En Beijing se abren más unidades para hospitales debido a propagación del virus entre la población

Por Nicole Hao
24 de Junio de 2020
Actualizado: 24 de Junio de 2020

Las autoridades de salud de Beijing exigen que los hospitales preparen camas adicionales, en anticipación a un aumento de los pacientes con COVID-19, según una serie de documentos internos del gobierno de la ciudad obtenidos por La Gran Época.

La ciudad ha experimentado un brote de segunda ola, y las autoridades locales confirmaron que 256 personas han sido infectadas con el virus PCCh desde el 11 de junio.

Algunos de los pacientes recién diagnosticados con COVID-19 no visitaron el mercado de alimentos de Xinfadi, que las autoridades han atribuido como la fuente del nuevo brote, ni entraron en contacto con personas infectadas, lo que indica que ahora hay una propagación comunitaria en la capital.

Las autoridades afirman que todos los pacientes diagnosticados están siendo tratados en el Hospital Ditan, de Beijing. Pero los documentos filtrados muestran que la ciudad se está preparando para una afluencia de pacientes con COVID-19 en otros hospitales.

Propagación en la Comunidad

Zeng Xiaofan, director del Centro municipal de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Beijing, anunció en una conferencia de prensa el 23 de junio que un hombre de 47 años, que trabajaba en la entrega de alimentos para una popular plataforma de pedidos de comida, fue diagnosticado el 21 de junio.

El repartidor fue enviado al hospital después de desarrollar fiebre en la mañana del 21 de junio. Antes de eso, estaba trabajando de 12 a 14 horas por día, dijo Zeng.

El repartidor tomó alrededor de 50 pedidos por día, recogiendo paquetes de comida de restaurantes, supermercados y tiendas, agregó Zeng. El hombre viajó con su scooter en un área de, aproximadamente, 40 millas cuadradas dentro del centro y en el sureste de Beijing.

El repartidor no fue, en las últimas semanas, al área donde se encuentra el mercado Xinfadi. Las autoridades no han explicado dónde o cómo contrajo el virus.

Desde el 21 de junio, varios pacientes con COVID-19 no han visitado el mercado de Xinfadi, ni han contactado a ningún paciente diagnosticado previamente.

El periódico Beijing Daily, operado por el gobierno de la ciudad, alertó a las personas en un artículo del 23 de junio: “en este momento, una de las tareas más importantes para evitar la propagación del virus es estar atentos a la infección comunitaria”.

El 23 de junio la fábrica de papas fritas de Pepsi, ubicada en la ciudad, anunció que tres de sus empleados fueron diagnosticados con el virus. PepsiCo China anunció que ahora hay un total de 12 empleados de esa fábrica diagnosticados con COVID-19.

La compañía ahora cerró la fábrica y aisló 480 empleados. Según la base de datos empresarial de China Tianyancha, hay 869 empleados en esa fábrica; no está claro qué pasó con los otros 380 empleados.

Un médico chino da instrucciones a las enfermeras con trajes protectores para realizar pruebas de frotis con ácido nucleico, en Beijing, China el 22 de junio de 2020. (Kevin Frayer/Getty Images)

¿Un brote múltiple en los hospitales?

El 19 de junio, el gobierno de la ciudad anunció que una enfermera, que trabaja en el departamento de emergencias del Hospital Internacional de la Universidad de Beijing, fue diagnosticada con el virus el 18 de junio.

Desde entonces, el hospital dejó de recibir nuevos pacientes y lanzó una política de cierre.

Después del diagnóstico de la enfermera, los funcionarios de salud se pusieron en alerta máxima para tratar con el potencial de propagación del virus.

La Gran Época obtuvo un “aviso de emergencia”, emitido el 19 de junio por la comisión de salud del distrito de Daxing (uno de los 16 distritos de la ciudad), en el que la comisión ordenó a todos los hospitales del distrito que informaran, ese mismo día, si recibieron algún paciente previamente tratado en el Hospital Internacional de la Universidad de Beijing.

Si no tienen ninguno de esos pacientes, deben informar cero. Si lo hicieron, deben “manejar y controlar a los pacientes de inmediato”, según el documento.

Las instalaciones hospitalarias tendrían que aislar a dichos pacientes de los demás y el personal médico debería tratarlos como pacientes sospechosos de COVID-19, que pueden transmitir el virus a otros, señaló el documento.

Otro documento, que contenía una serie de resúmenes de reuniones diarias,  resúmenes publicados por el gobierno del distrito de Pinggu, mostró que el 21 de junio, Zhang Tian, un funcionario de la comisión de salud del distrito, ordenó a todos los hospitales del distrito de Pinggu investigar e informar si alguno de sus empleados o pacientes habían visitado el Hospital Internacional de la Universidad de Beijing en los últimos 14 días.

Los residentes que visitaron o viven cerca del mercado Xinfadi hacen fila para una prueba de ácido nucleico, en Beijing, China el 19 de junio de 2020. (Lintao Zhang/Getty Images)

Unidades improvisadas

La Gran Época obtuvo, previamente, documentos clasificados que instaban a los gobiernos locales a tratar todos los documentos relacionados con la pandemia como “secretos de estado”.

Un nuevo documento, emitido el 13 de junio por la comisión municipal de salud de Beijing, enfatizó de manera similar que cada gobierno de distrito tenía que mantener en secreto todos los datos sobre el virus y no podía publicar o filtrar la información antes de obtener la aprobación de la comisión de salud.

Mientras tanto, en otro resumen de una reunión hecha el 20 de junio, Jin Daqing, director de la comisión de salud del distrito de Pinggu ordenó al Hospital de Pinggu y a la sucursal de Pinggu del Hospital de Medicina Tradicional China de Beijing, que establezcan unidades improvisadas dedicadas al tratamiento de pacientes con COVID-19. El documento solo utilizaba los caracteres chinos “fangcang” y no especificaba si se trataría de camas adicionales dentro del hospital o nuevas instalaciones móviles.

Jin también ordenó al Hospital Yuexie, ubicado en el distrito, que establezca un laboratorio improvisado para realizar pruebas de ácido nucleico.

Luego, el 21 de junio, Jin ordenó a los funcionarios de salud del distrito y a funcionarios del hospital que ayudaran a establecer unidades improvisadas en el Hospital Yuexie, el Hospital Huici y el Hospital de la Amistad de Jinggu.

Cada “fangcang” debe comprar, al menos, 16 escáneres CT lo antes posible, con un presupuesto de 2 millones de yuanes (USD 283,300) para cada escáner, según el documento.

Subregistros

Desde que el virus estalló por primera vez en la ciudad de Wuhan, en el centro de China, a fines de 2019, las autoridades locales han actuado subrepticiamente con la información del virus e intencionadamente no han informado sobre los casos.

Zhang Bo (seudónimo), que vive en un complejo militar para oficiales ubicado en el distrito Haidian de Beijing, le dijo a La Gran Época en idioma chino, en una entrevista telefónica el 23 de junio, que tres residentes de un complejo cercano fueron diagnosticados recientemente con COVID-19. Todos eran hombres entre 45 y 50 años, dijo.

Zhang vive cerca del Hospital General del Ejército Popular de Liberación (EPL), también llamado Hospital EPL 301. Varios cientos de complejos militares están situados en ese vecindario.

“Las escuelas [en el vecindario] notificaron a los estudiantes para que estudien desde sus casas”, dijo Zhang. “También recibí una notificación del recinto [en el que vivo] para evitar ir a otros recintos donde los residentes han sido diagnosticados o identificados como contactos cercanos de los pacientes diagnosticados”.

Zhang compartió la notificación con La Gran Época, que enumeró más de 100 complejos militares en el distrito de Haidian.

La Gran Época no pudo verificar independientemente la información que proporcionó Zhang.

Se ve una autopista casi desierta en Beijing, China, después del brote del virus PCCh en la ciudad en las últimas semanas, el 20 de junio de 2020. (NICOLAS ASFOURI/AFP a través de Getty Images)

Brote en aumento

Los medios estatales chinos recientemente citaron a funcionarios locales para afirmar que el brote de Beijing ahora está bajo control.

Pero Guo Yanhong, defensora del pueblo de la administración médica de la Comisión Nacional de Salud de China, anunció en una conferencia de prensa el 24 de junio que 20 equipos que prestan servicios de salud a 12 provincias viajaron a Beijing para ayudar a realizar pruebas de ácido nucleico a los residentes.

Guo no dijo cuántas personas había en cada equipo de salud. Pero informó que la provincia de Hubei envió tres equipos médicos a Beijing, con los dos primeros grupos conformados por un total de 416 personas.

El Ministerio de Transporte de China (MOT) también anunció que ahora impondría restricciones a las personas que viajan fuera de Beijing.

El portavoz del MOT, Sun Wenjian, dijo en una conferencia de prensa el 23 de junio que todas las personas, que deseen abandonar Beijing, deben tener un código de salud verde en su aplicación móvil y un resultado negativo de la prueba de ácido nucleico que se tomó en los últimos siete días. La regla se aplica a todos los viajeros, ya sea que vayan en avión, tren o vehículo privado.

Sun también anunció que todos los servicios de taxis y de vehículos compartidos en Beijing y las ciudades vecinas tendrían prohibido salir o entrar a Beijing. La gente solo puede tomar taxis para viajar dentro de la ciudad.


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