Enfermera adopta a bebé abandonada a la que le queda 1 año de vida, pero decide quedarse cinco años

Por Romina Garcia
19 de Noviembre de 2020
Actualizado: 19 de Noviembre de 2020

Una enfermera de hospital adoptó a una niña abandonada diagnosticada con hidranencefalia, que viviría solo por 1 año debido a su condición. Pero ella decidió ser su mamá para poder darle una familia y el amor que necesitaba hasta el último día.

Nuria Pérez, de Santa Lucia, Tucumán, Argentina, una enfermera del hospital Eva Perón, a sus 28 años conoció a Zoe, un día de mayo de 2014, durante su jornada normal de trabajo en Neonatología al repasar cuna por cuna a los bebés.

Pérez observó la carpeta de diagnóstico donde decía que la beba tenía dos meses y que tenía “hidranencefalia”, es decir, en vez de hemisferios cerebrales tenía dos bolsitas con líquido, de acuerdo a Infobae. “Su expectativa de vida era muy pequeña, un año más o menos y en “causa social, decía: abandono”, dijo Pérez al medio de comunicación.

La niña continúo creciendo al pasar los meses en esa cuna estrecha de hospital.

“Al no tener sus hemisferios formados no podía ver, tampoco escuchar, obviamente no iba a poder caminar. Pero sí tenía formado el tronco cerebral, lo que hacía que el funcionamiento de sus pulmoncitos y de su corazón estuvieran activos”, explicó Pérez.

La enfermera, mamá de un hijo que en ese entonces tenía 9 años, separada, sabía que la niña necesitaba cuidados especiales, pero que el amor y la contención de una familia, era importante para Zoe.

“Los niños en esa situación siempre son particulares para nosotros, el contacto es bastante mayor que el que tenemos con un bebé que tiene a su mamá y su papá para que lo asistan. Zoe no era mi paciente, pocas veces la asistí, pero igual siempre pasaba a verla y me quedaba un ratito con ella”, dijo Pérez al mismo medio.

Sin embargo, algo especial le pasó con Zoe. “Un mes después de conocerla, mes y medio, le dije a mis compañeras: ‘Yo voy a ser la madre’”.

“Pensé: ‘Si va a vivir una vida tan cortita sería bueno que tuviera una mamá, un hermano, abuelos, tíos, primos, una casa, una cama, su ropita, sus juguetes’”, comentó Perez. “Creo que hay muchas maneras de ser madre, y la adopción era una manera distinta a la que yo conocía”, agregó.

Las compañeras de trabajo de Nuria empezaron a decirle: “’Nuria, vení a ver a tu hija’, ‘Nuria, tu hija esto, tu hija lo otro’. Yo quería adoptarla, pero no me animaba. No sabía cómo iba a hacer, no tenía pareja, trabajaba 12 horas por día”, expresó Pérez.

“Yo ya era mamá de un chico de 13 años que tuve con una expareja. Hablé con mi hijo del deseo de convertirme en la madre de Zoe. Les mostré fotos y todos en casa estuvieron de acuerdo y prometieron acompañarme en la decisión”, explicó Pérez a TN.

La salud de Zoe mejoró desde el día en que llegó a casa, el 1 de agosto de 2014. “Dejó de tener las manitos cerradas, empezó a abrirlas”.

“Yo siempre la traté como a cualquier niño. Nunca en mi cabeza estuvo que ella sufría o ‘pobrecita, mi bebé’. La llevaba a la plaza, la subía a la calesita, salíamos a comer en familia con ella: cosas normales que capaz que los padres de un niño con una discapacidad no se animan a hacer”, dijo la enfermera.

Al pasar el tiempo, se acercaba la fecha límite de expectativa de vida de un año. “Obviamente que tuvimos miedos, inseguridades, mucho más cuando se acercaba la fecha límite. Más allá de que uno supiera que en algún momento iba a suceder, nunca estás preparado para la muerte”. Pero Zoe cumplió un año, luego 2, 3, 4 y 5 años.

Fueron años de alegría, pero difíciles, porque Zoe tenía convulsiones a diario, usaba pañales, había que rotarla para evitar las escaras en su piel y solía tener crisis respiratorias que obligaban a su familia a internarla.

El 12 de agosto de 2019, Nuria volvió del trabajo y notó que su hija estaba “rara”. “La llevé a mi cama, la abracé. Dormimos juntas esta noche”. Esa mañana la llevó al hospital. En el momento en que la acostó en la camilla, Zoe tuvo un paro cardiorrespiratorio.

“Uno nunca está preparado para algo así, menos si se trata de la muerte de un hijo”, expresó Perez.

Zoe murió el 13 de agosto de 2019 a diez meses de convertirse legalmente en su mamá.

Nuria escribió en su cuenta de Facebook, el 21 de mayo de este año a 1 año de la muerte de Zoe:

“Mi dulce Niña 😇
Feliz cumpleaños… no sabes lo mucho que te extraño.
Hoy cumplirías 6 años.
Le doy gracias a Dios el tiempo que estuviste conmigo…
Mi muñeca en todas sus formas, linda, enojada, risueña, llorona, amorosa eso es lo que mi corazón guarda muy adentro. Te amo y eso no va a cambiar nunca. Te extraño y estás presente en todos los momentos.
Feliz cumpleaños mi SUSU 😄”.

“Todavía estamos aprendiendo a vivir sin ella”, dijo a Infobae. “Duele mucho, pero no me arrepiento de nada. Fueron los mejores cinco años de mi vida”.

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