El modelo de ‘pagar por favores’ de la Fundación Clinton, bajo investigación

Siete ejemplos documentados de cuando los pagos a los Clinton y su fundación coincidieron con favores políticos
Por Seamus Bruner
07 de Diciembre de 2018 Actualizado: 08 de Diciembre de 2018

La Fundación Clinton recaudó más de USD 2000 millones desde su creación en 1997, y a Bill y Hillary Clinton se les pagaron más de USD 150 millones por dar discursos. En particular, estos pagos aumentaron drásticamente luego de que Hillary Clinton asumiera como secretaria de Estado en 2009.

Las decenas de millones de dólares que fluyeron directamente a los Clinton o a su fundación, de gobiernos extranjeros u otras entidades (o “benefactores”) que podrían beneficiarse de las acciones de la secretaria Clinton, parecen entrañar conflictos de intereses inherentes.

La fundación actualmente está siendo investigada por el Fiscal de EE. UU. John Huber –quien fue asignado por el entonces Fiscal General Jeff Sessions– por presunta comisión de delitos.

“El Sr. Huber junto al Departamento de Justicia y al FBI han estado llevando a cabo una investigación, al menos parte de esta tarea fue observar a la Fundación Clinton y lo que podría o no haber sucedido en relación a actividades inapropiadas de esa fundación de beneficencia”, dijo el representante Mark Meadows (republicano por Carolina del Norte) a The Hill el pasado 20 de noviembre. Un testimonio programado de Huber ante el Congreso fue pospuesto como consecuencia del funeral del difunto presidente George H. W. Bush.

Los aparentes conflictos de los Clinton fueron ocultados y su potencial culpabilidad fue mitigada por varios factores: el memorándum de entendimiento (MOU) que acordó el grupo de transición presidencial de Obama; la exención de empleados especiales de gobierno (SGE); y el aparato de revisión de ética del Departamento de Estado.

El MOU fue un acuerdo entre la Fundación Clinton y el equipo de transición de Obama en el que se delinearon ciertos requisitos para que Hillary Clinton fuera confirmada como secretaria de Estado en 2009. El MOU identificó un conjunto de protocolos que supuestamente abordaban preocupaciones sobre posibles influencias extranjeras.

La fundación prometió acatar estos protocolos –entre ellos, principalmente, la divulgación oportuna y creciente de pagos recibidos por la fundación. Estos requisitos esenciales incluían la publicación anual de los donantes de la Fundación Clinton y restricciones a las donaciones provenientes de gobiernos extranjeros.

El MOU complació a los legisladores y a la prensa, y Clinton fue confirmada casi por unanimidad en enero de 2009. No obstante, el MOU fue violado casi inmediatamente, y seguiría siéndolo (en espíritu y letra) durante el mandato de Clinton. Por ejemplo, desde el comienzo de su mandato en 2009, la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud (CHAI) nunca reportó a ninguno de sus donantes extranjeros, hecho reconocido por su portavoz Maura Daley en 2015. Otras violaciones significativas incluyen la falta de reporte anual de donantes, la no divulgación de las donaciones de gobiernos extranjeros, y la no presentación de donaciones y pagos por discursos para ser sometidos a la revisión de ética.

Sin el documento de inmunidad, cada pago a los Clinton por parte de entidades extranjeras interesadas en que la secretaria Clinton ejerciera influencia era, en el mejor de los casos, un potencial conflicto de intereses, y en el peor de los casos, un soborno.

Los empleados ‘especiales’ del Departamento de Estado de Clinton

Además de las decenas de millones de fondos extranjeros que recibió la Fundación Clinton, los Clinton recibieron decenas de miles de dólares en forma de pago por discursos y consultoría de Bill Clinton. En vez de que estos pagos fueran revisados por funcionarios de ética neutrales o de terceros, estos fueron revisados por el Departamento de Estado a cargo de Hillary Clinton y el proceso involucraba específicamente a la abogada de Clinton, Cheryl Mills.

La secretaria de Estado Hillary Clinton recibe una nota de su ayudante Huma Abedin mientras testifica sobre el presupuesto del Departamento de Estado ante el Congreso el 10 de marzo de 2011. (Jonathan Ernst/Getty Images)

Vale la pena señalar que el Departamento de Estado de Hillary Clinton operó sin un inspector general durante la totalidad de su mandato –una plazo sin precedentes sin un controlador. Lo que es más, Clinton otorgó exenciones SGE a sus empleados más cercanos –como Mills, Huma Abedin, Declan Kelly y unos 100 más– que permitió a estos trabajar tanto para el Departamento de Estado como para otras entidades con fines de lucro. El estatus SGE es en esencia una exención de conflicto de intereses.

Abedin fue la asesora más cercana a Hillary Clinton en el Departamento de Estado. La controvertida exención SGE le permitió trabajar simultáneamente para Clinton en el Departamento de Estado, para la Fundación Clinton y para la firma consultora Teneo Strategies. Por ejemplo, Teneo –una firma con fines de lucro cofundada por Doug Band– pagó a Abedin USD 355.000, mientras que el Estado le pagaba USD 135.000 como SGE. Abedin frecuentemente se escribía con la Fundación Clinton y con Band, ejecutivo de Teneo, y ayudaba a hacer favores a los donantes de la Fundación Clinton y a los clientes de Teneo.

Teneo y ‘Bill Clinton Inc.’

Band, funcionario de la Fundación Clinton, es un asistente personal de Bill Clinton de hace muchos años, y ayudó a capitalizar y expandir la Fundación Clinton en 2001. Los correos electrónicos revelados por Judicial Watch muestran que desde el comienzo del mandato de Hillary Clinton, Band frecuentemente envió correos electrónicos a los asistentes del Departamento de Estado de Clinton solicitando favores para los donantes de la Fundación. Por lo general, Abedin respondía inmediatamente para indicar que la solicitud de favores había sido recibida y que estaba siendo considerada. Los favores (que se describen a continuación) se concedieron a donantes de la fundación, lo que provocó las críticas generalizadas sobre “pagar para jugar”.

El Presidente Bill Clinton (der), su Jefe de Gabinete John Podesta (centro), y su ayudante Doug Band (izq), abandonan el Salón Oval de la Casa Blanca por última vez el 20 de enero de 2001. (STEPHEN JAFFE/AFP/Getty Images)

La firma de Band, Teneo, fue fundada por Band y Kelly –viejo amigo y recaudador de fondos de Clinton– en noviembre de 2009. Kelly recaudó fondos para las campañas de Hillary Clinton desde el año 2000 y recaudó más de dos millones de dólares para su candidatura presidencial de 2008. En septiembre de 2009, Hillary Clinton nombró a Kelly como “enviado económico especial” del Departamento de Estado. Mientras estuvo en el Departamento de Estado, Kelly recibió una exención de SGE y continuó asesorando a sus clientes con fines de lucro. Teneo contrató a Bill Clinton en 2011 como asesor, pero “cambió la relación” tras las críticas de que parecían conflictos. Posteriormente, Teneo consideró a Clinton como “un cliente”.

Un memorándum interno de 2011 filtrado, redactado por Band, reveló que Teneo tenía unos 20 clientes, muchos de los cuales también son donantes de Clinton. En su memorándum, Band describió a Teneo como un agente de “Bill Clinton, Inc”. que se dedicaba a “ayudar al Presidente a asegurar y participar en actividades con fines de lucro –incluyendo discursos, libros y servicios de asesoría”. Además, Band y Kelly negociaron “servicios en especie para el Presidente y su familia –para viajes personales, hospedaje, vacaciones y similares”.

Band admite en el memorándum que se animó a los clientes de Teneo a hacer donaciones a la Fundación Clinton. Después de que los clientes de Teneo se convirtieron en donantes de la fundación, se les alentó a realizar pagos a “Bill Clinton, Inc.”. El memorándum de Band de 2011 refuta las afirmaciones de los Clinton de que la Fundación Clinton no les proporcionó beneficios directos.

Laureate contrató a Bill como Canciller Honorario, los fondos de USAID aumentaron

Cuando Hillary Clinton se convirtió en secretaria de Estado, “arrebató el control de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) e influyó en miles de millones de ayuda exterior”, según un artículo publicado en 2011 por el Daily Beast. Nombró a Rajiv Shah como administrador de USAID; luego USAID financió numerosas “asociaciones” multimillonarias con benefactores de Clinton. Las subvenciones se otorgaron muy cerca de los pagos a la Fundación Clinton. Un ejemplo es el momento en que se realizaron las donaciones de USAID a una organización benéfica dirigida por el amigo de Bill Clinton, Doug Becker.

Becker es el fundador de Laureate Education Inc. y dirige la International Youth Foundation (IYF). En 2008, Laureate se convirtió en socio de Clinton Global Initiative y prometió 10 millones de dólares en becas. Laureate también figura como donante de entre 1 y 5 millones de dólares a la Fundación Clinton. En 2009, Bill Clinton comenzó a dar discursos en las sedes de Laureate en España, Brasil y Perú.

En agosto de 2009, la entonces secretaria Clinton le dijo a Mills que invitara a Becker (“que a Bill le gusta mucho“) a una cena del Departamento de Estado. Hillary Clinton hizo a Laureate parte de su Alianza Global del Departamento de Estado, y su subsecretaria elogió a Laureate por “hacer un trabajo tan importante”.

En abril de 2010, Laureate nombró a Bill Clinton como su “canciller honorario” y le pagó 16,46 millones de dólares en los siguientes cinco años. Además, en 2010, Laureate y la IYF anunciaron un compromiso conjunto de 10 millones de dólares para la Fundación Clinton.

Mientras que Laureate, de Becker, pagó a Bill Clinton más de USD 16 millones entre 2010 y 2015, las donaciones de USAID a la IYF de Becker aumentaron de USD 9 millones en 2009 a USD 25,5 millones en 2012. USAID otorgó USD 55 millones entre 2010 y 2012 a la IYF. Bill Clinton renunció abruptamente a su cargo en Laureate en abril de 2015, el mismo mes en que el libro “Clinton Cash” expuso su relación con Laureate. USAID opera bajo la “sustancial orientación de la Secretaria de Estado”, según 64 legisladores en una carta enviada en julio de 2016 al Comisionado del IRS, John Koskinen, “lo que da la impresión de que millones de dólares del dinero de los contribuyentes fueron canalizados a la IYF por el Departamento de Estado de la secretaria Clinton como un soborno por el generoso contrato de su esposo como canciller honorario de Laureate”.

Shangri-La recibió favores del Departamento de Estado después de contratar a Bill

El multimillonario productor de Hollywood Steve Bing es un viejo amigo y donante de Clinton. Bing figura como donante de entre 10 y 25 millones de dólares a la Fundación Clinton. Entre 2009 y 2010, la empresa constructora de Bing, Shangri-La Industries LLC, también pagó personalmente a Bill Clinton 2,5 millones de dólares para ser asesor.

El expresidente Bill Clinton (izq.) y el magnate de Hollywood Steve Bing durante la reunión anual de la Iniciativa Global Clinton (CGI) en la ciudad de Nueva York el 21 de septiembre de 2010. (Mario Tama/Getty Images)

Poco después de que se aprobara el acuerdo de consultoría con fines de lucro de Bill Clinton, Bing le pidió su primer favor. El 16 de julio de 2009, un ejecutivo de Shangri-La, Zachary Schwartz, pidió ayuda a Band para revertir la denegación de una visa de viaje a Cuba por parte del Departamento de Estado. Band reenvió la petición a Abedin, escribiendo, “Por favor, llama a Zach lo antes posible sobre esto… Importante”. Abedin respondió: “Llamaré a Zach cuando aterricemos en India”. Dos semanas después, el equipo de Bing estaba en Cuba, a pesar de las restricciones de viaje para los estadounidenses.

Los pagos de UBS a la Fundación Clinton aumentan tras la intervención

En 2007, Bradley Birkenfeld, un ejecutivo del Grupo UBS convertido en denunciante, reveló que UBS alentaba a su filial en Norteamérica a facilitar las transferencias a Suiza. UBS pronto fue investigada por el FBI y el IRS por facilitar potencialmente la evasión fiscal criminal masiva.

Para 2009, el IRS quería que UBS entregara las cuentas secretas de aproximadamente 52.000 estadounidenses. En 2009, Kelly, viejo recaudador de fondos de Clinton y cofundador de Teneo, presentó a Bill Clinton al ejecutivo de UBS Bob McCann, un irlandés y cliente de Kelly desde hacía mucho tiempo. “Posteriormente, el Sr. Kelly le pidió al Sr. McCann que apoyara a la fundación (…) [y] también alentó al Sr. McCann a que invitara al presidente Clinton a dar varios discursos pagados, lo que ha hecho”, según un memorándum filtrado redactado por Band, el funcionario de la Fundación Clinton.

El logotipo del gigante bancario suizo UBS en Zúrich el 14 de febrero de 2008. (FABRICE COFFRINI/AFP/Getty Images)

Poco después de la toma de posesión de Obama en 2009, la secretaria Clinton viajó a Ginebra y se reunió con su homóloga suiza, Micheline Calmy-Rey, para hablar sobre la crisis de la UBS. Para julio de 2009, Clinton había intervenido plenamente en nombre de UBS y negociado un acuerdo con el IRS. UBS solo tuvo que entregar los datos de 4450 titulares de cuentas estadounidenses, en lugar de los 52.000 solicitados.

Después de la misteriosa intervención de Clinton, las donaciones y patrocinios de UBS a la Fundación Clinton aumentaron sustancialmente. Según The Wall Street Journal, “Las donaciones totales de UBS a la Fundación Clinton pasaron de menos de USD 60.000 en 2008 a un total acumulado de unos USD 600.000 a finales de 2014, según la fundación y el banco”. Además, UBS patrocinó una serie de discursos, moderados por McCann, en los que Bill Clinton obtuvo directamente más de USD 1,5 millones.

Benefactores de Clinton pidieron la aprobación de Keystone XL

La compañía canadiense de oleoductos TransCanada propuso por primera vez el oleoducto Keystone XL en 2008. Keystone XL estaría transportando arenas bituminosas de petróleo desde Canadá a Texas para su procesamiento y por lo tanto requería la aprobación del Departamento de Estado para seguir adelante. El entonces mayor accionista de TransCanada, TD Bank, comenzó a patrocinar los discursos de Bill Clinton pocos días después de que Obama nombrara a Hillary Clinton como secretaria de Estado, pagando USD 525.000 por tres discursos.

Activistas medioambientales protestan contra la propuesta de construcción del oleoducto Keystone XL frente al Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (SCIS), donde la exsecretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, hablaría el 23 de marzo de 2015. (NICHOLAS KAMM/AFP/Getty Images)

En julio de 2009, Gordon Giffin, un lobista de Keystone XL, envió un correo electrónico a Band, pidiendo una invitación a un evento en el que iba a hablar Hillary Clinton. Giffin fue embajador de Bill Clinton en Canadá de 1997 a 2001 y uno de los principales donantes a las campañas de Hillary Clinton. Band transmitió la petición de Giffin a Abedin, y le preguntó: “¿Lo puedes hacer entrar?” Abedin respondió: “Sí, lo haré entrar”.

En 2010, la secretaria Clinton dijo que se “inclinaba” a aprobar el proyecto a pesar de la oposición pública de la administración Obama. En agosto de 2011, Bill Clinton dijo: “Deberíamos recibir con los brazos abiertos [a Keystone XL]”. En agosto de 2011, el Departamento de Estado de Clinton dio luz verde a la revisión ambiental de Keystone XL y declaró que el proyecto no tendría “ningún impacto significativo” en la mayoría de los recursos de Estados Unidos. El lobista de TransCanadá, Giffin, ha donado entre 50.000 y 100.000 dólares a la Fundación Clinton. El mayor accionista de TransCanada, TD Bank, pagó a Bill Clinton más de USD 1,7 millones para pronunciar diez discursos mientras el Departamento de Estado consideraba la aprobación de Keystone XL.

Donantes de Clinton se beneficiaron del terremoto de Haití

El 12 de enero de 2010, Haití fue sacudido por un devastador terremoto de 7 grados de magnitud. Los correos electrónicos internos enviados pocas horas después del terremoto, publicados bajo la Ley de Libertad de Información, revelan que el Departamento de Estado se comunicaba con la Fundación Clinton y daba prioridad a los proyectos de los benefactores de Clinton. Uno de las principales asistentes del Departamento de Estado de Hillary Clinton respondió a las ofertas de ayuda, y pidió a la fundación ayuda para identificar a los oferentes y dio especial prioridad a los “FOBs” (amigos de Bill) y a los “VIPs del WJC”. Menos de un mes después del terremoto, el embajador de Estados Unidos Kenneth Merten envió un cable a la sede central del Departamento de Estado diciendo: “La fiebre del oro está en marcha”.

El expresidente Bill Clinton en Puerto Príncipe, Haití, el 22 de marzo de 2010. (Sophia Paris/MINUSTAH via Getty Images)

En abril de 2010, el Departamento de Estado de Clinton estableció la Comisión Interina de Ayuda a Haití (IHRC), una entidad cuasi gubernamental que coordinó los esfuerzos de ayuda. Bill Clinton y el presidente de Haití, Jean-Max Bellerive, fueron nombrados co-comisionados. La IHRC aprobó proyectos que serían financiados por el Departamento de Estado, USAID o el Fondo para la Recuperación de Haití.

La IHRC fue el segundo desastre absoluto de Haití; un año después del terremoto, la ONG mundial Oxfam informó que “casi ningún proyecto importante de reconstrucción [había] comenzado”. En un artículo titulado “El Rey ya la Reina de Haití”, Politico informó: “Muchas de las inversiones más notables que los Clinton ayudaron a lanzar, como el nuevo Marriott en la capital, han beneficiado principalmente a extranjeros ricos”. El lujoso Marriott de cuatro estrellas es propiedad de Digicel, del mega-donante de Clinton Denis O’Brien, y fue uno de los primeros proyectos de recuperación que la Fundación Clinton facilitó. El hermano de Hillary Clinton, Tony Rodham, era miembro de la junta directiva de VCS Mining, que recibió un lucrativo contrato de arrendamiento para la extracción de oro, el primero emitido en Haití en 50 años.

Uno de los mayores ganadores tras el terremoto de Haití fue Digicel, una de las mayores empresas de telecomunicaciones del Caribe. Digicel es propiedad del multimillonario irlandés O’Brien, que es un amigo cercano de Bill Clinton y uno de los principales donantes de la fundación. Tras el terremoto de Haití, O’Brien y la Fundación Clinton se asociaron para reconstruir infraestructuras con una importante financiación de los contribuyentes y de las donaciones por el desastre. USAID, en asociación con la Fundación Bill y Melinda Gates, proporcionó a Digicel más de USD 5 millones en subvenciones financiadas por los contribuyentes. Con los fondos de USAID después del terremoto, Digicel dio a los haitianos teléfonos celulares y cuentas gratis y expandió masivamente su base de usuarios. Digicel entonces cobraba a los haitianos empobrecidos por cada transacción, ganando millones de dólares solo por cobrar gastos de servicio.

O’Brien ha donado entre 5 y 10 millones de dólares a la Fundación Clinton. Entre 2010 y 2012, O’Brien organizó varios discursos lucrativos de Bill Clinton en Irlanda, así como un discurso patrocinado por Digicel de 225.000 dólares en Jamaica. Estos discursos coincidieron con la concesión de importantes subvenciones a Digicel por parte de USAID. Como accionista del 94 por ciento de Digicel, O’Brien cobró dividendos por valor de 650 millones de dólares solo en 2014.

Según un análisis del Center for Economic Policy Research, menos del 1 por ciento de los fondos de USAID (USD 1300 millones) se destinaron a grupos haitianos locales y más del 60 por ciento fue a organizaciones que operan dentro del área de Washington DC. Cuatro años más tarde, los fondos de USAID aún no se habían contabilizado.

El Departamento de Estado de Clinton y la Fundación Clinton no solo desperdiciaron los esfuerzos de socorro mientras los haitianos sufrían, sino que los amigos y donantes de Clinton recibieron un trato preferencial.

Nuevos detalles sobre el escándalo de Uranium One

Uranium One era una empresa minera canadiense cuyos activos incluían minas en Utah y Wyoming que representaban el 20 por ciento de la capacidad nacional de producción de uranio en ese momento. La empresa fue adquirida en 2010 por Atomredmetzoloto (ARMZ), una filial totalmente controlada de Rosatom, un conglomerado nuclear estatal ruso. La compra de Uranium One requirió una revisión por parte del Comité de Inversión Extranjera en EE.UU. (CFIUS) de Obama, ya que había importantes implicaciones para la seguridad nacional. Como secretaria de Estado, Hillary Clinton estaba obligada a revisar la venta.

Como se detalla en el libro “Clinton Cash”, nueve inversores vinculados a Uranium One donaron aproximadamente USD 145 millones a la Fundación Clinton muy cerca de la revisión del CFIUS. Entre estos inversores se encontraban uno de los mayores benefactores de los Clinton, el multimillonario magnate minero canadiense Frank Giustra, así como el entonces presidente de Uranium One, Ian Telfer. Además, en junio de 2010, Bill Clinton recibió USD 500.000 de Renaissance Capital, un banco respaldado por el Kremlin que había estado promoviendo la inversión de Uranium One.

La entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton se reúne con el Primer Ministro ruso Vladimir Putin en la residencia estatal del Presidente ruso Novo-Ogaryovo en las afueras de Moscú el 19 de marzo de 2010. (ALEXEY NIKOLSKY/AFP/Getty Images)
El primer ministro ruso Vladimir Putin habla con el expresidente Bill Clinton en la residencia estatal del presidente ruso Novo-Ogaryovo en las afueras de Moscú el 29 de junio de 2010. Ese mismo día, Clinton recibió 500.000 dólares de Renaissance Capital, un banco de inversión ruso vinculado a Putin, por un discurso de 90 minutos. (ALEXEY DRUZHININ/AFP/Getty Images)

La oficina de Bill Clinton también solicitó permiso para que Bill Clinton se reuniera con uno de los miembros de la junta directiva de Rosatom, Arkady Dvorkovich. El discurso fue revisado por el Departamento de Estado de Clinton y aprobado a los dos días de la solicitud. Dvorkovich asistió al discurso de Clinton en Moscú, y después del discurso, Clinton visitó a Vladimir Putin, quien le dio las gracias por su discurso.

Ted Kassinger es abogado y experto residente de CFIUS en el estudio de abogados internacional O’Melveny & Myers. Aunque Kassinger asesoró al Departamento de Estado de Clinton de 2010 a 2013, los registros indican que también asesoró a los rusos sobre la adquisición de Uranium One. Kassinger fue identificado específicamente como el principal “abogado de EE. UU.” asesorando a ARMZ en un anuncio sobre la exitosa adquisición.

Kassinger también se reunió repetidamente con el subsecretario de Hillary Clinton, José Fernández, en 2010. Kassinger y Fernández incluso se reunieron directamente con Clinton en abril de 2010, solo dos meses antes de que ARMZ anunciara su intención de tomar una participación dominante en Uranium One.

En 2015, los correos electrónicos internos enviados por John Podesta –que luego se convertiría en el presidente de la campaña presidencial de Clinton– apenas unos días antes de la publicación del libro Clinton Cash, sugieren que Fernández se convirtió en el chivo expiatorio para la aprobación del CFIUS.

El 29 de marzo de 2015, Fernández envió un correo electrónico a Podesta: “Hola John, confío en que descanses un poco después de un trabajo bien hecho. Gracias sin duda a tu recomendación, me he unido a la junta directiva del CAP [Centro para el Progreso Americano], que me parece extremadamente gratificante [énfasis añadido]”.

Menos de tres semanas después, el 17 de abril, Fernández volvió a enviar un correo electrónico a Podesta y expresó su voluntad de “hacer todo lo que pueda para apoyar a la secretaria Clinton” mientras The New York Times se preparaba para publicar su revelación en primera plana y se contactaba con el portavoz de la campaña de Clinton, Brian Fallon.

En la refutación de Fallon a las preguntas del New York Times sobre la participación de Clinton en la venta de Uranium One, citó a Fernández. “Como usted sabe”, dijo Fallon, “el Sr. Fernández ha atestiguado personalmente que ‘la secretaria Clinton nunca intervino con [él] en ningún asunto de CFIUS’”.

La implicancia era clara: Fernández estaba asumiendo la culpa de la decisión de CFIUS sobre Uranium One. El momento en que ocurrió es incriminatorio y sugiere un quid pro quo: Fernández asumió la culpa por Uranium One y recibió un “muy gratificante” puesto en la junta gracias a la recomendación de Podesta.

Además del Departamento de Estado, otras dos figuras notables dieron su aprobación a CFIUS para el acuerdo de Uranium One: el director del FBI, Robert Mueller, y el fiscal general Eric Holder.

Aunque Mueller y Holder no recibieron aparentemente millones de dólares de los inversores de Uranium One, no actuaron para bloquear la adquisición nuclear rusa a pesar de la inquietante evidencia que tenían en sus manos.

Al momento de la venta de Uranium One en 2010, el FBI estaba íntimamente al tanto de un plan de espionaje ruso y de un esquema separado de chantaje y soborno ruso dirigido a la industria nuclear estadounidense. “El FBI había reunido pruebas sustanciales de que los funcionarios de la industria nuclear rusa estaban involucrados en sobornos, chantajes, extorsión y lavado de dinero diseñados para hacer crecer los negocios de energía atómica de Vladimir Putin dentro de Estados Unidos”, informó The Hill en octubre de 2017.

Aumento de ventas de armas a los donantes de la Fundación

El Departamento de Estado es responsable de aprobar las ventas comerciales de armas a países extranjeros, y el Secretario de Estado determina qué países son aprobados. El Departamento de Estado de Hillary Clinton aprobó la venta comercial de armas por un total de USD 165.000 millones a 20 países que donaron a la Fundación Clinton, según un análisis de International Business Times. Bajo la dirección de Hillary Clinton, el Departamento de Estado aumentó las ventas de armas en un 143 por ciento a 16 donantes extranjeros de la Fundación Clinton: USD 151.000 millones en ventas totales, en comparación con poco más de USD 105.000 millones en el mismo período durante la administración Bush. Cinco países con notorios abusos contra los derechos humanos donaron grandes sumas a la Fundación Clinton y vieron un aumento de más del 97 por ciento en sus acuerdos de armas aprobados por el Departamento de Estado.

Qatar

En un cable de 2009, Clinton reconoció que “el nivel general de cooperación [antiterrorista] de Qatar con Estados Unidos es considerado el peor de la región”. En 2010, el Departamento de Estado de Clinton criticó a Qatar por sus violaciones a los derechos humanos.

(De izquierda a derecha) El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Yussef bin Alawi bin Abdullah, el ministro de Asuntos Exteriores de Kuwait, Sheikh Sabah Khaled al-Hamad Al-Sabah, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, el príncipe saudí Saud Al-Faisal, y el primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jabr Al-Thani, asisten a un foro del Consejo de Cooperación del Golfo-Estados Unidos que se celebrará en Riyadh el 31 de marzo de 2012. (FAYEZ NURELDINE/AFP/Getty Images)

Según correos electrónicos filtrados de 2014, Hillary Clinton reconoció que Qatar y Arabia Saudita estaban “brindando apoyo financiero y logístico clandestino” al grupo terrorista ISIS y a otros grupos radicales. No obstante, durante el mandato de la secretaria Clinton, el Departamento de Estado aprobó USD 4300 millones en acuerdos de compra de armas para Qatar, un aumento de 14 veces (1482 por ciento) con respecto a su predecesor.

Qatar donó 1 millón y 5 millones de dólares a la Fundación Clinton, incluyendo un controvertido “regalo de cumpleaños” de un millón de dólares para Bill Clinton en 2012, mientras Hillary Clinton era secretaria de Estado. A pesar de que la fundación estaba obligada a revelar grandes donaciones de gobiernos extranjeros, la Fundación Clinton confirmó en 2015 que el pago de un millón de dólares no fue revisado por funcionarios de ética.

Emiratos Árabes Unidos

Según un cable diplomático de 2009, la secretaria Clinton sabía que entidades dentro de Emiratos Árabes Unidos apoyaban al terrorismo. “Los donantes de Emiratos Árabes Unidos han brindado apoyo financiero a una variedad de grupos terroristas, incluyendo al-Qaeda, los talibanes y Hamás”, declaró Clinton. En 2010, Human Rights Watch informó que los Emiratos Árabes Unidos cometieron atroces violaciones de los derechos humanos, incluyendo “tortura, restricciones a la libertad de expresión y asociación y violaciones de los derechos de la mujer”. Según Human Rights Watch, la situación empeoró cada año entre 2009 y 2012.

Sin embargo, los Emiratos Árabes Unidos recibieron un aumento de diez veces –uno de los mayores– en ventas de armas aprobadas por Clinton. Las ventas a los Emiratos Árabes Unidos ascendieron a casi USD 25.000 millones durante el mandato de Clinton, en comparación con los USD 2200 millones del período comparable bajo el predecesor de Clinton.

Emiratos Árabes Unidos son uno de los principales donantes de la Fundación Clinton.

Arabia Saudita

Los saudíes tienen una larga historia con los Clinton y han donado un acumulado de entre 10 y 25 millones de dólares a la Fundación Clinton. Además, un grupo llamado Amigos de Arabia Saudita ha donado entre 1 y 5 millones de dólares. En 2009, la secretaria Hillary Clinton lamentó el “continuo desafío para persuadir a los funcionarios saudíes para que consideren al financiamiento del terrorismo procedente de Arabia Saudita como una prioridad estratégica”, según un cable diplomático filtrado. Sin embargo, los saudíes recibieron la aprobación del Departamento de Estado en 2011 para un acuerdo de 29.000 millones de dólares para adquirir aviones de combate Boeing que era una “máxima prioridad” para la secretaria Clinton personalmente, según su ayudante Andrew Shapiro. Según correos electrónicos internos filtrados del departamento, ella y su equipo habrían trabajado entre bastidores para conseguir la aprobación del “regalo de Navidad” de Boeing para los saudíes.

Argelia

En 2015, la Fundación Clinton reveló USD 26 millones en donaciones no declaradas. Entre esos pagos había uno de USD 500.000 del gobierno de Argelia. Esto fue una violación atroz del MOU, especialmente considerando que el Departamento de Estado de Hillary Clinton aprobó aumentos masivos en las ventas de armas a ese país. La Fundación Clinton admitió que el pago de Argelia violó las reglas éticas y lo minimizó como un “descuido”.

Baréin

El Príncipe Heredero de Baréin comprometió USD 32 millones a la Iniciativa Mundial Clinton en 2005, y el país figura entre los donantes de USD 50.000 y USD 100.000. En junio de 2009, Doug Band, funcionario de la Fundación Clinton, envió un correo electrónico a Abedin, funcionario del Departamento de Estado, con el fin de organizar una reunión para “nuestro buen amigo”, el Príncipe Heredero de Baréin. Abedin respondió que el príncipe heredero Salman bin Hamad al Khalifa había buscado una reunión con Clinton la semana anterior “a través de los canales normales”, y que Clinton “no quiere comprometerse a nada para jueves o viernes hasta que sepa cómo se sentirá”.

No está claro por qué el Príncipe Heredero decidió comunicarse con el Departamento de Estado a través del canal extraoficial de la Fundación Clinton. Sin embargo, el correo electrónico es una clara indicación de que la fundación servía como canal extraoficial de los donantes para el acceso al Departamento de Estado de Clinton.

Discursos de Boeing, Lockheed y Clinton

A Bill Clinton se le habrían pagado USD 625.000 por discursos patrocinados por entidades que se beneficiaron de la aprobación de compras de armas por parte del Departamento de Estado de la secretaria Clinton. Los discursos incluyeron un discurso de apertura de USD 175.000 pagado por la Fundación Kuwait-América, que tuvo lugar en la casa del embajador de Kuwait y fue patrocinado en parte por Boeing. Kuwait ha donado entre 5 y 10 millones de dólares a la Fundación Clinton y la venta de armas al país aumentó durante el mandato de la secretaria Clinton.

En abril de 2009, Lockheed Martin donó un millón de dólares al Instituto de la Paz de Estados Unidos para patrocinar su conferencia de Dean Acheson. Meses después, la secretaria Clinton fue seleccionada como la primera oradora patrocinada por la contribución de Lockheed. La Cámara de Comercio de Egipto pagó a Bill Clinton USD 250.000 para pronunciar un discurso en El Cairo en 2010, que estaría vinculado a Lockheed Martin. Lockheed recibió dos importantes aprobaciones de armas del Departamento de Estado pocos días antes del discurso de El Cairo. Lockheed se convirtió en donante de la Fundación Clinton en 2010 y, durante ese año, el Departamento de Estado aprobó 17 acuerdos de armas para Lockheed. En 2011, Lockheed fue el contratista principal de una concesión de USD 650 millones aprobada por el Departamento de Estado para Qatar.

Al igual que Boeing, Lockheed no ha hecho donaciones a la Fundación Clinton desde que Clinton perdió las elecciones presidenciales de 2016.

En mayo de 2010, los rusos consiguieron un acuerdo de armas por USD 3700 millones con Boeing, aprobado por el Departamento de Estado. “Este es un lanzamiento sin vergüenza para Rosavia (…) para comprar aviones Boeing”, dijo Hillary Clinton durante una visita a una fábrica de Boeing en Moscú. En agosto de 2010, Boeing donó USD 900.000 para los esfuerzos de ayuda a Haití a través de la Fundación Clinton. Dos meses después, el Departamento de Estado de Clinton aprobó la venta de aviones de combate por USD 29.000 millones a Arabia Saudita. Boeing ha donado entre 1 y 5 millones de dólares a la Fundación Clinton y ha patrocinado al menos dos discursos que enriquecieron directamente a los Clinton.

Disminución de donaciones

El patrón de pagos a los Clinton revela cuán entrelazados están el dinero y el poder. Cuando los Clinton tuvieron poder como para conceder favores políticos, sus ingresos y donaciones se dispararon. Los honorarios de Bill Clinton por dar discursos se triplicaron durante el mandato de Hillary Clinton.

Casi inmediatamente después de que Hillary Clinton perdiera las elecciones de 2016, las donaciones de gobiernos extranjeros disminuyeron drásticamente. De acuerdo con la declaración de impuestos de la Fundación Clinton para el año 2014, el total de contribuciones ascendió a USD 217.832.954. La presentación de la fundación en 2017 reveló que las contribuciones ascendían a solo USD 22.843.211. Esto significa que el apoyo a la empresa caritativa global de los Clinton se redujo en casi un 90 por ciento.

Seamus Bruner es el director asociado de investigación del Instituto de Responsabilidad Gubernamental y autor del nuevo libro “Compromised: How Money and Politics Drive FBI Corruption”.

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