El PCCh apunta a 10 millones de personas con su nueva campaña de persecución a Falun Gong

Mientras la economía china atraviesa una desaceleración y crece el descontento público, la campaña también intenta silenciar a los chinos

Por Dorothy Li
09 de Febrero de 2024 1:14 PM Actualizado: 09 de Febrero de 2024 1:14 PM

Un informe reveló que Beijing está utilizando policías, funcionarios barriales y profesores para lanzar una nueva campaña de propaganda difamatoria contra Falun Gong y recoger firmas para respaldar su represión al grupo espiritual.

Decenas de millones de chinos leyeron la propaganda y firmaron la petición, muchas veces bajo presión de las autoridades, según el informe publicado por el Centro de Información de Falun Dafa.

La campaña de firmas, que se ejecuta en el omnipresente WeChat, forma parte de los amplios esfuerzos del Partido Comunista Chino (PCCh) para buscar que el público apoye su incesante persecución a Falun Gong a medida que fortalece el control ideológico sobre la sociedad civil.

“Sabemos por los discursos públicos de los últimos años que la cruzada del PCCh para ‘reprimir severamente’ a Falun Gong sigue siendo una prioridad para el aparato de seguridad, y esta campaña es claramente un intento orwelliano de hacer precisamente eso”, dijo Levi Browde, director ejecutivo del Centro de Información Falun Dafa (FDIC), en un comunicado de prensa.

Propaganda

Falun Gong es una antigua práctica espiritual que consiste en realizar ejercicios suaves, meditación y seguir enseñanzas morales centradas en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. En junio de 1999, el entonces líder del PCCh, Jiang Zemin, lanzó una campaña de eliminación. Un mes más tarde, todo el aparato de seguridad del país empezó a detener y encarcelar a los practicantes, y la propaganda estatal a todos los niveles inició una campaña propagandística que demonizaba a sus practicantes como peligrosos sectarios.

“Di no a los herejes”: así es como las autoridades chinas denominaron al último proyecto online que exige a los usuarios que lean artículos y fotos que demonizan a 25 grupos espirituales y religiones prohibidos antes de firmar la petición, pero se hace especial hincapié en Falun Gong, según el informe. La página web también ofrece una lista de recomendaciones que ayudan a las autoridades a perseguir a estos grupos religiosos, como rechazar los materiales distribuidos por los practicantes e informar a la policía sobre amigos y familiares que practiquen Falun Gong.

El informe describe la campaña como el mayor esfuerzo de recogida de firmas desde 2017, cuando la Oficina 610, una agencia de alto nivel diseñada para erradicar Falun Gong, lanzó un sitio web y cuentas públicas en las principales plataformas de redes sociales dedicadas a promover propaganda difamando a Falun Gong y otros grupos de fe dirigidos por las autoridades.

El último proyecto se lanzó en abril de 2023 en la cuenta oficial de WeChat de la Asociación China Antisectas, organización social estrechamente vinculada al PCCh. Según los órganos municipales de seguridad pública, el proyecto fue presentado por el Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos, órgano del Partido que supervisa a la policía, los fiscales y los jueces, y que está al frente de la persecución de Falun Gong.

Presión para firmar

Las autoridades chinas afirmaron que, hasta mayo de 2022, más de 270 millones habían firmado la petición online.

Pero estas cifras están impulsadas en gran medida por el Partido, que ordenó a la policía de todas las provincias del país asegurarse que la campaña de propaganda capte la atención del mayor número posible de ciudadanos.

Según un análisis de los informes y fotos de los gobiernos locales realizado por la FDIC, agentes de policía uniformados se ubican entre los residentes en tiendas de comestibles, zapaterías, cafeterías y estaciones de tren y muestran el código de barras de la campaña para que la gente firme. “En tales circunstancias intimidatorias, resulta casi imposible que alguien se niegue a firmar, independientemente de su opinión real sobre Falun Gong y la libertad religiosa”, afirma el informe.

Los comités vecinales, omnipresentes en todo el país, están en primera línea de la aplicación de la orden. Por ejemplo, en la ciudad septentrional de Jinzhou y en la oriental de Guangzhou, las comunidades de vecinos instalan puestos frente a tiendas de comestibles, parques o plazas públicas para distribuir folletos y pedir firmas.

Según el informe, la campaña parece centrarse especialmente en los alumnos de primaria y secundaria. Los investigadores identificaron miles de escuelas en todo el país que pusieron en marcha el proyecto de recogida de firmas.

En una entrevista con The Epoch Times, un padre, que no quiso dar su nombre por motivos de seguridad, dijo que recibió el enlace de la petición a través del chat de grupo de la escuela de sus hijos.

“No se puede decir que no sea obligatorio”, dijo el hombre refiriéndose a la firma de la petición. “A muchos padres les preocupa que sus hijos sean castigados si sus opiniones no coinciden con las del PCCh”.

Algunos padres firmaron porque no saben qué es Falun Gong, mientras que otros se limitaron a seguir las indicaciones de los profesores, según el padre. “Hay muchas campañas de firmas asignadas por los administradores escolares. Los padres son ahora insensibles a estas cosas”.

Los usuarios de las redes sociales también se quejaron de la presión que sufren los profesores para recoger firmas.

“Los profesores están soportando la presión de ambas partes”, escribió un usuario de Weibo, asegurando que un familiar era uno de esos maestros y enumeró más de una docena de campañas de firmas a las que se tienen que acoger, desde el rechazo a las drogas hasta el último proyecto que los administradores asignaron a los profesores en un curso escolar. “Los padres creen que los profesores se inmiscuyen en demasiadas cosas, y los profesores tienen que darles explicaciones. Los supervisores no estarán contentos si descubren que los profesores no juntaron las firmas” de todos los alumnos.

Truco publicitario

Según Wu Te, comentarista chino independiente, los funcionarios del régimen están considerando la campaña de peticiones no solo como una herramienta para reprimir a estos grupos religiosos, sino como un intento de silenciar a la opinión pública.

“Ahora que la economía china atraviesa una desaceleración y crece el descontento público, cada vez más chinos están dispuestos a denunciar las condiciones de los derechos humanos en el país y a hablar con los medios de comunicación extranjeros”, declaró a The Epoch Times.

Según el Sr. Wu, otro incentivo para que las autoridades lancen la campaña fue la presión financiera. “Organizaciones como la Asociación China Antisectas o la Oficina 610 no aportan ningún beneficio a la sociedad. De hecho, solo agregan presión a las finanzas del estado. Incluso los municipios locales luchan por pagar a su personal, estas organizaciones necesitan una campaña de firmas como una maniobra publicitaria para obtener financiamiento”.

Practicantes de Falun Gong participan en un desfile con motivo del 22º aniversario del inicio de la persecución del régimen chino contra Falun Gong, en Washington, el 16 de julio de 2021. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

La “potencia” de la resistencia popular

A casi 25 años del comienzo de la persecución, el PCCh persiste más que nunca en suprimir a Falun Gong. Nunca cambió su política de línea dura contra el grupo de practicantes, como atestiguan las continuas detenciones y condenas. Solo en 2023, los tribunales chinos condenaron a 755 personas a prisión u otros castigos por practicar Falun Gong, casi siete veces más que el año anterior, según datos recogidos por Minghui, un sitio web dedicado a informar sobre Falun Gong. Muchos de los condenados recibieron largas penas.

Bajo la mirada de Xi Jinping, actual líder de China, el régimen no hizo más que subir el dial en sus abusos. La FDIC descubrió que la persecución de Falun Gong surgió como una prioridad más alta para el aparato de seguridad del PCCh que en años anteriores.

Un número incalculable de practicantes murieron torturados y maltratados simplemente por negarse a renunciar a su fe, y muchos más siguen recluidos en los vastos centros de detención del país. Minghui confirmó más de 200 muertes de practicantes el año pasado, incluidas decenas de muertes que no se denunciaron en 2022. Es probable que el número real de muertes sea mucho mayor, señaló el sitio web, teniendo en cuenta la estricta censura del régimen sobre la información relacionada.

Sin embargo, la amenaza de arresto, detención o incluso sustracción forzada de órganos no acalló las voces de sus practicantes en China. Durante muchos años, los practicantes de Falun Gong en China formaron una resistencia popular masiva para desacreditar la propaganda del PCCh y exponer la persecución de la práctica espiritual, así como la naturaleza tiránica del PCCh, según la FDIC. La resistencia pacífica consiste en distribuir material informativo y hablar directamente con los chinos.

“El contenido y los parámetros de la última campaña de peticiones del régimen parecen reconocer indirectamente la potencia y la eficacia de los esfuerzos de concientización pública de los practicantes de Falun Gong”, afirma el informe.

Luo Ya contribuyó a este artículo.


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