El desarrollo de las elecciones revela la batalla entre la libertad y el comunismo

Una decisión que trasciende las políticas de derecha e izquierda
Por Junta Editorial de The Epoch Times
14 de Noviembre de 2020
Actualizado: 15 de Noviembre de 2020

Cuando los fundadores de nuestro periódico huyeron de un régimen comunista para venir a Estados Unidos, nunca esperaron que esta gran nación se convirtiera un día en el centro de la batalla entre el comunismo y la libertad.

Muchos estadounidenses creen que el comunismo es un concepto abstracto, algo que solo afecta a naciones lejanas, sin darse cuenta de que ya llegó a nuestra puerta.

El comunismo se propagó por Estados Unidos con nombres como socialismo, progresismo, liberalismo, neomarxismo, etc., en un lento proceso de décadas de subversión sistemática, primero por parte de la Unión Soviética y ahora por el Partido Comunista Chino (PCCh).

Esta batalla acumulativa por el futuro de Estados Unidos —y con ello, del resto del mundo— está llegando a su punto culminante en las elecciones presidenciales del país.

Este es un conflicto que trasciende el partidismo y la afiliación política.

La creencia en Dios siempre ha sido fundamental para Estados Unidos. Los primeros colonos huyeron a Estados Unidos para poder practicar su religión en libertad. Estados Unidos se fundó con la creencia de que todos somos creados iguales por Dios y dotados de nuestros derechos por el Creador. El lema de Estados Unidos es “En Dios confiamos”.

La creencia en Dios y los principios derivados de esta creencia son las razones fundamentales por las que Estados Unidos puede disfrutar de libertad, democracia y prosperidad, y de por qué Estados Unidos se convirtió en la nación que es hoy.

En esta gran tradición, el voto es un deber sagrado en el que cada ciudadano puede asumir la responsabilidad por quién es el que gobierna. Este año, un número récord de estadounidenses votó para elegir a su próximo líder.

Desde entonces hemos tomado conocimiento de que este proceso fue subvertido. Han surgido numerosas acusaciones creíbles de fraude electoral, que apuntan a un esfuerzo sistemático por cambiar el resultado de las elecciones.

La extrema izquierda y el espectro comunista que está detrás de esta —la misma fuerza que Karl Marx dijo que estaba acechando a Europa— están usando mentiras, fraude y manipulación en un intento de privar al pueblo de sus derechos y libertades.

Uno de los dos principales partidos de Estados Unidos, el Partido Demócrata, ya no es el partido político que solía ser. A lo largo de los decenios, ha sido infiltrado gradualmente por la misma ideología marxista que generó los regímenes comunistas más brutales y represivos de la historia.

La ideología comunista, incluido el socialismo y sus ideas asociadas, no es una ideología normal. Es la ideología que causó las muertes no naturales de al menos 100 millones de personas.

La ideología comunista utiliza conceptos aparentemente rectos, como “igualdad” y “corrección política”, para confundir a la gente. Su ideología se infiltró en todos los campos de nuestra sociedad, incluyendo la educación, los medios de comunicación y el arte. Esta destruye sin escrúpulos todo lo que es tradicional, incluyendo la fe, la religión, la moral, la cultura, la familia, el arte, la educación, la ley, etc., y lleva a la gente a caer en la depravación moral.

Esta es la ideología del totalitarismo, que empuja al abismo a naciones otrora prósperas como Venezuela y que fue capaz de destruir 5000 años de cultura en China, donde la gente pasó de la creencia en lo divino a la devoción al Estado.

Es la destrucción sistemática de todo lo bueno que representa la humanidad. Es una ideología diametralmente opuesta a la bondad, la justicia, la verdad y la compasión.

Esta no solo ha socavado los espíritus de las personas y su fe recta en Dios, sino que ha arrastrado al pueblo estadounidense y a toda la humanidad al borde del peligro.

La elección entre el bien y el mal

Este es un conflicto que trasciende las líneas partidistas, una batalla entre si nosotros, como estadounidenses, podemos permanecer fieles a nuestros principios fundadores y seguir la voluntad de Dios, o si seremos sometidos a fuerzas que buscan controlar y destruir nuestros derechos más fundamentales.

Esto no es algo que digamos a la ligera; nuestros fundadores vivieron bajo un totalitarismo comunista, y ellos entienden su fuerza destructiva.

Como medio de comunicación, somos independientes y no tomamos una postura sobre cuestiones políticas o candidatos, sino que defendemos la verdad y la justicia.

Estados Unidos está a punto de caer en un abismo comunista.

En el centro de esta batalla está ahora el presidente Donald Trump, quien le dijo claramente no al socialismo y al comunismo y terminó con décadas de pasividad frente al régimen chino al establecer un programa nacional para contrarrestar su influencia e infiltración.

Trump se enfrentó al PCCh en este momento crítico de la historia.

Para la China comunista, la trayectoria fue clara: Trump es un presidente estadounidense que valora la tradición y se opone al comunismo, y mientras él esté al mando, el régimen chino sabe que no tendrá éxito en su objetivo de derrocar a Estados Unidos y, con este, al resto del mundo libre.

Tenemos a la China comunista en nuestras puertas, lista para tomar el control. El PCCh ha estudiado cuidadosamente el sistema estadounidense durante décadas y ahora ha logrado aprovecharse de nuestra sociedad abierta y se ha infiltrado en nuestro país.

Internamente, tenemos grupos de extrema izquierda como Black Lives Matter y Antifa, organizando protestas y disturbios. El movimiento es similar a la Revolución Cultural del PCCh, que destruyó el patrimonio cultural y las tradiciones de la nación. Es un movimiento antiamericano, al igual que la Revolución Cultural fue anti-China. El núcleo de la ideología del movimiento no es diferente al movimiento comunista de China y va de la mano con el PCCh, listo para subvertir a Estados Unidos.

El impacto de estas elecciones en Estados Unidos es de gran alcance. Deja en claro a la población, los gobiernos y las organizaciones de todo el mundo que deben decidir si están del lado del espectro comunista o de la tradición y los valores universales.

Cada vez más personas se están dando cuenta de que las elecciones de Estados Unidos de 2020 no es una lucha entre dos partidos, ni una disputa entre Trump y Joe Biden, sino una batalla entre la tradición y el socialismo, una batalla entre el bien y el mal, una batalla entre lo divino y el demonio comunista.

Para saber más, lea nuestra serie editorial especial “Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo“.


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