El caballo de Troya hecho en China

Por Tian Yuan - La Gran Época
17 de Octubre de 2018 Actualizado: 17 de Octubre de 2018

La mayoría de nuestros dispositivos electrónicos (y sus componentes) están hechos en el extranjero. Se nos dice que la fabricación estadounidense es demasiado costosa y no puede competir con países de bajo costo. Se nos dice, en la era de la globalización, que el eslogan del presidente Trump “compre estadounidense, contrate estadounidense” es no solo increíblemente anticuado, sino también tonto y peligroso.

Bajo la bandera del libre comercio, millones de trabajos en fábricas de EE. UU. se enviaron a China. Antes de que nos diéramos cuenta, la cadena entera de abastecimiento  de aparatos electrónicos se mudó a China y a sus países vecinos. Hoy en día es imposible hacer un aparato de televisión en Estados Unidos sin usar partes importadas.

Las compañías de Estados Unidos hacen mucho dinero. Disfrutamos de los electrónicos baratos. A los chinos les gusta vender, a nosotros nos gusta comprar. El mercado libre funciona. Todo es bueno, ¿verdad?

En realidad, no. ¿Qué pasa si el abastecimiento de electrónicos se interrumpe por largo tiempo debido a un desastre natural o una guerra? Por ejemplo, el mercado de pantallas LCD está dominado por completo por fabricantes en Corea del Sur, China, Taiwán y Japón. Las pantallas LCD no solo son para TVs y aparatos. Se usan en todas partes, desde juguetes para niños hasta los cazas de combate F35 de la Fuerza Aérea.

La crianza de un niño probablemente no se vea afectada por la falta de pantallas LCD (hay evidencia de lo contrario), pero un caza de combate puede terminar en el suelo por esa misma razón. ¿Nos conviene dejar enteramente a alguien más algo de importancia tan estratégica?

Aún peor, ¿qué pasa si actores hostiles instalaran componentes espía en esos productos? El ejército de EE. UU. compró miles de cámaras de vigilancia hechas en China y las instaló en bases militares por todo el país. ¿Estamos seguros de que somos los únicos observando?

Las computadoras con componentes espía hechas en China podrían ser una realidad desde hace tiempo, según BusinessWeek de Bloomberg. En una marca estadounidense de placas madre hechas en China, se encontró un chip malicioso que no era parte del diseño original. Investigadores de EE. UU. dijeron que el chip fue insertado durante el proceso de fabricación, posiblemente por el Ejército Popular de Liberación de China.

La historia de BusinessWeek decía que servidores que contenían el chip se encontraron en centros de datos del Departamento de Defensa, en operaciones con drones de la CIA, y en las redes a bordo de los buques de guerra de la marina de EE. UU. Treinta compañías, entre ellas un banco importante, contratistas del gobierno, Amazon y Apple fueron afectados también. (Amazon y Apple ambas negaron haber sido impactadas).

La información personal de los consumidores no era el objetivo; adquirir secretos corporativos y del gobierno de EE. UU. parecía serlo, según afirmó un funcionario estadounidense. Sin embargo no queda claro cuál habría sido la información que habría obtenido China a través del chip.

En las últimas tres décadas, nos quisieron convencer de que la globalización fue una bendición para la economía de EE. UU. y que deberíamos estar agradecidos. Es una mentira. Hemos perdido millones de trabajos en manufactura. Las fábricas cerraron. Las líneas de ensamblaje se detuvieron. Los hornos quedaron vacíos. La clase media trabajadora quedó diezmada.

¿Qué nos queda? Electrónicos baratos y una crisis de opioides. Lo que es más, subcontratamos nuestra información y seguridad nacional a nuestros enemigos. Pensar que todos los colegas de negocios con los que trabajamos son buenos y sinceros es ingenuo como mínimo, y lisa y llanamente estúpido en el peor caso. Aún así, ¡eso es lo que hemos estado haciendo desde los 80!

Por suerte la marea está cambiando. Con Trump en la Casa Blanca, las heridas autoinfligidas de Estados Unidos en nombre del libre comercio tienen chance de sanar. El día en que China pague las cuentas puede estar acercándose. Unos años después de que el presidente Reagan dejó su cargo, el malvado imperio de la USSR colapsó como una casa de naipes. Puede ser demasiado optimista decir que China seguirá la misma trayectoria. Pero no es imposible.

Las opiniones expresadas en este artículos son la opinión del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época.

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