Hospital de Del Río colapsado por la afluencia de inmigrantes ilegales, dice alcalde

Por Charlotte Cuthbertson y Zachary Stieber
22 de Septiembre de 2021
Actualizado: 22 de Septiembre de 2021

DEL RÍO, Texas— La masiva llegada de inmigrantes ilegales que desde mediados de septiembre cruzó el Río Grande, desde México a Estados Unidos, está poniendo a prueba el hospital y otros recursos de Del Río, una pequeña ciudad fronteriza de Texas.

Del Río tiene una población de unos 35,000 habitantes. En la última semana, unos 16,000 extranjeros ilegales entraron en la ciudad, según las autoridades de Texas.

El alcalde de Del Rio, el demócrata Bruno Lozano, declaró a The Epoch Times que le preocupa la situación.

“Lo que está sucediendo es que la semana pasada, por ejemplo, tuvimos una mujer embarazada que dio a luz a un bebé y resultó ser positiva [a COVID-19] al igual que su bebé recién nacido y así, eso ocupa un espacio del hospital que es muy valioso y limitado en nuestra comunidad de las afueras, y eso plantea otra serie de cuestiones a nivel local”, dijo.

El juez del condado de Val Verde, Lewis Owens, planteó preocupaciones similares durante el fin de semana. “Puedo decirles que nuestro hospital está al límite; no tienen respiro”, dijo en un mensaje de vídeo dirigido a los residentes del condado”.

Del Rio tiene un hospital, un centro de emergencias, un centro médico y una clínica.

Los trabajadores del hospital ya estaban desbordados antes de que este mes cruzaran el río una oleada de familias, adultos solteros y menores no acompañados, principalmente haitianos.

“Estamos trabajando horas agotadoras, estamos viendo cosas horribles, teniendo que agotar nuestros recursos”, dijo Angela Prather, directora de EMS & Emergency Management en el Centro Médico Regional de Val Verde, en una reunión de la comunidad.

Los inmigrantes están luchando por conseguir suficiente comida, agua y suministros médicos porque el gobierno local no está equipado para proporcionarlos en cantidades tan grandes, dijo el lunes el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, al presidente Joe Biden, en una carta en la que le pide una declaración de emergencia. Según el gobernador, la oleada está desbordando los recursos humanitarios y de las fuerzas del orden.

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Miles de inmigrantes ilegales se concentran en Del Río, Texas, el 16 de septiembre de 2021. (Charlotte Cuthbertson/The Epoch Times)
Los inmigrantes ilegales cruzan el Río Grande entre Del Río y Acuña, México el 20 de septiembre de 2021. Algunos están cruzando de regreso a México para evitar la deportación. (Charlotte Cuthbertson/The Epoch Times)

“Los individuos están acampando en condiciones miserables y se bañan en el agua fangosa del río, lo que provoca grandes problemas de salud”, dijo Abbot.

“No hay suficientes instalaciones ni recursos médicos para atender a tantas personas que necesitan medicación, están enfermas, sufren golpes de calor o dan a luz. Para agravar el asunto, los problemas de salud pública relacionados con la actual pandemia de COVID-19 crean peligros adicionales para los residentes y los propios migrantes, y el estado de Texas no ha recibido información clara sobre si estas personas han recibido una vacuna contra COVID-19 o se han sometido a pruebas para detectar el virus, o si están exponiendo a los texanos y a los estadounidenses al COVID”, añadió.

COVID-19 es la enfermedad causada por el virus del PCCh (Partido Comunista Chino). Los funcionarios federales dijeron que no hacen pruebas a todos los inmigrantes para detectar la enfermedad, sino que confían en sus socios locales. La Casa Blanca señaló la semana pasada que muchos de los inmigrantes en Del Río no están siendo sometidos a pruebas de detección del coronavirus.

Lozano dijo que los problemas médicos incluyen niños con diarrea y mujeres a punto de dar a luz.

El gobierno federal desplegó cientos de agentes y oficiales y otros recursos en la zona. El Departamento de Seguridad Nacional envió técnicos médicos de emergencia de la Patrulla Fronteriza a la zona y está proporcionando agua, toallas y baños portátiles. Eso ayudó a aliviar en parte la presión sobre la comunidad local, según el alcalde.

“Esto se va a evaluar continuamente y espero que podamos conseguir ese componente médico aquí al Sur en tiempo real”, dijo a continuación.

Incluso cuando la avalancha de inmigrantes se despeje —algunos están siendo deportados mientras que otros están siendo liberados en Estados Unidos— los recursos deben permanecer en su lugar porque podría llegar otra oleada, dijo el alcalde al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, durante una conversación esta semana.

“Seguiremos necesitando estos recursos en caso de que vuelva a ocurrir”, añadió.


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