¿Es posible se anulen las elecciones presidenciales mexicanas?

Por Gerardo De la Concha
16 de marzo de 2024 8:00 AM Actualizado: 16 de marzo de 2024 8:00 AM

El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo una declaración alarmista, que tiene mucho fondo: “La oposición prepara un golpe técnico a través del Tribunal Electoral: anular la elección presidencial”. Acusado de que sus conferencias diarias se sustentan en distractores, ataques, controversias, exageraciones, cortinas de humo, ocurrencias, señalamientos de su índice flamígero, etcétera, estas palabras no tuvieron la atención debida, pero son muy graves particularmente porque las expresa un jefe de Estado.

Anuncian el triunfo de la candidata oficial, Claudia Sheimbaum, aunque un triunfo impugnable hasta el grado de la anulación del mismo por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Si bien el presidente lo señala como una conspiración de sus adversarios políticos, esta posibilidad no es creíble y está desgastada pues a la oposición su gobierno le ha atribuido desde los incendios de las tiendas Oxxos durante ataques del crimen organizado, las descomposturas del Metro producto de la falta de mantenimiento, hasta el organizar poderosas campañas mediáticas internacionales que, en realidad, corresponden al trabajo periodístico independiente acostumbrado a utilizar fuentes diversas.

Si se hace este deslinde, entonces las palabras del presidente tienen otra motivación y han de considerarse una especie de cura en salud ante características de la campaña oficialista que pueden ser causa de impugnación legal: uso de fondos públicos o de origen criminal, exceso de gasto de una campaña que rompa las normas del INE —el límite es un cinco por ciento—, intervención prohibida por parte de las autoridades que afecten la equidad electoral, violencia en las elecciones en una proporción que se afecte el resultado general, como ya lo dictaminó el Tribunal Electoral del PJF.

El Pentágono señala que por lo menos el 35% del territorio nacional se encuentra bajo control del crimen organizado. Esta es una realidad palpable si tan sólo se da seguimiento con las noticias. El Gobierno Federal lo niega, pero la realidad se impone cotidianamente. ¿Cómo van a ser las elecciones en estas porciones de México? No se anuncia ningún plan en este sentido, para prevenir lo peor. Y ya van más de 20 precandidatos asesinados en distintos estados.

En las elecciones intermedias de este sexenio sucedieron tres fenómenos que deben recordarse: 1. La irrupción del gran descontento de las clases medias con el actual gobierno de Morena por lo que hubo porcentualmente una mayor votación opositora; 2. las acciones del crimen organizado que intervino electoralmente en varios estados, particularmente en Sonora y Sinaloa, para inclinar la balanza a favor de los candidatos del oficialismo; 3. la pérdida de la hegemonía obradorista en la Ciudad de México, de donde salió su candidata a la presidencia, la cual tiene así una debilidad de origen.

Ciudadanos participan en la marcha opositora «Por nuestra democracia» convocada por varias organizaciones para exigir un «voto libre» en las próximas elecciones presidenciales del 2 de junio, en la plaza del Zócalo de Ciudad de México, el 18 de febrero de 2024. (VICTOR MENDIOLA/AFP vía Getty Images)

El presidente López Obrador arrancó el proceso de su sucesión de manera muy anticipada, que si bien le permitió imponer su agenda política hacia el fin de su sexenio, también contribuyó al desgaste de su persona, de su gobierno y de su partido. Ha sido agotador y también riesgoso en lo que se refiere al cumplimiento de las normas electorales respecto a tiempos, financiamientos y gastos, así como se observa una saturación con el tema en medios tradicionales y alternativos.

La candidata Claudia Sheinbaum se nota cansada, lo que se manifiesta en sus diferentes lapsus discursivos, en muestras de carácter intolerante —se zarandeó públicamente con Clara Brugada quien quería una foto con ella al darle un beso o le gritó y dio un manotazo a un seguidor en Puebla—, en la repetición del mismo discurso que el sostenido por el presidente, lo cual no le permite proyectar una identidad propia.

La realidad es que la campaña electoral efectiva apenas empieza y aunque encuestas la ponen arriba en diferentes proporciones, su campaña no es una marcha triunfal y empieza a generar entre los suyos cierto nerviosismo de que pueda derrumbarse.

Por su parte la candidata Xóchitl Gálvez ha comenzado con aciertos, dejando atrás lo que fue una precampaña olvidable. El mayor ha sido haber empezado en Fresnillo, Zacatecas, como un símbolo de que ella sí va a atender el grave problema de la inseguridad que está haciendo crisis en el país, donde en los territorios dominados por el crimen organizado este constituye un verdadero poder fáctico como el de los señores de la guerra en Estados fallidos.

Pero no es posible que un importante socio comercial de Estados Unidos sea un Estado fallido y al grupo gobernante se le considere sospechoso de pasividad o incluso complicidad ante ese dominio de los grupos criminales. Si bien en su arranque la candidata opositora fue acertada y algunas de sus propuestas se orientan hacia las soluciones necesarias y factibles, su discurso no está bien amarrado todavía y le falta profundidad y aclaración en dichas propuestas y que puedan ser entendidas por los electores.

Jesús Silva Herzog Márquez —uno de los más reputados analistas políticos del país—, atribuye las altas y bajas de la campaña de Xóchitl Gálvez a que su candidatura no termine de prender todavía —a pesar de las condiciones favorables ante el desgaste de la candidata oficial y del propio presidente—, a que faltan los lazos conceptuales en su discurso, por lo que sus propuestas parecen dispersas. Es decir, señala un problema de comunicación política, o dicho en otros términos, un problema de asesoría. Finalmente esto tiene remedio, mientras que el desgaste de la campaña oficialista responde a otros factores de más difícil solución.

Así las cosas, la sorpresa, una de las diosas de las elecciones, se puede presentar de manera decisiva. Pero si al contrario, los augurios inducidos se cumplieran, el presidente ya expresa uno de sus temores, que la elección presidencial pueda ser impugnada y anulada, creando una crisis política, social y económica de consecuencias imprevisibles.

Mónica Aralí Soto Fregoso, magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación señaló que su organismo lleva ya un seguimiento puntual del proceso de la elección presidencial. Una denuncia será así una contraprueba. Como decían los abuelos, “si el río suena, agua trae”.

Cada vez surge más la percepción de que el gobierno comienza ya a estar rebasado. Y las especulaciones públicas del Presidente de la República contribuyen a ello. Su apuesta es a que la campaña de Xóchitl Gálvez no prenda. Y eso explica se mantenga una campaña negra en redes en su contra. Pero las situaciones no se alimentan de temores o realidades, de propaganda o espectáculo, sino de hechos que estallan y supuran y crean la verdadera historia de las sociedades.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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