Este hombre ponía la amistad antes que la familia, recibe Zhuan Falun y su vida cambia para siempre

Por La Gran Época
12 de Mayo de 2019 Actualizado: 31 de Mayo de 2019

Estaba fuera de mí, por el dolor. Todo lo que siempre había considerado importante en la vida se derrumbó repentinamente y me sumergí en una profunda depresión.

Eso fue en 2010, cinco años después de mi graduación universitaria de la escuela de ingeniería. Un grupo de viejos amigos y yo nos graduamos el mismo año. En 2008, dos de esos amigos avanzaron a trabajos prestigiosos. Desgraciadamente, en los dos años siguientes, una relación “amo y sirviente” reemplazó la amistad que existía, entre ellos y el resto de nosotros en el grupo.

Me sentí muy triste al ver como la influencia del dinero y del poder transformaba silenciosamente las amistades aparentemente duraderas y confiables que una vez tuvimos y no pude aceptarlo.

Crecí con una firme creencia en los valores tradicionales como la lealtad, la rectitud y la generosidad. Nunca traté a nadie de manera diferente, ni según su estatus social. La verdad es que ponía a mis amistades y a todos los miembros de nuestro grupo, como lo más importante de mi vida.

Cuando traté de hacerles notar lo que sucedía, me encontré con el silencio y la evasión. Luego, de a poco, todos me rechazaron. No tuve más remedio que dejar el grupo, destrozado por la tristeza. Me sentí traicionado, solo e indefenso.

El autor, un ingeniero, en su lugar de trabajo en una empresa de logística y de servicios marítimos. (Crédito: La Gran Época)

Tal vez fue un golpe para que me despertara a nuevos horizontes y a un sentido más claro de responsabilidad hacia las personas que me rodeaban.

Tuve la suerte de librarme pronto de aquella época oscura, gracias a un antiguo colega que era un alma gemela en la búsqueda del sentido de la vida. Hizo el intento de contactarme, cuando encontró lo que buscaba en su viaje espiritual, y supo que también me beneficiaría a mí.

Espero que mi historia les sirva a las personas que sintieron el sufrimiento de alejarse de sus amistades perdiendo el camino, y para que puedan encontrar paz y un futuro brillante.

El autor, cuando era niño, en los brazos su madre. (Crédito: La Gran Época)

Infancia feliz y fe pura

Tuve una infancia feliz y tengo buenos recuerdos del amor que recibí de mi madre y mi abuela. Eran budistas y me llevaban a muchos servicios religiosos en los templos. Desarrollé una fe inocente y una fuerte creencia en la existencia de un magnífico Buda que manejaba todas las cosas y tenía el poder de crear milagros en el mundo.

Simultáneamente, aparecieron muchas preguntas en mi mente, ¿Adónde iré después de la muerte? ¿Por qué gira la Tierra? ¿Por qué hay dolor, alegría, felicidad y tristeza?

Nunca encontré respuestas a estas preguntas y fueron desapareciendo a medida que crecía.

La madre y la abuela del autor lo llevaban a muchos templos budistas, cuando era niño y desarrolló una fuerte creencia en la existencia de un Buda todopoderoso. (Crédito: La Gran Época)

Durante mi infancia y juventud, también me conmovían profundamente las virtudes tradicionales que aprendí de las novelas clásicas de literatura china, como la bondad, la justicia, la rectitud, la sabiduría y la lealtad.

Consideraba estos principios y hacía todo lo posible por aplicarlos en mi vida, pero ahora me doy cuenta que de alguna manera eran extremistas. Se manifestaron en mi absoluta adoración por mis amigos, llegando incluso a engañar a mis padres.

Mi primera caída: Juegos de azar

Mi primer tropiezo en la vida fue debido a mi pasatiempo favorito durante mis años de bachillerato, ver partidos de fútbol durante las temporadas.

Me quedaba despierto toda la noche con mis amigos y compañeros fanáticos del fútbol, para ver los partidos por televisión. Inventábamos mentiras para justificarnos con nuestros padres por qué teníamos que salir, decíamos que teníamos que terminar proyectos en grupo o estudiar en grupo.

Mis amigos y yo pronto empezamos a hacer apuestas, gastando todo nuestro dinero para poder participar en las partidas de apuestas de fútbol. Estábamos arruinados cada vez que perdíamos, pero éramos adictos, sumidos en el fanatismo de los juegos de azar y en la idea del dinero rápido y fácil.

El autor (a la izquierda) regresó a su escuela secundaria, en 2016 para celebrar el 50º aniversario de la escuela. (Crédito: La Gran Época)

Mantuvimos nuestras pérdidas en secreto hasta que nuestra deuda creció, más allá de nuestra capacidad de pago y finalmente tuvimos que decirles la verdad a nuestros padres. Esto pasó más de una vez, después de ser regañado y castigado varias veces, cuando recuperé la cordura y dejé de apostar. Afortunadamente pude volver a concentrarme en mis estudios y terminar con éxito la escuela secundaria.

Lealtad equivocada

Cuando entré a la universidad en el año 2000, a la edad de 18 años, decidí estudiar ingeniería naval y estaba decidido a ser un estudiante serio. Sin embargo, en mi segundo año, los problemas de juego reaparecieron, cuando uno de mis amigos del antiguo “equipo de fútbol”, empezó a meterse cada vez más en problemas con sus apuestas deportivas.

Mi amigo estaba sufriendo grandes pérdidas económicas y debido a los principios de generosidad y lealtad profundamente arraigados en mi mente desde que era niño, me propuse de todo corazón a ayudarlo lo mejor que pude.

El autor hizo todo lo posible por ayudar a un amigo que estaba sufriendo grandes pérdidas a causa de las apuestas de fútbol. Pero darle dinero no era la solución. (Crédito: La Gran Época)

Tranquilamente tomé el dinero que era para pagar la matrícula y lo usé para ayudar a mi amigo. También empeñé mi motocicleta y otras pertenencias para conseguir más dinero. Al final, yo también me endeudé profundamente.

Me preocupaba que me expulsaran de la escuela. La única solución era descargar la responsabilidad sobre los hombros de mi madre.

Para mi sorpresa, después de escuchar mi confesión, mi madre no me regañó, ni me castigó. En vez de eso, llorando, me dio en silencio el dinero para pagar mi deuda y me aconsejó que me concentrara en mis estudios.

Por primera vez, sentí todo el peso de la culpa y de la vergüenza. Reconocí que no era un buen hijo y me di cuenta de la gravedad de lo que hice. Me prometí que no volvería a pasar.

Sin embargo, en ese momento no entendía realmente el efecto que mi predilección por poner a la amistad por sobre mi familia.

Amistades Perdidas

Me gradué de la universidad en 2005 y me casé en 2010, pero mi esposa pronto descubrió que tenía un marido que “desaparecía”, cada vez que recibía una llamada telefónica de uno de sus amigos. Siempre lloraba porque nunca estaba en casa.

Después de casarse, el autor (a la derecha) continuó colocando la amistad por encima de todo, a menudo “desaparecía” en cuanto recibía una llamada telefónica de uno de sus amigos. (Crédito: La Gran Época)

En lo más profundo de mi corazón y en cada uno de mis pensamientos, ponía la amistad como la más alta prioridad. Veía mi actitud como la más sincera lealtad y pureza absoluta. Por eso estaba dispuesto a asumir una enorme deuda para ayudar a mi amigo. Sacrifiqué mi vida por un amigo.

Luego, más tarde en el 2010, cuando esas amistades se desmoronaron, vi el poder que el dinero tenía sobre las personas y como la codicia puede dejar poco espacio para la conciencia y la consideración hacia los demás. Sin embargo, el abandono del grupo fue una pérdida traumática que me afectó profundamente. Rompió mi corazón y me sentí invadido por la tristeza, la depresión y la soledad.

Recordando mi fe

En una época en la que estaba más deprimido, recordé un libro que había recibido a principios de ese año de un antiguo colega de confianza, con el que tenía en común un interés en la fe y la espiritualidad.

Nos conocimos en 2005, cuando llegó a mi oficina por un viaje de negocios y terminamos pasando una noche entera discutiendo estos temas.

Se alejó de sus amistades y fue una pérdida traumática que lo afectó profundamente. Fue entonces cuando recordó una conversación con un antiguo colega sobre la fe, la espiritualidad y el libro que le envió. (Crédito: La Gran Época)

Pero poco después de la pérdida de mis amistades, me llamó para decirme que deseaba sinceramente reencontrarse y compartir conmigo su búsqueda para responder a las preguntas espirituales que discutimos esa noche. Dijo que encontró las verdaderas respuestas y que me enviaría, un libro para leer.

“Léelo todo”, dijo. “Lo entiendas o no de inmediato, no te desanimes. Lo profundo se manifestará si perseveras en leer el libro con la mente tranquila”.

Encontrar el sentido de la vida

Ese libro, Zhuan Falun, contiene las principales enseñanzas de una antigua disciplina espiritual china llamada Falun Dafa, o Falun Gong, que enseña los principios fundamentales del universo Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Falun Dafa también incluye cinco juegos de ejercicios meditativos, cuatro realizados de pie y uno sentado.

La versión vietnamita de Zhuan Falun, el libro principal de enseñanzas de la disciplina, espiritual, tradicional y china Falun Dafa. (Crédito: La Gran Época)

Después de recibir Zhuan Falun de mi antiguo colega, lo leí una vez muy rápidamente y pensé que respondía a muchas de las preguntas que tuve desde mi infancia. Pero luego lo guardé, pensando que necesitaba más tiempo para madurar y considerar sus principios profundamente.

Recordando esto y la llamada telefónica con mi colega, volví a leer el libro por segunda vez. Esta vez me di cuenta de que realmente me despertó, ayudándome a entender el significado de la vida y la raíz de todo lo que la gente experimenta, ya sea que parezca bueno o malo en la superficie.

Entonces tuve un sueño vívido en el que reencarnaba en una roca en un valle, sintiendo el sol, el viento y la hierba a mi alrededor. Un profundo sentimiento de arrepentimiento y angustia me invadió, sin saber cuándo sería liberado de esa reencarnación.

Me desperté empapado de sudor, pero me sentí muy afortunado de que solo fuera un sueño. En ese momento, estaba decidido a practicar Falun Dafa. No tenía duda de que era el valioso y verdadero camino para la elevación de los seres humanos a la iluminación y a la Budeidad, donde tendrán vida eterna y serán liberados del ciclo de la reencarnación.

Un carácter moral elevado

Desde entonces, hice todo lo posible por ser diligente, en la lectura de Zhuan Falun, en hacer los ejercicios diariamente y también estudiar los otros libros del maestro de Falun Dafa, el Sr. Li Hongzhi.

El autor realiza la meditación sentada de Falun Dafa en un parque. (Crédito: La Gran Época)

Mi visión del mundo cambió. Siguiendo los principios de Falun Dafa de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, me esforcé por mejorar mi carácter moral y convertirme en una mejor persona en cada aspecto de mi vida.

Ya no culpo a los demás si algo me sale mal, sino que rápidamente miro hacia adentro para tratar de entender cómo podría hacerlo mejor y luego modificar mis pensamientos y conductas.

Tengo menos conflictos con los demás, incluida mi esposa. Deje de salir constantemente para estar con amigos como en el pasado, pero a menudo ayudo a mi esposa en la casa. Mi hijo nació en 2011, y lo llevo regularmente con mi esposa a visitar a nuestros padres y abuelos ancianos de ambas familias y ahora todo el mundo es más feliz y nuestras relaciones se volvieron más armoniosas.

El autor con su hijo de 3 años en 2014. (Crédito: La Gran Época)

Tener presente los principios de Falun Dafa en medio de una tribulación

Cuando me encontré con una situación difícil en el trabajo en 2015, fueron los principios de Falun Dafa los que me ayudaron a encontrar una solución benevolente.

Me pusieron a cargo de un importante proyecto nacional que implicaba una gran carga de trabajo, incluyendo actividades nuevas para mi empresa. Subestimamos los desafíos y no estábamos preparados. A medida que aumentaba la presión y las críticas, la negatividad me invadió y muchos miembros del equipo empezaron a culparse unos a otros.

A menudo empezaba a trabajar a las 5 a.m. y no terminaba hasta las 10 p.m. o hasta las 3 a.m. del día siguiente.
Sin suficiente tiempo y energía para leer el libro de Falun Dafa, me sentí cansado, irritado, deprimido y empecé a quejarme y a culpar a otros.

Un día, el director del proyecto, que estaba también bajo una gran presión, me pidió que realizara una labor adicional y cuando le expliqué que ya estaba sobrecargado, desestimó mis preocupaciones.

Al principio me sorprendió. Entonces recordé que era un practicante de Falun Dafa, y que quería ser un buen modelo a seguir para mi hijo, para que creciera y se convirtiera en un practicante genuino también. Así que rápidamente miré dentro para tratar de entender lo que hice mal, que llevó a esta respuesta de mi director.

El autor estudia a Zhuan Falun, mientras su hijo realiza la meditación de Falun Dafa sentado a su lado. (Crédito: La Gran Época)

Dejé de lado mis preocupaciones por el proyecto y reflexioné tranquilamente sobre el hecho. Me di cuenta de que mi mente no estaba tranquila. La idea de estar ocupado, ocupado, ocupado me molestaba constantemente. Me esforcé por dejar ir ese pensamiento.

Entonces empecé a hacer de la lectura de Zhuan Falun una prioridad todos los días. También decidí que no rechazaría ningún trabajo, sino que simplemente me comprometería a completarlo en un plazo de tiempo razonable y luego lo llevaría a cabo. Milagrosamente, justo después de esto, tuve la oportunidad de aprender una serie de nuevos métodos de trabajo y estrategias de gestión del tiempo que fueron extremadamente eficaces.

Luego, siguiendo las enseñanzas de Falun Dafa de considerar a los demás antes que, a uno mismo, me puse en el lugar de mi director y traté de entender las cosas desde su punto de vista. Al mismo tiempo, hice todo lo posible para cumplir con las tareas que se me asignaron. Parecía como si mi director reconociera mi esfuerzo sin condiciones, vi que su actitud cambiaba gradualmente y se volvió más comprensivo.

Después de eso, un miembro del personal de otro grupo fue transferido a mi proyecto para añadir apoyo y aunque la carga de trabajo seguía siendo pesada, nuestra coordinación como empresa era muy buena, todo nuestro entorno de trabajo cambió notablemente.

La empresa del autor le otorgó un certificado de mérito y lo ascendió, después de dirigir a su equipo para completar con éxito un gran proyecto. (Crédito: La Gran Época)

Terminamos con éxito el proyecto, todos estaban contentos y expresaron la esperanza de que un gran proyecto similar vendría el año próximo. Mi empresa me otorgó un certificado de mérito y me ascendió a un nuevo cargo con mayor responsabilidad.

La felicidad viene de dejar ir

Me conmovió mucho esta experiencia. Me di cuenta de que el mejor resultado me espera, si siempre mantengo los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia en mi corazón y los aplico en cada uno de mis pensamientos y acciones, al mismo tiempo que miro hacia adentro, pienso primero en los demás y dejo ir el egoísmo. Vi que la felicidad viene de dejar ir en lugar de continuar aferrándome a las nociones que me mantenían estancado.

El autor realiza la meditación sentada de Falun Dafa. (Crédito: La Gran Época)

También me iluminé en otra capa de entendimiento de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Cuando soy sincero, amable, paciente y feliz, se me presenta un nuevo panorama lleno de posibilidades benevolentes para perfeccionarme y elevarme.

Nguyen Anh Duc vive en Vietnam.

El viaje de un ingeniero de software hacia el éxito y la felicidad

Nota del editor:

Falun Dafa es una práctica de cultivación de la mente y del cuerpo que enseña la Verdad, la Benevolencia y la Tolerancia para mejorar la salud, el carácter moral y alcanzar la sabiduría espiritual.

Para más información sobre la práctica, visite www.falundafa.org. Todos los libros, música de los ejercicios, recursos e instrucciones están disponibles sin costo alguno.

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