Explosión de oleoducto en México da un nuevo foco a las medidas contra el robo de combustible

Por Julian Bertone
20 de Enero de 2019 Actualizado: 20 de Enero de 2019

CIUDAD DE MÉXICO – Más de 70 personas perdieron la vida después de la explosión de una tubería de gasolina en el centro de México el 19 de enero. La explosión ocurrió luego de que ladrones de combustible realizarán un agujero en el oleoducto Tula-Tuxpan y grandes cantidades de personas se acercaran para llenar recipientes de plástico con el combustible.

El incidente ha dado un nuevo enfoque en la crisis del gobierno sobre el robo de combustible.

Vista aérea de la zona donde se produjo la explosión de un oleoducto de la empresa petrolera mexicana PEMEX el 19 de enero de 2019 en Tlahuelilpan, México. (Hector Vivas/Getty Images)

Las estaciones de servicio en todo México han estado enfrentando escasez de gasolina y diesel después de que las medidas tomadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador para combatir el robo de combustible atascaran los sistemas de distribución.

Escasez

Para detener el desenfrenado robo de combustible que absorbe hasta 70 mil millones de pesos (3600 millones de dólares) al año de las arcas de Pemex, la compañía petrolera nacional de México, López Obrador, ha cerrado varios oleoductos clave que transportan gasolina y diesel a los consumidores desde refinerías y puertos. Ahora, en cambio, el combustible se entrega en camiones, un sistema mucho menos eficiente que está causando problemas masivos de distribución en por lo menos 10 estados mexicanos.

En el estado de Guanajuato, un centro de robo de combustible, más del 85 por ciento de las estaciones de servicio carecían de combustible la semana pasada. Mientras tanto, en el área de la Ciudad de México, la mayoría de las estaciones de servicio tienen al menos algo de gasolina, pero se forman largas colas mientras los conductores se apresuran a llenar sus tanques.

Los conductores esperan en fila para llenar sus tanques en una gasolinera de Pemex en la Ciudad de México, el 11 de enero de 2019. (Simon Schatzberg/Special to The Epoch Times)

Alejandro Díaz, un empleado del gobierno de la Ciudad de México, esperó dos horas para llegar al frente de la fila para llenar el tanque de su auto el viernes 11 de enero. Pero cuando llegó al frente de la fila, los empleados de la gasolinera le dijeron que acababan de ser reabastecidos por un camión cisterna, y que tendría que esperar otras dos horas para que la gasolina se asentara antes de que pudiera ser bombeada.

“La gente de arriba toma estas decisiones, pero no consideran lo que nos sucede abajo”, dijo a La Gran Época. “¿Quién sabe si habrá algún beneficio?”

Además de cerrar los oleoductos, el gobierno federal ha desplegado alrededor de 5000 soldados y oficiales de policía para monitorear los oleoductos y centros de distribución. En una conferencia de prensa el 14 de enero, López Obrador calificó la estrategia como un éxito, señalando que el ejército y la policía han recuperado 4,5 millones de barriles de gasolina robada.

Crimen Organizado

En la última década, el robo de combustible, o huachicoleo, como se le conoce en México, ha crecido “exponencialmente” hasta convertirse en una de las principales actividades del crimen organizado, según Guadalupe Correa-Cabrera, profesora de ciencias políticas en la Universidad George Mason y autora de “Los Zetas Inc: Corporaciones criminales, energía y guerra civil en México”.

“En ciertas comunidades se ha practicado desde el siglo pasado, pero durante el gobierno de Calderón comenzó a estar muy bien estructurado, muy organizado, involucrando carteles y otros actores”, dijo Correa-Cabrera a La Gran Época. “El crecimiento exponencial de este negocio ocurrió durante los años de Enrique Peña Nieto, y el aumento exponencial del robo de combustible se puede ver en los números”.

Por diversas razones, Pemex ha estado perdiendo decenas de miles de millones de pesos anuales desde 2013. Pero más del 20 por ciento de esas pérdidas pueden atribuirse a las decenas de miles de barriles de gasolina que desaparecen cada día.

Los automovilistas hacen cola en una estación de servicio de Pemex en Zapopan, Estado de Jalisco, México, el 18 de enero de 2019, cuando una polémica campaña del gobierno para combatir el robo de combustible ha provocado una grave escasez de gasolina y diesel en gran parte del país. (Ulises Ruiz/AFP/Getty Images)

Para Correa-Cabrera, este tipo de robo masivo apunta a la corrupción de alto nivel, incluyendo a funcionarios de Pemex, gobiernos estatales y las fuerzas armadas.

“Este grado de operaciones no puede hacerse sin el conocimiento de los empleados de Pemex”, dijo. “El robo fue de tal magnitud que debieron haber muchos actores involucrados e informados.”

Desde que López Obrador asumió el cargo, las investigaciones del gobierno empiezan a revelar las vastas redes de corrupción detrás de huachicoleo. López Obrador ha acusado a sus tres predecesores de tolerar el robo de combustible, y abrió una investigación criminal contra Leon Trauwitz, un general del ejército mexicano encargado de proteger a Pemex bajo el ex presidente Enrique Peña Nieto, por su participación en el crimen.

Impacto económico

Según informes del gobierno, la estrategia ya ha causado una disminución significativa del robo de combustible. Pero la escasez de gasolina está poniendo a prueba la economía y la paciencia de México.

Las cámaras de comercio han afirmado que la escasez de combustible ya ha causado 1250 millones de pesos (66 millones de dólares) en pérdidas económicas, y que podría haber graves consecuencias más graves si la situación continúa esta semana.

Sin embargo, hasta ahora el inconveniente no se ha traducido en un repudio masivo hacia gobierno de López Obrador. Según una encuesta del diario El Financiero, el 64 por ciento de los mexicanos piensa que la escasez vale la pena para luchar contra el huachicoleo.

Arturo Martínez, un hombre de negocios que viaja en auto todos los días al centro de la Ciudad de México desde un suburbio del suroeste, dijo a La Gran Época que esperó una hora y 20 minutos para llenar su tanque en una fila que se extendía cerca de un kilómetro el viernes. Aunque estaba frustrado porque tuvo que tomar tiempo de su día de trabajo para comprar gasolina, Martínez, quien votó por López Obrador, piensa que la medida es la mejor.

“Tal vez si impiden que la gente robe gasolina, el precio bajará, y eso será bueno para nosotros”, dijo. “Nos quita tiempo de nuestros días, pero es bueno que lo estén haciendo. Por eso lo soportamos, y no nos quejamos”.

 

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