Ex jefe de la policía secreta del Partido Comunista es llevado a juicio en China

16 de Octubre de 2015 Actualizado: 16 de Octubre de 2015

El ex jefe de una fuerza de policía secreta comunista ha sido llevado a juicio en China, en el caso más reciente de una serie de castigos a altos ex funcionarios con fuertes afiliaciones a una facción política del régimen chino, antes de una importante reunión del Partido Comunista.

El juicio de Li Dongsheng comenzó en la ciudad costera de Tianjin, el 14 de octubre, según la agencia de noticias estatal Xinhua. Li encabezó la oficina 610, un grupo de trabajo del Partido Comunista creado en 1999 para dirigir la campaña para “erradicar” a la práctica espiritual Falun Gong.

Li está siendo juzgado por abusar de su poder a través de una variedad de puestos que ocupó desde 1996 al 2013 y por recibir sobornos. Informes oficiales dijeron que los cargos oficiales de los que abusó incluyen su papel como subdirector del portavoz del Partido, China Central Television; como miembro del Grupo de la Secretaría de Seguridad Pública del Partido Comunista, y como subsecretario del Partido en seguridad pública, entre otros cargos.

Abuso de poder

Li también fue miembro de la Comisión de Asuntos Políticos y Legales, que dirige las operaciones de las fuerzas de seguridad china.

En total, se dice que ha acumulado cerca de 22 millones de yuanes ($ 3,4 millones de dólares) a lo largo de los años, aunque los observadores de la opaca política de China por lo general consideran estas cantidades burdas subestimaciones. A cambio de dinero en efectivo, se dice que Li había promovido posiciones y había hecho una serie de favores utilizando sus cargos oficiales.

Informes del Partido Comunista aprovecharon la oportunidad del anuncio del juicio de Li para mostrarlo como un conductor borracho y libertino. Impugnar la integridad moral de los funcionarios corruptos suele ser parte de la campaña contra la corrupción del régimen, ya que los cuadros caídos son mostrados como aberraciones, lejos de los altos estándares que debe tener el personal dentro del Partido Comunista.

“Cada vez que Li Dongsheng abría la boca, salían obscenidades”, fue citado en Phoenix, un medio de comunicación semioficial, un colega de CCTV que no dio su nombre. “Solía beber mucho, y muy a menudo conducía en estado de ebriedad”. Él se caracterizó por ser “feroz” con su trabajo en la emisora.

Li tenía pocos conocimientos, pero tenía una habilidad especial para “la construcción de un campo político” y saber por dónde soplaban los vientos políticos, dijo otro colega.

Incitación al odio

Esto fue más evidente en el extenso y minucioso trabajo de propaganda de Li en la campaña contra Falun Gong, en el que China Central Television jugó un papel clave. Se cree que Li es el autor intelectual del falso incidente de auto-inmolación en la Plaza de Tiananmen, que tuvo lugar en enero del 2001. Se cree que el trabajo de propaganda de Li para atacar a Falun Gong cimentó sus vínculos con la facción de Jiang Zemin, el entonces cabecilla del Partido Comunista Chino.

La campaña de Jiang contra la práctica espiritual Falun Gong –una disciplina tradicional de meditación que había atraído entre 70 a 100 millones de simpatizantes en China antes de ser perseguida, según estimaciones oficiales y de Falun Gong– se había estancado y estaba encontrando resistencia entre el público y algunas partes de la burocracia.

El incidente de la inmolación, en la que las agencias de propaganda del Partido Comunista parecían demostrar que un número de practicantes de Falun Gong se habían prendido fuego en la Plaza de Tiananmen, le dio al partido la oportunidad de dar un nuevo impulso a la campaña de persecución.

Freedom House informó que “un mes de incesante propaganda lograron revertir la opinión pública contra el grupo. Durante el siguiente año, la escala de encarcelamiento, tortura, e incluso muertes de practicantes de Falun Gong por abusos bajo custodia aumentó dramáticamente”.

Las numerosas inconsistencias y el estricto control sobre el evento, sumado a las sospechas sobre la identidad de los participantes, llevaron a muchos observadores a concluir que todo el episodio fue inventado para su efecto propagandístico. Philip Pan, reportero de The Washington Post, informó que una de los participantes “trabajaba en una discoteca”, “cobraba a los hombres por su compañía” (comportamiento prohibido por las enseñanzas de Falun Gong), y que ninguno de sus vecinos “nunca la vieron practicando Falun Gong”.

Debido a los extensos controles sobre la televisión, el programa de CCTV que realizó la historia original, “Informe en Foco”, estaba entre los programas más vistos en China. Li Dongsheng había creado el programa en 1994, y en 2001 fue uno de los jugadores claves en la propaganda anti-Falun Gong, con un lugar en el departamento de propaganda y un papel en el organismo de censura que supervisó CCTV.

Uno entre muchos

El Partido Comunista está listo para celebrar su quinta sesión plenaria, una importante reunión política que se celebra cada año, dentro de un par de semanas. La preparación para este tipo de eventos esta normalmente llena de especulación política y de tire y afloje.

Y justo antes de la Sesión Plenaria de este año, el cabecilla del Partido, Xi Jinping, parece haber decidido dar a conocer los duros castigos a una serie de funcionarios que estaban en la red política de su rival, el ex jefe del Partido Jiang Zemin. Jiang fue el cabecilla del Partido desde 1989 hasta el 2002, y conservo un amplio control sobre la élite política durante la siguiente década, por medio de designar a sus propios compinches en los cargos más importantes del Partido. Esta arraigada red política ha sido el foco principal de purga en el Partido por parte de Xi Jinping, la cual se conoce como la campaña contra la corrupción.

Los otros funcionarios fijados como objetivos antes de la reunión incluyen a Jiang Jiemin, Su Shulin, y Wang Yongchun, todos ex altos funcionarios en el lucrativo sector del petróleo, y leales al derribado zar de la seguridad Zhou Yongkang, y Li Chuncheng, ex cuadro de seguridad y subsecretario del partido en Sichuan, donde Zhou ofició como secretario del Partido a principios de la década del 2000. A estos funcionarios se les dieron considerables  penas de prisión que van de 13 a 20 años.

Guo Yongxiang, el secretario político de Zhou en Sichuan, y el ex jefe de una organización literaria no gubernamental del Partido Comunista, también fue condenado a 20 años de prisión por amasar grandes sumas en sobornos.

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