El enfrentamiento armado entre grupos marxistas muestra que la violencia sigue siendo una realidad en Colombia

Por Mathew Di Salvo - La Gran Época
03 de Noviembre de 2018 Actualizado: 03 de Noviembre de 2018

BOGOTÁ, Colombia – Una masacre en Colombia ocurrida esta semana atribuida a un enfrentamiento entre combatientes rivales de izquierda, muestra que los grupos armados siguen causando estragos en el país, incluso después del acuerdo de paz en 2016.

El 30 de octubre, seis personas murieron en una batalla que, según el ejército colombiano, tuvo lugar entre el último grupo marxista rebelde organizado que queda en pie, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y miembros disidentes del desmovilizado grupo marxista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Aunque no está claro si fueron civiles o combatientes los que murieron, el ejército alegó que el enfrentamiento fue el resultado de una disputa por territorio, después de que un miembro de las FARC fuera asesinado a tiros el 29 de octubre. La masacre tuvo lugar en López de Micay, en la región sur del Cauca, una zona rica en coca, el ingrediente básico de la cocaína. La violencia en el Cauca aumentó desde que se firmó el acuerdo de paz.

Miembros de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) reciben instrucciones a orillas del río San Juan, departamento del Chocó, Colombia, el 21 de noviembre de 2017. (Luis Robayo/AFP/Getty Images)

Tres mujeres y tres hombres murieron, mientras que otras dos personas resultaron heridas. El ejército informó que intensificará sus esfuerzos para proporcionar seguridad a los civiles de la región.

Si bien el gobierno firmó en 2016 un acuerdo de paz con las FARC –que fue el mayor grupo rebelde involucrado en la guerra civil de medio siglo del país– que les permitió lanzar su propio partido político, muchos exrebeldes desilusionados recogieron nuevamente sus armas y regresaron a la selva.

Se dice que los rebeldes están luchando con otros grupos, incluyendo el ELN, por territorio en busca de lucrativos negocios de cocaína y minería.

El Cauca es solo una de las zonas de Colombia donde el acuerdo de paz produjo pocas mejoras en la seguridad. El 31 de octubre, el alcalde de López de Micay, Wilmer Riascos, dijo a la prensa local que “el gran lío” en la región se debe a que el Estado “nos dejó totalmente abandonados”.

“Esos grupos ilegales llegaron a pelearse el territorio”, añadió.

Los paramilitares de derecha y los grupos narcotraficantes están presentes en el sur del país, aunque los rebeldes de izquierda tienen la mayor presencia. Pero la presencia de todos los grupos armados es algo que hay que temer, sobre todo porque la zona estuvo históricamente descuidada por el Estado.

“En términos de cifras, ellos [los grupos de izquierda] son los grupos violentos más grandes del Cauca en este momento”, señaló a La Gran Época Adam Isacson, director de supervisión de la defensa de la Oficina para América Latina en Washington.

En julio, siete personas fueron encontradas asesinadas en un municipio del Cauca, mientras que a principios de este mes, nuevamente en el Cauca, la activista social María Caicedo Muñoz fue secuestrada y luego encontrada muerta.

Los líderes sociales y activistas son los más afectados por la violencia mientras los grupos armados ilegales se apresuran a llenar el vacío que antes ocupaban las FARC. Alrededor de 173 de ellos fueron asesinados en todo el país desde principios de este año.

Pero los ciudadanos también están inseguros, ya que Colombia sigue sufriendo uno de los niveles más altos de desplazamiento interno del mundo, principalmente debido a los grupos armados. Más de 90.000 colombianos se vieron obligados a huir el año pasado debido a los grupos armados ilegales que luchan por el territorio.

“Si usted es un ciudadano común en una parte muy disputada del Cauca –u otra parte de Colombia– probablemente se sienta inseguro porque está siendo extorsionado por más de un grupo, o porque el grupo que está tratando de ejercer el control es débil y está a la defensiva”, afirmó Isacson.

El último grupo rebelde en pie de Colombia, el ELN, fue fundado en la década de 1960. Considerado un grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, el ELN llevó a cabo una guerra de cinco décadas contra el gobierno, participando en atentados con bombas, secuestros, extorsión y sabotaje de oleoductos.

Las conversaciones de paz del Gobierno con el grupo fueron intermitentes durante el último año. El nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, enfatizó que no continuará las conversaciones con el grupo rebelde hasta que ponga fin a sus actividades criminales.

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