¿Estás tomando medicamentos que no necesitas?

04 de Enero de 2017 Actualizado: 04 de Enero de 2017

La mayoría de las personas culpan a las publicidades dirigidas al consumidor, especialmente las de la televisión, por elevar la ansiedad hacia la depresión, la depresión bipolar, a los problemas de comportamiento en la infancia, a enfermedades psiquiátricas, a la falta de sueño, al sueño excesivo, a las migrañas y a la deficiencia de hormonas debido a la vejez.

Pero los escritores fantasmas también ayudan a promover el malestar de personas sufriendo y siendo tratadas de enfermedades que antes no existían, inflando los costos de los planes de salud privados y públicos.

Existen cientos de compañías de comunicación y educación médica (CCEM) sólo en Estados Unidos, que escriben artículos sin autor para reconocidos periódicos médicos de la industria farmacéutica, y que cobran entre 20 mil y 40 mil dólares por artículo. Compañías como Complete Healthcare Communications (CHC), cuyo cuerpo de 50 escritores médicos, editores, y directores médicos, prometen un “84,5% de índice de aceptación en la primera entrega de manuscritos”.[insert page=’abuso-antibioticos-riesgo-alergias’ display=’template-relacionadas.php’]

Los escritores fantasmas estuvieron detrás del éxito de ventas de Vioxx, que fue retirado del mercado en 2004 por aumentar al doble el riesgo un ataque cardíaco. “Merck diseñó las pruebas médicas, pagó por las pruebas y llevó a cabo las pruebas”, afirmó el Dr. Jeffrey R. Lisse al New York Times, respecto de un estudio escrito por él sobre Vioxx en los Anales de Medicina Interna que omitió tres muertes por ataque cardíaco.

“Merck vino a mi después que el estudio ya había sido completado y dijo: ´queremos tu ayuda para trabajar en el informe´. El informe inicial fue escrito por Merck, y después me fue enviado para la edición”, declaró Lisse.

Los periódicos médicos por si solos pueden generar 450 mil dólares por uno de estos artículos fantasmas, porque las farmacéuticas ordenan que las copias y reimpresiones se difundan como si fueran artículos de revistas médicas (“”Mire, Doctor: lo dice AQUÍ MISMO…)”.

En 2006, la jefa de redacción del Periódico de la Asociación Americana de Médicos (JAMA, por sus siglas en inglés), Dra. Catherine De Angelis, tuvo que disculparse por un artículo con tendencia farmacéutica que defendía el uso de antidepresivos durante el embarazo, y un artículo que vinculaba las migrañas con riesgos coronarios para las mujeres. Los doctores-autores, estaban obteniendo dinero de parte de los fabricantes de antidepresivos y medicamentos para el corazón.[insert page=’decenas-miles-ninos-china-quedan-sordos-ano-debido-uso-medicamentos-peligrosos’ display=’template-relacionadas.php’]

Sin embargo, 10 meses más tarde, JAMA difundió un estudio “diseñado en conjunto por investigadores no relacionados con Merck ni empleados de Merck” y “apoyado por contratos con Merck y Compañía”, que ensalzaba las virtudes de Fosamax, un medicamento de Merck recetado para los huesos.

Tres de los autores del estudio revelaron que potencialmente eran dueños de “acciones y opciones de compra de acciones” de Merck, y los otros 11 autores del artículo revelaron que tuvieron sobre 40 becas para investigación, consultorías y otras relaciones financieras con compañías farmacéuticas, incluyendo Eli Lilly, Pfizer, Roche, SmithGlaxoKline, Wyeth (ahora Pfizer), Novartis, Procter & Gamble y Merck. Desde entonces, la FDA ha publicado varias advertencias sobre Fosamax y otros medicamentos para los huesos.

En 2007, el AMA mismo fue criticado por estar a favor de ambas partes, lo que le generó ganancias de 50 millones de dólares al año vendiendo la base de datos de sus miembros que consistía en los nombres, direcciones de oficinas y tipos de especialización. ¿Cuál fue la defensa del AMA? Que los doctores podían decidir retirarse del programa si querían.

Después están las campañas farmacéuticas de productos “sin marca” diseñados para parecer mensajes de salud pública reales o comunicaciones de parte de grupos locales. Parece que la industria farmacéutica es una industria de publicidad engañosa.

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