El caso transnacional del FBI que revela una compleja saga que involucra a estudiantes espías de China

La reciente extradición de un oficial de inteligencia pone de manifiesto múltiples casos de espionaje industrial por parte del régimen comunista chino en el área de Chicago
Por Zhang Ting
01 de Diciembre de 2019 Actualizado: 01 de Diciembre de 2019

La investigación del FBI de un caso de espionaje transnacional en el que un funcionario de inteligencia chino fue extraditado desde Bélgica a Estados Unidos para ser juzgado reveló más detalles de la saga, incluido un correo electrónico que implica a un estudiante chino de intercambio que trabaja para el régimen chino.

En los últimos años, Estados Unidos lanzó una múltiple campaña de contraespionaje para luchar contra los casos de espionaje del régimen del Partido Comunista Chino (PCCh). Mientras la administración Trump hace hincapié en el robo a gran escala de propiedad intelectual estadounidense en sus negociaciones con Beijing, el Departamento de Justicia estuvo intensificando la investigación y enjuiciamiento de individuos que ayudaron al régimen chino en sus operaciones de inteligencia en el extranjero.

“No podemos tolerar que una nación nos robe nuestra potencia de fuego y los frutos de nuestra capacidad intelectual”, dijo John Demers, Fiscal General Adjunto de la División de Seguridad Nacional el año pasado, cuando se ocupaba de un caso en el que funcionarios de inteligencia del PCCh robaron secretos comerciales de Estados Unidos. Los métodos involucrados en estos casos son diversos y a menudo están relacionados entre sí. Un artículo del 26 de septiembre del Chicago Tribune reveló lazos entre las personas acusadas en estos dos casos, divulgados por el Departamento de Justicia el año pasado.

Espionaje aeroespacial

El 9 de octubre de 2018, Estados Unidos obtuvo la extradición de Yanjun Xu, un funcionario de inteligencia chino, desde Bélgica, donde había sido detenido por intentar obtener secretos industriales de empresas aeroespaciales estadounidenses bajo una identidad falsa. Es la primera extradición exitosa de un funcionario chino realizada por el sistema de justicia de Estados Unidos.

Los ideogramas chinos para el nombre de Xu no fueron proporcionados por los documentos judiciales. Se lo identifica como el subdirector del departamento provincial de Jiangsu del Ministerio de Seguridad Pública (MPS). Xu fue acusado de robar secretos comerciales el 10 de octubre de ese año.

El fiscal alegó que Xu utilizó nombres como “Qu Hui” y “Zhang Hui” para llevar a cabo su trabajo de espionaje y se hizo pasar por un representante de la Asociación para la Ciencia y la Tecnología de Jiangsu (JAST).

Según la acusación, desde 2013, Xu tuvo como objetivo a las principales compañías aéreas y expertos de la industria estadounidenses para obtener información técnica “altamente sensible” e invitó a los empleados de las empresas estadounidenses a China con el pretexto de “intercambiar ideas” o dar conferencias en universidades.

El informe interno sobre el arresto de Xu

A principios de 2017, colaboradores de Xu contactaron a un ingeniero aeroespacial de General Electric (GE) de origen chino a través de LinkedIn, también conocido como “A”. El ingeniero estuvo participando activamente en el diseño y análisis del nuevo motor a reacción comercial de GE, una tecnología que es el objetivo principal de los agentes del Partido Comunista.

Más tarde, se le pidió al ingeniero que hiciera un informe de su experiencia en Nanjing, la capital de la provincia de Jiangsu. Antes de ir a China, cargó en el disco duro de su portátil personal cinco documentos aeroespaciales de GE. El lado chino le prometió 3500 dólares por la conferencia y además le cubrió los costos de su pasaje aéreo y alojamiento.

Unos meses después, el ingeniero aeroespacial le dijo al FBI que su discurso en la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Nanjing encontró algunos primeros inconvenientes técnicos. El personal de la universidad, controlada por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, le dijo que el proyector no funcionaba, por lo que les permitió insertar una unidad USB en su portátil personal, que contenía la documentación confidencial de GE.

Una investigación más a fondo por parte del FBI encontró “actividad criminal” en curso en las cuentas de las redes sociales del ingeniero, incluyendo actividad que involucraba a espías del PCCh.

El FBI identificó a Xu como el “usuario real” de una cuenta de iCloud que contenía un registro de las actividades encubiertas de Xu y de la tecnología que quería recopilar.

El 23 de enero y el 3 de febrero de 2018, Yanjun Xu pidió por correo electrónico al ingeniero “A” que recogiera los documentos técnicos de GE sobre producción y diseño de motores, incluido el “análisis de retención” de las aspas de los ventiladores.

Motor a reacción General Electric J-47-27 en el Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Dayton, Ohio. (Foto de la Fuerza Aérea de los EE.UU.)

En marzo de 2018, Xu envió un correo electrónico al ingeniero y le sugirió que descargara los registros de aviación de GE y “más datos (…) Incluyendo cualquier diseño relevante”, tras lo cual ambos acordaron reunirse en Bélgica.

La Oficina del Fiscal General de los Estados Unidos comenzó a preparar los documentos de la fiscalía para acusar a Xu y entregarlos a las autoridades belgas.

Xu llegó a Bruselas el 1 de abril de 2018, pero en lugar del ingeniero de GE, fue recibido por la policía belga y agentes del FBI que lo llevaron esposado.

“Las empresas aeroespaciales de Estados Unidos invierten décadas de tiempo y miles de millones de dólares en investigación”, dijo Benjamin Glassman, fiscal estadounidense del Distrito Sur de Ohio, al momento de la acusación de Ji. “En contraste (…) un oficial de inteligencia chino intentó adquirir esa misma innovación, ganada con esfuerzo, a través del robo”.

La investigación de Xu también abrió la puerta a otros casos de robo económico chino, según informó el Chicago Tribune. Los investigadores estadounidenses tomaron conocimiento de Ji Chaoqun, de 27 años de edad, un hombre chino que había empezado a asistir al Instituto de Tecnología de Illinois en Chicago en agosto de 2013, donde estudiaba ingeniería electrónica con una visa F1.

Los investigadores estadounidenses tomaron conocimiento de un hombre chino que había mantenido correspondencia con Xu, lo que llevó al caso de Ji Chaoqun. (Imagen compuesta)

Otro significado para ‘medio término’

Ji alertó a los investigadores debido a su correspondencia con Yanjun Xu descubierta en la investigación de este último. Entre diciembre de 2013 y julio de 2015, Ji y el “oficial de inteligencia A” intercambiaron unos 36 mensajes de texto, dijo el agente del FBI Andrew K. McKay en un documento judicial desclasificado.

“Oficial de inteligencia A” se refiere a Yanjun Xu.

Ji Chaoqun fue arrestado en Chicago el 25 de septiembre de 2018 y acusado de actuar como agente ilegal en nombre de un alto funcionario de inteligencia del MPS de la provincia de Jiangsu. El fiscal alegó que Ji había recibido instrucciones encubiertas de agentes de inteligencia chinos y que había ocultado sus contactos con esos agentes cuando fue sometido a una verificación de antecedentes del Ejército de Estados Unidos.

En las cuentas de correo de Ji, un correo electrónico dirigido al “oficial de inteligencia A” sobre “preguntas de examen de mitad de período” llamó la atención de las autoridades federales. En el correo electrónico, Ji indicó que había adjuntado ocho grupos de “preguntas de examen” en un período de tres años.

Sin embargo, los archivos adjuntos que Ji envió a Xu no tenían nada que ver con los exámenes de mitad de período, sino que contenían información sobre ocho científicos e ingenieros estadounidenses que también residían en Estados Unidos.

Según una denuncia penal federal, Ji reunió información sobre estas ocho personas bajo la dirección de un alto funcionario de inteligencia chino, para que pudieran ser reclutados como espías. Estas ocho personas eran originarias de Taiwán o de China continental. Todos ellos estaban empleados o habían trabajado en el campo de la ciencia y tecnología, y siete habían trabajado para contratistas de defensa de Estados Unidos.

Todos ellos eran vistos como objetivos para las actividades de espionaje del PCCh de nueva generación , declaró la demanda federal. Estas operaciones de espionaje son parte de la estrategia del Partido para vencer a Estados Unidos sin realizar una guerra activa.

Según el FBI, las agencias de espionaje del PCCh suelen centrar sus esfuerzos de reclutamiento en personas de etnia china por razones culturales y lingüísticas. Dada su posición como estudiante internacional, Ji Chaoqun estaba en una posición ideal para llegar a estas personas.

Los expedientes judiciales muestran que los agentes chinos se enfocaron en robar secretos de las principales compañías aeroespaciales de Estados Unidos, y contactaron a Ji siete meses después de que comenzara sus estudios.

Ji se graduó en 2015 y, un año después, se unió a la Reserva del Ejército de Estados Unidos a través de un programa llamado Adhesiones Militares Vitales para el Interés Nacional (MAVNI por sus siglas en inglés), que se había iniciado en respuesta a una grave escasez de mano de obra.

Ji hizo tres viajes a Beijing y se reunió con funcionarios de inteligencia en un hotel. “Basado en mi entrenamiento y experiencia”, escribió el agente del FBI McKay en los expedientes judiciales, “llevar a cabo reuniones en habitaciones de hotel es una indicación del oficio de oficial de inteligencia porque las reuniones en habitaciones de hotel brindan un lugar discreto y privado para que el oficial de inteligencia reclute o interrogue a su agente de inteligencia”.

John Lausch, un fiscal estadounidense del Distrito Norte de Illinois, habló con el Chicago Tribune sobre la importancia del caso de Ji. Señaló que Ji había llegado a Estados Unidos con un visado destinado a sus estudios, solo para ser utilizado por los agentes del Partido Comunista como un activo de inteligencia.

El motor LEAP-1A, desarrollado por CFM, una empresa conjunta entre la francesa Safran y General Electric, se muestra durante una ceremonia de entrega en Colomiers, en las afueras de Toulouse, el 15 de abril de 2016. (REMY GABALDA/AFP/Getty Images)

Steven Dollear, un fiscal adjunto estadounidense, dijo que aunque Ji no fue acusado de recopilar secretos militares, habría tenido acceso a esa información en aquel momento. La incorporación de Ji a las fuerzas armadas de Estados Unidos aumentó su acceso a la información, especialmente porque también había recibido entrenamiento de funcionarios de inteligencia chinos, lo que lo convertía en una  mayor amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Ji se declaró inocente de todos los cargos.

Fraude de inmigración y falso empleo 

El caso criminal de Ji también también se refirió a un esquema de fraude de inmigración a gran escala que involucra un programa federal que permite a los estudiantes internacionales trabajar en Estados Unidos en campos relacionados con los estudios realizados tras la graduación.

Después de recibir su maestría en ingeniería electrónica en 2015, Ji permaneció en Estados Unidos a través de un programa de trabajo temporal llamado Programa de Entrenamiento Práctico Opcional (OPT por sus siglas en inglés). El programa OPT permite a los estudiantes internacionales recién graduados permanecer y trabajar en EE. UU. durante un año con el fin de poner sus conocimientos en práctica en el ámbito del trabajo. Es visto como un paso para convertir su estatus de residencia a la visa de trabajo H-1B. Desde 2016, los graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) pueden ampliar sus prácticas por dos años.

Ji afirmó haber conseguido un trabajo como ingeniero de software en una empresa llamada Findream LLC. La empresa, que se describe como una empresa emergente de tecnología con sede en Mountain View, California, es una de las dos empresas dirigidas por la empresaria china Weiyun Huang, también conocida como Kelly Huang. Su otra compañía se llama Sinocontech.

Sin embargo, “Findream LLC” y “Sinocontech” no existen realmente. Las autoridades federales dicen que las empresas fueron utilizadas para proporcionar credenciales de empleo falsas a estudiantes chinos que estudiaban en el extranjero, para que pudieran permanecer en Estados Unidos después de graduarse.

Huang, ahora de 30 años de edad, está acusada de conspiración y fraude por proporcionar registros de empleo, estados financieros y documentos de impuestos falsos, según una acusación federal que se hizo pública el 26 de julio. Huang ganó 2 millones de dólares de los 2600 estudiantes que pagaron para recibir falsos certificados de empleo a través de sus empresas falsas.

Las autoridades federales dicen que Ji era uno de los clientes de Huang, ya que Ji había admitido ante agentes del FBI que había pagado a “Findream” 900 dólares y que nunca había trabajado para esa empresa.

De acuerdo con el abogado Robert Rouse, la policía está investigando a las 2600 personas involucradas en el fraude para determinar los pasos a seguir en el futuro.

La punta del iceberg

Aunque el caso de Ji es el último de una serie de casos de espionaje comunista de China en Chicago, las operaciones de espionaje del Partido han apuntado a algunas de las principales empresas de esa ciudad durante más de una década, desde instituciones financieras como la Bolsa Mercantil de Chicago hasta fabricantes como las subsidiarias de Caterpillar Inc.

Más allá de la industria aeroespacial, como se indicó en el caso anterior, los funcionarios de Estados Unidos advirtieron que el régimen del PCCh tiene la intención de adquirir tecnología avanzada de transporte en trenes subterráneos, trenes de pasajeros y trenes de carga.

El 11 de julio, el Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió un comunicado de prensa alegando que Xudong Yao, de 57 años, un ingeniero de software chino que trabajaba para un fabricante de locomotoras en los suburbios de Chicago, era sospechoso de haber robado secretos comerciales de la compañía y haberlos llevado a China. Fue acusado de nueve cargos por robo de secretos comerciales.

Yao nació en China y se naturalizó como ciudadano estadounidense, según el comunicado de prensa y el cartel de búsqueda del FBI.

La acusación muestra que Yao comenzó a trabajar para el fabricante de locomotoras en agosto de 2014, y dentro de las dos primeras semanas de su empleo, presuntamente descargó más de 3000 archivos electrónicos únicos relacionados con el sistema operativo de la locomotora de la compañía. Durante los seis meses siguientes, Yao descargó una serie de archivos electrónicos que contenían otros secretos comerciales, incluidos documentos técnicos y código de software.

Según la acusación, Yao voló desde China al Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago el 18 de noviembre de 2015. Se sospecha que tomó la información robada, incluyendo nueve copias completas del código fuente del sistema de control del fabricante de Chicago y un manual de diseño del sistema que explicaba cómo funciona el código, antes de regresar a China.

En 2015, el ciudadano naturalizado estadounidense Chunlai Yang se declaró culpable de robar secretos comerciales de la Bolsa Mercantil de Chicago (CME), donde trabajó como ingeniero de software senior. Fue condenado a cuatro años en libertad condicional.

Los expedientes judiciales muestran que Yang fue acusado de descargar más de 10.000 archivos de código fuente del sistema interno de CME y de planear la creación de su propia compañía de comercio financiero, Tongmei Futures Exchange Software Technology, en China, según el informe del Chicago Tribune. A la empresa se le encomendó la tarea de aumentar el volumen de comercio de una bolsa electrónica controlada por el régimen chino.

En la sentencia de Yang, el fiscal federal Barry Jonas le dijo al juez que Yang buscaba transferir el software propiedad de CME a múltiples bolsas financieras en China.

“Estamos hablando de un país que tiene una reputación, que es comúnmente conocido, que está metido en el espionaje económico, especialmente metiéndose en Estados Unidos”, dijo Jonas, según los expedientes judiciales. “Espionaje económico, intrusión informática, son delitos cibernéticos. Estos son los crímenes del futuro que están creciendo a pasos agigantados en la sociedad, y tienen un impacto negativo directo en la economía de Estados Unidos, tanto comercialmente como en la seguridad nacional”.

No todos los espías del área de Chicago reclutados por el aparato de inteligencia del PCCh son de China continental. En 2009, un químico de Taiwán fue acusado de robar las fórmulas de 160 pinturas y colores de su empleador, Valspar. El sospechoso, naturalizado ciudadano estadounidense, planeaba llevar las fórmulas a China y entregarlas a una empresa rival, donde le darían un puesto. Sin embargo, el FBI lo arrestó antes de que abordara su vuelo a Shanghai. Se declaró culpable de sus cargos.

El año anterior, una mujer china que trabajaba como ingeniera de software en Motorola fue acusada de robar los secretos de la empresa y transferirlos a una empresa de telecomunicaciones china que desarrolla productos para el Ejército Popular de Liberación (EPL). Hanjuan Jin fue arrestada el 28 de febrero de 2007, cuando los funcionarios de aduanas del Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago vieron los documentos de Motorola junto con más de 30,000 dólares en efectivo cuando intentaba partir para China.

Los fiscales estadounidenses que trabajan en el caso de Jin lo presentaron como un ejemplo de cómo el régimen chino utiliza, además de los agentes especializados, a muchas personas no capacitadas que residen en Estados Unidos y a sus contactos para robar tecnología y otros secretos industriales.

La ‘Iniciativa China’ para contrarrestar una amenaza de larga data

Según Marc Raimondi, portavoz del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la República Popular China es la responsable de la mayoría de los casos de robo de secretos económicos o comerciales. Fue “importante señalar que existe un nexo con el Gobierno chino en el 80% de nuestros casos de espionaje económico y en más del 60% de nuestros casos de robo de secretos comerciales”, escribió Raimondi en un correo electrónico al Chicago Tribune.

Además de reclutar a empresarios y estudiantes como Ji Chaoqun para acceder a la tecnología estadounidense, el PCCh también utilizó programas de reclutamiento como el “Programa de los Mil Talentos” para llevar a trabajadores de alta tecnología en el extranjero a trabajar en China, lo que ha llamado la atención del FBI.

Robert Grant, exdirector de la oficina del FBI en Chicago, dijo que el PCCh adoctrina al pueblo chino para que piense que es “el deber y la responsabilidad de los ciudadanos” ayudar a desarrollar la economía y al ejército de la República Popular.

“Cada persona en China es incentivada a recopilar información, desde camareros hasta estudiantes universitarios de 19 años que estudian en Estados Unidos”, dijo Grant.

El caso de Ji Chaoqun marca un área de creciente preocupación para las autoridades estadounidenses: la compleja operación a largo plazo del régimen del PCCh para que espías y agentes extranjeros roben ideas y tecnología innovadoras de compañías extranjeras y contratistas de defensa.

En parte en respuesta al desenfrenado robo de propiedad intelectual de China, la administración Trump impuso una serie de aranceles a los productos chinos a partir de la primavera pasada. En otoño de 2018, unas semanas después de que el caso de Ji saliera a la luz, la administración Trump lanzó la ‘Iniciativa China’ para combatir el robo económico.

La Iniciativa China busca identificar y tratar casos de secretos comerciales prioritarios; desarrollar estrategias de aplicación para abordar los problemas de los investigadores en los laboratorios, industrias de defensa y universidades que podrían ser persuadidos por el PCCh para transferir tecnología ilegalmente a China. La Iniciativa China también tiene como objetivo educar en los institutos y universidades estadounidenses sobre las amenazas potenciales.

John Demers, Fiscal General Adjunto de la División de Seguridad Nacional y jefe de la Iniciativa China, dijo al Chicago Tribune que el robo y el espionaje económico por parte del régimen chino han costado dinero a los inversores y han dejado a los estadounidenses sin trabajo.

“China es la principal amenaza de inteligencia para Estados Unidos en este momento”, dijo Demers. “En el aspecto económico (…) es por lejos la amenaza número uno para los EE. UU. en términos de robo de propiedad intelectual”.

Este artículo apareció por primera vez en la edición de octubre de 2019 de Truth China, una revista publicada por la edición en chino de Epoch Times.

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