EE.UU.: tras atentado en El Paso, latinos se arman

Por Mamela Fiallo Flor
15 de Agosto de 2019 Actualizado: 15 de Agosto de 2019

Se duplicaron las ventas de armas en los negocios de El Paso, Texas, donde 22 personas fueron asesinadas en un atentado terrorista que presuntamente buscaba atacar a la población hispana.

Mientras el ataque avivó el debate a nivel nacional sobre la prohibición y/o regulación de las armas, quienes sufrieron el atentado y sus vecinos están optando por otra solución: armarse y aprender a defenderse para no quedar a merced de un atacante.

Duplicaron las ventas en la semana posterior al ataque

Al menos dos de los sobrevivientes del incidente están en clases de tiro ahora con Michael McIntyre, gerente general de Gun Central, una de las tiendas de armas más grandes de El Paso.

Según el profesor de tiro, en declaraciones para Reuters, se duplicaron las ventas de armas en la semana posterior al ataque, y creció sustancialmente el número de inscritos que quieren aprender a disparar: “Tengo más de 50 alumnos para la clase del sábado y aproximadamente la misma cantidad para la clase del domingo, y normalmente tengo aproximadamente siete”.

McIntyre afirmó que los nuevos estudiantes quieren aprender a protegerse en caso que algo suceda, y señaló que “este no es el último tiroteo masivo que veremos” en los EE. UU.

La mayoría de las ventas fueron de pistolas que se usan de manera encubierta, que se pueden atar a un tobillo o debajo de la ropa.

El instructor de tiro resaltó que es la primera vez que repuntan tanto las clases y las ventas de esa manera, luego de un atentado. Una de las hipótesis es que el tejano promedio anda armado, mientras que la población hispana no.

Al menos siete de las víctimas del atentado eran ciudadanos mexicanos. Al ser el ataque presuntamente dirigido hacia los latinos, que son la mayoría de la población de El Paso, muchos de estos optaron por armarse.

Texas flexibilizará aún más porte de armas

Se estima que al menos el 35,7 % de la población de Texas posee armas. Aunque el número puede ser mayor, ya que en este estado no es obligatorio registrar las armas que se poseen.

Solo están enumeradas las armas de los propietarios que se presentaron voluntariamente a una investigación de sus antecedentes. Por eso Texas es el estado número 18 en el índice de posesión de armas a nivel nacional.

A través de la segunda enmienda de la Constitución, los ciudadanos de los EE. UU. tienen el derecho a portar armas e incluso de formar una milicia para enfrentar al Gobierno nacional si este se excede en sus funciones.

Tanto es así que a partir del 1 de septiembre se flexibilizará aún más la portación de armas por medio de nueve proyectos de ley firmados por el gobernador Greg Abbott, que cuentan con el respaldo de la Asociación Nacional del Rifle.

Por ejemplo, será posible portar armas de fuego en lugares de culto. Esto revoca la prohibición que sucedió a raíz del tiroteo en el que 26 personas fueron asesinadas en una iglesia de la localidad de Sutherland Springs.

En medio del tiroteo en la iglesia, el asesino fue detenido por un vecino, Stephen Willeford, plomero de profesión, quien sacó su AR-15 y le propinó al atacante dos disparos fatales en el pecho y el abdomen.

Los ciudadanos tienen derecho a la legítima defensa, y debido a eso en Texas se han aprobado leyes que facilitan la tenencia de armas. La más reciente está relacionada con la que les permitirá a los inquilinos estar armados, sin que los propietarios de la vivienda lo puedan impedir.

Es decir, el Gobierno estatal otorga mayor autonomía para la defensa de los individuos frente a una amenaza.

Tener un arma no implica dispararla

No obstante, expertos como el instructor de tiro ya mencionado, reconocen que la mayoría de las personas no podrían defenderse en un ataque como el de El Paso y lo enseña en sus clases.

Antes de disparar, los estudiantes aprenden a escapar de un tiroteo. El instructor afirma que solo el 1 % de las personas responde a un disparo con otro: “Uno de cada cien dispara, los otros 99 se irán”.

Sin embargo, brinda la posibilidad de saber responder frente a un ataque. Por ello ofrece cursos para familias latinas como la de Guadalupe Segovia, de 35, quien, con sus dos hijas, asiste a las clases de tiro de McIntyre.

Guadalupe invitó también a sus hermanas. Resalta que no solo se trata de ir al campo de tiro, sino que es importante sentirse familiarizada. “Creo que las armas deberían ser un privilegio y por seguridad, no ir y matar personas”, concluye Guadalupe.

De modo que casos como el suyo y de tantos otros latinos que optan por armarse frente al posible peligro, ponen en evidencia que la posibilidad de defenderse ante un ataque es no solo un ejercicio de libertad, sino de seguridad.

Este artículo fue publicado originalmente en PanAm Post.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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