Filósofo Mozi: el Martin Luther King de la antigua China

Por The Epoch Times
06 de agosto de 2020 1:31 AM Actualizado: 07 de agosto de 2020 12:36 PM

Desde 1971, el tercer lunes de cada mes de enero, ha sido un día de fiesta federal de Estados Unidos dedicado a Martin Luther King Jr., el gran líder de los derechos civiles.

Hoy en día, es recordado no solo por su contribución al movimiento de derechos civiles hace medio siglo, sino también por los valores universales reflejados en sus logros y sacrificio.

Me niego a aceptar la opinión de que la humanidad está tan trágicamente unida a la medianoche sin estrellas del racismo y la guerra, que el amanecer brillante de la paz y la fraternidad nunca pueda ser realidad. Yo creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra
— Martin Luther King

Estas fueron las palabras que dijo King en su discurso de aceptación del Premio Nobel. Para él, el camino hacia el bien y el progreso, era una cuestión de iluminación consciente.

Estatua de Martin Luther King en Washington DC. (1004us en Pixabay)

Cientos de años antes de Cristo, en la antigua China devastada por la guerra, el filósofo Mozi observó los mismos principios:

Supongamos que tratamos de localizar la causa del descontento, encontraremos que reside en la falta de amor mutuo
— Filósofo Mozi en su libro titulado 'Mozi'

Mozi

Aunque poco conocido en nuestro tiempo, sus enseñanzas pacifistas y humanitarias ganaron a este erudito y artesano, alta estima de sus contemporáneos.

Al igual que Martin Luther King, Mozi practicaba lo que predicaba. Carpintero e ingeniero de profesión, Mozi vivió en los siglos V y IV a.C., una época en la historia de China conocida como el Período de los Reinos Combatientes. Como su nombre indica, China estaba dividida en muchos poderes compitiendo mutuamente por el control de «todo bajo el cielo».

Mozi y sus seguidores solían viajar entre estados y mantener conversaciones con varios gobernantes, con la esperanza de que pudieran renunciar a sus planes de conquista y gobernar sus tierras en paz. Mozi odiaba la guerra, pero creía en el mantenimiento de fuertes defensas para protegerse de la agresión militar. Su formación técnica, le permitió construir fortificaciones, que le ayudaron en esta búsqueda.

«Si todos en el mundo se amaran universalmente -afirmó- no se atacarían unos a otros; ladrones y salteadores se extinguirían; emperador y ministros, padres e hijos, todos serían afectuosos y filiales. Si todo esto llegara a pasar, el mundo sería ordenado. Por lo tanto, ¿cómo puede el hombre sabio encargado de gobernar el imperio fracasar en frenar el odio y fomentar el amor?»

En relación al asesinato, Mozi da su postura sobre la guerra ofensiva: «Todos los señores del mundo, saben que deben condenar estas cosas que califican de injustas. Pero cuando se trata de la gran injusticia de atacar a los estados, no saben cómo deberían condenarla; sin embargo, por el contrario, ellos la aplauden, llamándola justa».

«Supongamos que tratamos de localizar la causa del descontento, encontraremos que reside en la falta de amor mutuo». Palabras del filósofo Mozi, en el libro que lleva su nombre. (Dominio Público/Wikimedia Commons)

Mozi estaba con frecuencia en conflicto con las enseñanzas de Confucio, quien, a pesar de abogar por la fraternidad universal y la cooperación, no propuso el igualitarismo que Mozi soñaba. Según Confucio, la responsabilidad individual hacia la familia, los amigos y los superiores era el camino más natural de la armonía a largo plazo.

Tampoco Mozi estaba de acuerdo con el énfasis confuciano en el ritual y la música. Mientras que Confucio destinaba estos aspectos de la vida social para proporcionar orden y llevar estabilidad, el ingeniero Mozi los vio como un desperdicio de recursos mejor asignados a aumentar el bienestar.

Mozi detiene un ataque

La decisión de renunciar a la guerra puede parecer un asunto moral, pero para la gente que trataba, Mozi podía convertirla en un punto de vista práctico.

Una vez, el rey del poderoso estado de Chu quería atacar el estado de Song. Él había contratado al experto ingeniero Lu Ban, para que construyera armas de asedio avanzadas, con la finalidad de destruir los fuertes muros de las defensas de Song. Mozi se enteró de estos planes y caminó 10 días y 10 noches para conversar con el rey de Chu y Lu Ban, quien estaría a cargo de la operación militar.

En la corte real Chu, Mozi intentó razonar con el rey en contra del ataque a Song. El rey de Chu permitió que Mozi demostrara sus ideas ante Lu Ban. Mozi preparó algunas piezas de madera, se quitó el cinturón y las colocó en el suelo. El cinturón representaba el muro del estado de Song y las piezas eran las unidades militares de los dos ejércitos.

En representación de las fuerzas de Chu, Lu Ban tomó algunas de las piezas y probó suerte en contra de Mozi, quien interpretó el papel de defensa de Song. Jugaron nueve rondas, pero no importaba qué plan de ataque intentó Lu Ban, se encontró derrotado por las defensas de Mozzi.

«Entonces solo tengo una manera para derrotarlo», declaró Lu Ban con vergüenza.

Mozi respondió: «Yo sé que usted querrá matarme para impedirme que lleve la defensa de Song. Usted está pensando que la invasión tendrá éxito si yo me voy. Debo advertirle, sin embargo, que trescientos de mis discípulos ya están a las puertas de Song. Están armados con mis herramientas y conocen mis métodos. Incluso si me mata aquí, la defensa de Song le aseguro que será lo suficientemente fuerte como para soportar cualquier cosa que sus bandidos les lancen».

El rey consideró esto y decidió no atacar Song.

La filosofía de Mozi

Según el filósofo, el amor imparcial y universal era la única manera de garantizar una sociedad pacífica y armoniosa. Como consta en «Mozi», un texto que detalla los principios de sus enseñanzas, Mozi aclara su punto de vista:

Qinshihuang, emperador del estado de Qin. (Dominio Público/Wikimedia Commons).

Finalmente, el Período de los Reinos Combatientes llegó a su fin cuando China fue conquistada por el poderoso estado Qin. Su rey, quien se convirtió en el primer emperador, no siguió ni el confucianismo ni el mohismo y utilizó la violencia para aplastar las dos escuelas de pensamiento. Los eruditos fueron castigados y sus libros fueron quemados.

La dinastía Qin duró solo 15 años y pronto fue sustituida por la gran dinastía Han. Los eruditos chinos recuperaron y extendieron los textos del sabio Confucio, cuyas enseñanzas y moral se han convertido en una parte fundamental de la cultura y civilización china desde entonces. La visión de Mozi del igualitarismo absoluto, por su parte, fue olvidada en gran medida.


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