Francia teme una escasez de personal médico: 300,000 personas no se han vacunado todavía

Por Lorenz Duchamps
15 de Septiembre de 2021
Actualizado: 15 de Septiembre de 2021

Los franceses que trabajan en el sector médico están obligados a vacunarse contra el virus del PCCh o se arriesgan a ser suspendidos de sus puestos de trabajo sin sueldo, según la nueva orden de vacunación del presidente Emmanuel Macron que entró en vigor el miércoles.

Hace dos meses, Macron ordenó al personal de los hospitales, a los técnicos de las ambulancias, a los trabajadores de las residencias de ancianos, a los médicos, a los miembros del cuerpo de bomberos y a las personas que cuidan de los ancianos o de los enfermos en sus casas —unos 2.6 millones de empleados en total— que se vacunaran contra la COVID-19 antes del 15 de septiembre, aunque cientos de miles de personas aún no han cumplido con la nueva norma.

Según la autoridad sanitaria del país, 300,000 empleados franceses que trabajan en el ámbito médico no están vacunados y algunos hospitales temen que la escasez de personal aumente su tensión, informó The Associated Press. No está claro si esos trabajadores serán despedidos inmediatamente, ya que un alto tribunal ha prohibido que se despida al personal de forma directa.

Los trabajadores de atención médica que hayan recibido solo una dosis de la vacuna tendrán que someterse a un test de COVID-19 cada tres días hasta que hayan completado su segunda dosis: el 15 de octubre es la fecha límite para que se administren ambas vacunas.

A fecha del 7 de septiembre, alrededor del 84 por ciento del personal de las residencias y establecimientos de atención médica había recibido dos vacunas, según el gobierno francés.

Las empresas y los empleadores están sujetos a sanciones si no cumplen con la orden de Macron y reciben multas de 160 dólares (135 euros) que pueden subir hasta 4430 dólares (3750 euros) si se les multa tres veces en un mes, informó Les Dernières Nouvelles d’Alsace. Las sanciones también pueden ir acompañadas de seis meses de prisión.

“No es ético”

Emmanuel Chignon consiguió mantener operativa su residencia de ancianos en el oeste de Francia durante lo peor de la pandemia del virus del PCCh (Partido Comunista Chino), pero ahora se enfrenta a una nueva crisis: el personal que prefiere dimitir antes que cumplir con la orden de vacunación del gobierno.

“Tenemos la sensación de estar viviendo una tercera ola, pero esta vez de recursos humanos”, dijo Chignon el martes en la residencia de ancianos que dirige en Burdeos, al suroeste de París.

Chignon explicó que las nuevas normas de Macron le dejarán falto de personal para atender a los residentes: seis o siete empleados no se habían vacunado cuando la orden entró en vigor el miércoles, por lo que tendrán que ser eliminados de los turnos de trabajo.

Unas trabajadoras de hospital se reúnen para protestar contra el pase sanitario frente al CHU (Hospital Universitario) Pellegrin, donde el pase sanitario es obligatorio, en Burdeos, al suroeste de Francia, el 9 de agosto de 2021. (Philippe Lopez/AFP vía Getty Images)

Vanessa Perotti, trabajadora de atención médica en el “Hopital Beaujon” de Clichy, un suburbio parisino de clase trabajadora, también se encuentra entre los trabajadores que decidieron no vacunarse y, en su lugar, dejar su trabajo en el ámbito médico.

“Estoy indignada. En cualquier caso, no puedo hacer nada. Simplemente tengo que aceptarlo”, dijo Perotti a Reuters durante una protesta dirigida por el sindicato.

“No voy a obligarme a inyectarme algo solo para trabajar”, dijo Perotti. “Quizá sea perjudicial, quizá no, pero no quiero que nadie me lo imponga. No es ético, somos libres de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo”.

“No al pase sanitario”

La vacunación obligatoria y el sistema del “pase sanitario” de Francia han provocado protestas masivas durante nueve fines de semana consecutivos, y hay otra protesta prevista para el miércoles en París.

El Ministerio del Interior francés dijo que 120,000 personas participaron en las últimas manifestaciones a nivel nacional, informó France24. La semana pasada se manifestaron unas 140,000 personas.

El pasaporte de vacunación, que el gobierno denomina pase sanitario, es necesario para entrar en restaurantes, discotecas y otros lugares públicos. Algunos medios de comunicación han intentado caracterizar las manifestaciones como “antivacunas”, pero muchos manifestantes han dicho que están en contra de los pasaportes de vacunación y de la vacunación obligatoria, no de las vacunas en sí.

“Tanto si estamos vacunados como si no, estamos en contra de que sea obligatorio”, dijo a la AFP una auxiliar de enfermería de unos 50 años que deseaba permanecer en el anonimato.

Los pasaportes de vacunación han sido señalados por una serie de organizaciones, incluyendo grupos de libertades civiles, por crear una sociedad de dos niveles de vacunados y no vacunados.

Con información de Jack Phillips y Reuters.

De NTD News


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