Espía comunista que desertó revela secretos de la red militar y de inteligencia de China

Por Olivia Li - La Gran Época
06 de Junio de 2019 Actualizado: 06 de Junio de 2019

El desarrollo de la tecnología militar de China ahora se está acelerando solo porque robó secretos comerciales de Occidente, según un exespía comunista chino que dice haber robado tecnología clave para la Armada china.

Yao Cheng contó a La Gran Época que quiere compartir sus conocimientos sobre la red militar y de inteligencia de China para recordar a todos que el régimen comunista chino supone una amenaza para los países libres y democráticos.

El régimen chino moviliza a la gente para robar tecnología

Yao Cheng, un exoficial naval chino, dijo a La Gran Época el 31 de mayo que China depende en gran medida del robo de tecnologías de países desarrollados para poder hacer rápidos progresos tecnológicos en sus industrias militares, automotrices y aeronáuticas.

“China está ansiosa por alcanzar a los países desarrollados, especialmente en tecnologías militares, pero Beijing sabe que si dependen de los expertos chinos para desarrollar estas tecnologías de forma independiente, va a llevar mucho tiempo, ya que la brecha es enorme. Simplemente no pueden esperar tanto tiempo”, dijo Yao.

Yao dio varios ejemplos para ilustrar este punto.

El Ejército Popular de Liberación de China (EPL) domina ahora la tecnología de lanzamiento electromagnético de aviones y la tecnología de aviones furtivos. Yao reveló que un profesor de la Universidad Naval de Ingeniería del EPL, Ma Weiming, y su equipo de investigación desarrollaron esta tecnología para el EPL. En el equipo de investigación de Ma, tres personas habían estudiado en Estados Unidos.

En cuanto a la tecnología de los aviones furtivos, Yao explicó que durante la guerra civil en la ex Yugoslavia, un caza furtivo Lockheed F-117 Nighthawk fue derribado y el exgobierno yugoslavo lo entregó al ejército chino. La tecnología furtiva de China se desarrolló estudiando este avión.

Yao también compartió historias sobre tecnologías militares desarrolladas en el pasado por China de forma independiente. “A partir de estas lecciones pasadas, comprenderán por qué China ya renunció al intento de depender únicamente de los científicos chinos para hacer avanzar la tecnología militar desde cero”, dijo.

China antes robaba sistemáticamente tecnologías militares a los países desarrollados mediante la reproducción de armas, aviones de combate, destructores y submarinos comprados a Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, poco después de la masacre de la plaza de Tiananmen en 1989, la OTAN impuso un embargo de armas a China. En los años siguientes, China tuvo que depender de sus propios científicos e ingenieros. Las tecnologías y productos militares desarrollados durante este período de tiempo son en su mayoría de baja calidad. El Xi’an JH-7, un avión de combate desarrollado a mediados de los años 90, es un ejemplo típico.

“Yo estaba presente cuando el primer lote de Xi’an JH-7 fue entregado a la fuerza aérea china para su evaluación”, dijo Yao a La Gran Época. “Los pilotos que probaron estos aviones me dijeron que este modelo es muy difícil e incómodo de operar. Se sintieron exhaustos después de la prueba de vuelo”.

Yao reveló que el JH-7 fue desarrollado básicamente por científicos chinos, sin embargo, la tecnología del motor era de un avión de combate robado por un agente inteligente chino en el Reino Unido en 1985.

Según datos públicos, desde 1988 se estrellaron al menos 12 Xi’an JH-7, causando al menos 17 muertes. Solo en este año, ya se estrellaron dos Xi’an JH-7, matando a tres pilotos.

Yao también mencionó la serie de cazas interceptores de China: el Shenyang J-6 fue desarrollado a partir del MiG-19 de la Unión Soviética, y Chengdu J-7 fue desarrollado a partir del MiG-21. El Shenyang J-8 se desarrolló durante la división sino-soviética (1956-1966), cuando los científicos soviéticos se negaron a ofrecer ayuda a los chinos.

“¿Cómo se desarrolló el J-8? Fue solo una combinación de la cola del J-6 y la cabeza del J-7”, explicó Yao. “No fue sino hasta la décima generación de Chengdu J-10 que hubo una mejora real, pero en realidad fue desarrollado con la ayuda de Israel”.

También hay un modelo de buque de guerra desarrollado por un equipo chino y promocionado con orgullo en China, llamado fragatas Tipo 053. Dado que combina tecnologías de diferentes países (los expertos chinos entendieron estas tecnologías estudiando partes de varios buques de guerra extranjeros), los oficiales de la Armada china lo apodaron “La Coalición de las Ocho Naciones”. Yao explicó que debido a la incómoda combinación, inevitablemente tendría grandes problemas, lo que haría que este buque de guerra fuera muy difícil y poco seguro de operar.

La Coalición de las Ocho Naciones fue una coalición militar multinacional creada en respuesta al Levantamiento de los Bóxers a finales de la Dinastía Qing. En el verano de 1900, cuando los consulados internacionales extrajurisdiccionales en Beijing fueron atacados por bóxers rebeldes apoyados por el gobierno de la dinastía Qing, la coalición envió sus fuerzas armadas para defender al pueblo. El incidente terminó con una victoria de la coalición y la firma del Protocolo Bóxer.

Red de inteligencia apunta al gobierno y élites sociales

Yao expuso una unidad oculta en la red de inteligencia de China y advirtió a los políticos de los países occidentales que no caigan en su trampa.

La División de Enlace del Departamento de Política General del EPL es una de las agencias de inteligencia de China, que se enfoca en infiltrarse en gobiernos extranjeros y círculos sociales influyentes. Esta organización utiliza otro nombre para los extranjeros: Asociación China para el Contacto de la Amistad Internacional. Los agentes especiales de esta agencia intentan construir relaciones fuertes con altos funcionarios o personas influyentes en otros países, como empresarios, artistas y activistas sociales, y gradualmente convertirlos en partidarios de Beijing.

Estas élites sociales y políticas venden los secretos más importantes a China con fines de lucro, o bien se les lava el cerebro y ayudan voluntariamente a la China comunista a llevar a cabo su plan.

Los 47 millones de veteranos en China

Según Yao, las frecuentes protestas de los veteranos del ejército son una de las mayores preocupaciones del régimen chino.

En el desarme de 1985, al menos un millón de soldados regresaron a sus hogares. A algunos se les dio un trabajo de obrero en las fábricas a través de varios programas de asistencia laboral para veteranos, mientras que otros tuvieron que buscar trabajo por su cuenta. Cuando las fábricas chinas quebraron una tras otra en los últimos 20 años, muchos veteranos se vieron obligados a vivir en la pobreza.

Veteranos chinos en Kunming apelan enfrente de una oficina provincial, el 28 de junio de 2015. (Civil Rights and Livelihood Watch)

Estos veteranos suelen acudir a los gobiernos locales para pedir una mejor asistencia social, pero se topan con una dura represión, incluyendo golpizas y humillaciones verbales, por parte de la policía armada.

La primera protesta a gran escala tuvo lugar en octubre de 2016, cuando miles de veteranos chinos llegaron a Beijing más o menos al mismo tiempo. Las autoridades chinas se sorprendieron al ver que estos veteranos supieron cómo conectarse con sus camaradas en otras provincias y tuvieron la capacidad de coordinarse tan bien.

Unos meses después, en febrero de 2017, cientos de veteranos chinos llegaron a Beijing. Esta vez, rodearon el edificio de oficinas de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, el organismo anticorrupción central de China, y organizaron una manifestación.

Yao reveló un gran secreto detrás de estas dos protestas: la participación de altos oficiales militares.

“La campaña anticorrupción del líder chino Xi Jinping ya derribó a muchas autoridades militares. Las autoridades restantes están asustadas y frustradas. Debido a que los veteranos también regresaron a su unidad militar original para buscar ayuda, algunas autoridades se dieron cuenta de que podían hacer algo al respecto”.

Yao explicó que estas autoridades militares ayudaron a coordinar la protesta de 2016. Todo el proceso estauvo tan bien organizado que varios meses antes de la protesta programada, muchos veteranos ya habían comenzado a trabajar en Beijing o en sus alrededores como trabajadores migrantes para prepararse mejor.

El trabajo organizativo fue considerado un gran éxito.

Para la preparación de la segunda protesta, las autoridades militares decidieron dar un paso más allá. Incitaron en secreto a los veteranos a rodear el edificio de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, con la intención de enviar el mensaje de que los militares de alto rango tomarían represalias si la campaña anticorrupción seguía teniendo como objetivo a las autoridades militares.

Yao, que todavía tiene conexiones con varias autoridades militares, suele aconsejar que la única salida es la nacionalización del ejército. De lo contrario, los generales y comandantes siempre corren el riesgo de convertirse en víctimas de luchas políticas en China, especialmente cuando los poderes políticos cambian de mano.

Yao también reveló que muchos veteranos del ejército pudieron ver a través de la naturaleza malvada del régimen comunista chino. “Si estalla una guerra entre China y Taiwán, estos veteranos esperan apoyar a los soldados taiwaneses desde dentro como milicianos, para poner fin al régimen comunista totalitario. Están realmente ansiosos por ver que ese día llegue pronto”, dijo Yao.

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