El presidente Trump tiene razón: no renueven la FISA

Por Brian Cates
28 de Mayo de 2020
Actualizado: 28 de Mayo de 2020

Comentario

El Presidente Donald Trump acudió a Twitter el 26 de mayo para expresar su creciente preocupación por el próximo voto en el Congreso para renovar el programa de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA).

“¡Espero que todos los integrantes republicanos de la Cámara de Representantes voten NO a la FISA hasta que nuestro país pueda determinar cómo y por qué se produjo el mayor escándalo político, criminal y subversivo en la historia de EE. UU.!”

El presidente tiene razón. Han habido dos grandes acontecimientos en los últimos seis meses que han puesto en duda la finalidad de estos poderes de vigilancia.

Un informe condenatorio del Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, publicado el 9 de diciembre de 2019, reveló cómo los funcionarios del FBI se equivocaron al solicitar una orden FISA para espiar la campaña Trump, aun cuando no tenían pruebas que apoyaran dicha vigilancia.

Esos mismos funcionarios del FBI hicieron que se renovara tres veces esa orden judicial fraudulenta, con base en la misma información defectuosa.

En teoría, el estándar para obtener una orden de vigilancia para espiar a un ciudadano estadounidense debería ser muy alto. Esa es una de las principales razones por las que el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera fue creado en primer lugar en 1978, en el apogeo de la Guerra Fría.

Se entendió que debía haber un delicado equilibrio entre la detección y la vigilancia de espías y agentes extranjeros que operaran en suelo estadounidense, y al mismo tiempo proteger las libertades y los derechos civiles de los ciudadanos estadounidenses.

Pero quedó claro que hay un reciente abuso del sistema FISA; esto fue documentado tanto por el exdirector de la NSA, el Almirante Mike Rogers, como por Horowitz.

Molesto por el comportamiento de los funcionarios del FBI en el caso del asesor de campaña de Trump, Carter Page, Horowitz anunció inmediatamente después de la publicación de su informe el 9 de diciembre que su oficina iba a regresar y revisar otros casos de FISA para garantizar los procedimientos del Departamento de Justicia y del FBI se siguieron adecuadamente.

Horowitz publicó posteriormente otro informe condenatorio a finales de marzo donde ilustraba claramente lo mal que se había abusado del sistema FISA.

En una carta al director del FBI Christopher Wray que precede al nuevo informe, Horowitz dijo:

“Como paso inicial de nuestra auditoría, en los últimos 2 meses, visitamos 8 oficinas locales del FBI de diversos tamaños y revisamos una muestra seleccionada con criterio de 29 solicitudes relacionadas con personas de Estados Unidos y que implicaban tanto investigaciones de contrainteligencia como de antiterrorismo. Esta muestra se seleccionó a partir de un conjunto de datos proporcionados por el FBI que contenía más de 700 solicitudes relativas a personas de Estados Unidos presentadas por esas 8 oficinas de campo en un período de cinco años”.

El inspector general descubrió, para su horror, que hubo violaciones de procedimiento en cada una de las 29 órdenes de FISA que investigó como parte de esta revisión.

Cuatro de los casos de vigilancia de ciudadanos estadounidenses revisados por la Oficina del Inspector General ni siquiera tenían el requerido por ley Archivo Woods, que es el archivo que los agentes del caso crean para recopilar todas las pruebas que apoyan las reclamaciones hechas contra el objetivo.

Así fue como Horowitz le dio la mala noticia a Wray en su carta resumen:

“Como resultado de nuestro trabajo de auditoría hasta la fecha y como se describe a continuación, no tenemos confianza en que el FBI haya ejecutado sus Procedimientos Woods en cumplimiento de la política del FBI (…) Nuestra falta de confianza en que los Procedimientos Woods funcionan como se pretende se debe principalmente al hecho de que:”

“(1) no pudimos revisar los Archivos Woods originales de 4 de las 29 aplicaciones FISA seleccionadas porque el FBI no ha sido capaz de localizarlos y, en 3 de estos casos, no sabía si alguna vez existieron;”

“(2) nuestras pruebas de las aplicaciones FISA a los Archivos Woods asociados identificaron errores aparentes o hechos inadecuadamente apoyados en todas las 25 aplicaciones que revisamos, y las entrevistas hasta la fecha con los agentes o supervisores disponibles en las oficinas de campo generalmente confirmaron los problemas que identificamos”.

Eso significa que además del caso Page, hay al menos otros cuatro casos de vigilancia que fueron descaradamente ilegales. ¿Quiénes eran los ciudadanos estadounidenses en esos casos, y qué estaba reclamando el FBI a la Corte FISA sobre ellos sin siquiera molestarse en tratar de verificar alguna de las pruebas de apoyo en el legalmente requerido Archivo Woods?

En lugar de que la Corte FISA funcione como la pretendida protección sobria contra los abusos de la vigilancia, la creciente evidencia ha revelado que es un mero títere, dando a los funcionarios federales que llenan estas órdenes de mala calidad casi todo lo que han pedido sin ningún tipo de supervisión o respaldo real.

Y lo que se está demostrando es que los malos actores dentro de las agencias federales se aprovecharon de eso.

Y en este momento, debido a la desclasificación de las pruebas documentales, personas como el representante Devin Nunes (R-Calif.) han sido reivindicadas, y algunos de sus antiguos críticos ahora se están uniendo a él para dar una alarma sobre este escándalo masivo.

El peso de la evidencia emergente ha demostrado que lo que debió haber sido imposible sucedió en realidad. Cada salvaguardia, cada una de las barreras para prevenir el espionaje por motivos políticos fue subvertida con éxito. Y esto solo se pudo haber hecho desde el interior del sistema.

La FISA está a punto de ser renovada, y después de lo que Horowitz descubrió en estos dos explosivos informes, no hay manera de que un gobierno responsable pueda avanzar para continuar permitiendo que el sistema FISA funcione sin reformas reales y serias.

Brian Cates es un escritor con sede en el sur de Texas y autor de “Nadie me pidió mi opinión (…) pero aquí está de todos modos!” Se puede contactar con él en Twitter @drawandstrike.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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