción forzada de órganos, las cuales siguen llevándose a cabo hasta el día de hoy en China.


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