El sistema de justicia con doble rasero que tiene Nueva York

Por Dinesh D'Souza
24 de Mayo de 2021 5:16 PM Actualizado: 24 de Mayo de 2021 5:16 PM

Opinión

Nueva York tiene claramente un sistema de justicia con doble rasero, al menos para figuras de alto perfil. Yo mismo experimenté este doble estándar de justicia hace varios años, cuando el Distrito Sur de Nueva York, trabajando en conjunto con el Departamento de Justicia de Obama, me procesó por exceder las leyes de financiamiento de campañas en USD 20,000. Efectivamente lo hice, pero fue un primer delito sin corrupción ni quid pro quo, y fui el primer estadounidense en la historia del país que fue procesado y encerrado, durante ocho meses, por hacer lo que yo hice.

Mucho más típico que el mío es el caso de Sant Chatwal, un hotelero de Nueva York que dio más de USD 180,000 a una gran cantidad de candidatos demócratas, incluida Hillary Clinton, utilizando “donantes de paja”, como hice yo. Chatwal, sin embargo, esperaba favores políticos a cambio de su dinero. Además, participó en la manipulación de testigos, instando a un asociado a mentirle al FBI. Chatwal recibió una multa y la obligación de llevar a cabo servicios comunitarios, pero no estuvo en prisión, una sentencia mucho más leve que la mía por una violación mucho más grave.

Resulta que mi experiencia fue una señal temprana de lo que estaba por venir. Ahora la fiscal general de Nueva York va por Donald Trump. ¿Por qué? Bueno, no lo saben exactamente. Lo que comenzó como una investigación civil sobre las operaciones comerciales de Trump se ha convertido en una investigación penal. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, está trabajando estrechamente con el fiscal del distrito de Manhattan, Cy Vance, para encontrar algo que puedan utilizar para acusar penalmente a Trump.

Este parece haber sido, en parte, el objetivo de la redada matutina del FBI contra Rudy Giuliani. Giuliani, por supuesto, es el abogado de Trump, y presumiblemente el gobierno está examinando no solo lo que hizo Giuliani, sino también lo que los registros de Giuliani podrían revelar sobre Trump. La investigación criminal recientemente ampliada sobre la Organización Trump es una escalada adicional. Las investigaciones criminales de este tipo suelen ser paralizantes para cualquier negocio porque hacen que otras partes desconfíen a la hora de celebrar contratos con una empresa que está bajo el escrutinio de la fiscalía.

El propio Trump reconoce lo que está pasando. En una apasionada declaración, el expresidente arremetió contra James. Trump señaló que ella hizo campaña con la promesa de ir tras él, de cerrar su negocio, de implicarlo en todo lo que pudiera. Y ahora, dice Trump, está cumpliendo esa promesa, lanzando lo que él calificó acertadamente como una “caza de brujas”.

Ningún presidente estadounidense ha sido acusado en un caso penal, y mucho menos ha sido encarcelado, y uno solo puede imaginarse las implicaciones políticas de que esto ocurra. Pero más allá de esto, ¿Qué ha hecho exactamente Trump? Los fiscales no lo dirán. Eso es porque ni ellos mismos lo saben. “No hay nada más corrupto”, señaló Trump, “que una investigación que busca desesperadamente un crimen”.

Es difícil no estar de acuerdo con la conclusión de Trump: “Si puedes postularte para la oficina del fiscal prometiendo eliminar a tus enemigos y ser elegido para ese puesto por votantes partidistas que desean promulgar represalias políticas, entonces ya no somos una democracia constitucional libre”. “El objetivo, aquí como con los juicios políticos a Trump, parece claramente dirigido a evitar que Trump vuelva a postularse, es decir, a evitar que los votantes estadounidenses lo vuelvan a elegir en 2024.

Todo esto está sucediendo al mismo tiempo que la fiscal general de Nueva York, la misma Letitia James, está llevando a cabo una no investigación al gobernador Andrew Cuomo. Utilizo el término “no investigación” porque se trata de una investigación que parece funcionar más como un encubrimiento.

El contraste entre las agresiones que se llevan a cabo en la investigación a Trump y la pasividad de la investigación a Cuomo no podría ser más marcado. Con Trump, no hay una ofensa clara. Con Cuomo, hay al menos dos. Primero, varias mujeres han acusado de manera creíble a Cuomo por acoso sexual. Estas son acusaciones creíbles porque algunas de estas mujeres trabajaron para Cuomo, todas son demócratas, y todas sus descripciones del comportamiento de Cuomo encajan para crear un patrón.

Una sola acusación de acoso sexual por una mujer que era claramente un adversario político, que no fue corroborada por ningún testigo, casi hundió la nominación al Tribunal Supremo de Brett Kavanaugh. Si Cuomo fuera republicano, ya habría dimitido. Los principales demócratas de Nueva York han pedido que Cuomo dimita. Pero él se niega, mientras la investigación de la fiscal general está en marcha.

Dos meses después de esta investigación, las mujeres involucradas acaban de recibir citaciones para testificar. Esto es obviamente una táctica de retraso. Mientras tanto, el New York Times cita una fuente que dice que es probable que la investigación continúe durante el verano, posiblemente hasta el otoño. En resumen: Los fiscales neoyorquinos esperan retrasar y quitarle presión política al gobernador. Tal vez las mujeres también se frustren y desistan de sus denuncias.

Luego está el otro escándalo, aún más grave, de Cuomo. Se trata del escándalo de enviar a los pacientes del COVID-19 a las residencias de ancianos, donde infectaron a los residentes mayores y pueden haber causado más de 15,000 muertes. Y a eso se le suma su negativa para hacer uso del barco de la marina que Trump envió al puerto de Nueva York para aliviar la tensión de los hospitales neoyorquinos.

No obstante, los funcionarios públicos no pueden ser procesados penalmente por errores de juicio. El verdadero crimen de Cuomo parecería residir en su posible encubrimiento a las muertes de ancianos. Bajo la dirección específica del gobernador y su personal, las autoridades de Nueva York ocultaron el número de muertos en los hogares de ancianos. Al principio, parecía que la motivación de Cuomo para este encubrimiento era evitar darle munición política a la administración Trump.

Ahora está claro que Cuomo también buscó ocultar el recuento de cadáveres a los funcionarios demócratas en Nueva York. No quería que la información llegara a los medios. ¿Por qué? Porque Cuomo estaba en ese momento escribiendo un libro. Los medios lo alababan como el líder genuino que sabía cómo lidiar con la pandemia de COVID. Cuomo trató de retratar una imagen de Nueva York mejor que la de otros estados, a pesar de que sus propios datos mostraban que le estaba yendo mucho peor.

Esto es potencialmente criminal. También es una conducta impugnable incluso según el estándar más exigente. Sin embargo, los demócratas de Nueva York han bloqueado el proceso de destitución. ¿Por qué? porque están a la espera de la “investigación”. Así que, una vez más, la fiscal general es la persona señalada aquí, y sus acciones -o más exactamente, sus inacciones- sugieren claramente que está ganando tiempo para aplacar la efervescencia política.

Los demócratas, por supuesto, son parte del esquema. No quieren acusar a Cuomo. Simplemente quieren que aparezca públicamente como si se estuvieran tomando en serio los dos escándalos. Así que James no se limita a encubrir a Cuomo; también está encubriendo a la clase dirigente demócrata de Nueva York. En pocas palabras: cuando contrastamos el trato desigual entre Trump y Cuomo, difícilmente podemos negar que la Dama de la Justicia en Nueva York no es ciega sino más bien un individuo motivado ideológicamente.

Dinesh D’Souza es autor, cineasta y presentador diario del podcast Dinesh D’Souza.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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