Indígenas mam buscan preservar su lengua y costumbres en el sureste de México

Por EFE
03 de Agosto de 2018 Actualizado: 03 de Agosto de 2018

En medio de una espesa neblina en las montañas del sur del estado de Chiapas, en el sureste de México, indígenas mam buscan preservar su lengua y costumbres, que durante años han estado en peligro de extinción.

La transculturación y la discriminación hacia esta etnia ancestral que habita quince municipios fronterizos con Guatemala han sido factores determinantes para que los hombres y mujeres mam permanezcan en el olvido y carezcan de oportunidades laborales y sociales.

Sin embargo, en la actualidad los pobladores autóctonos buscan expandir su cultura y llevar el aprendizaje de su lengua a la sociedad, a través de actividades culturales y la difusión de su idiosincrasia, desde la gastronomía, la indumentaria y una ideología que se fundamenta en la veneración a la madre tierra por las bondades que brinda a los humanos.

El Tata (jerarquía que se da a los abuelos patriarcas de esta etnia) Hermelindo González explica a Efe que desde hace más de una década comenzaron a ver que su lengua se estaba acabando y la gente, incluso los mismos hablantes, discriminaba a quienes la usaban.

Ello llevó al Tata Hermelindo y otros jerarcas a intentar conservar, difundir y hablar su lengua nativa.

“Invertimos tiempo, invertimos recurso, caminábamos para ir a motivar a otros compañeros hablantes de la lengua”, relata.

“Ahorita estamos escribiendo, tenemos allí algunos trabajos; la idea es sacar un diccionario porque, con la entrada de muchos compañeros de Guatemala que hablan la lengua, hay mucha aparición de la variante”, apunta.

José Roblero Escalante contempla la impresionante naturaleza que rodea su vivienda, en la cual desde hace algunos años ha habilitado espacios para las familias que buscan momentos de esparcimiento.

Realiza senderismo desde hace más de doce años y ha escalado el volcán Tacaná, en la frontera entre México y Guatemala, más de 500 veces en busca de animales endémicos de la región.

Para José, de 30 años, preservar estas especies junto con sus costumbres indígenas es decisivo para el futuro de sus descendientes.

“Nosotros venimos de una cultura ancestral, de la lengua mam; estamos en el límite con Guatemala. Son pocas las personas que hablan esta lengua y de allí tenemos que empezar, de rescatar nuestras costumbres, nuestras tradiciones. Somos los principales de acá de la montaña”, afirma.

La región de Chiapas se caracteriza por la presencia de aves como el quetzal, el pavón y el colibrí y la llegada en invierno de chipes, que migran desde Canadá hasta el sur de México y representan un espectáculo natural.

Alejandro Lugo Sánchez, guía turístico en el volcán Tacaná, ha recorrido todas las comunidades de la etnia mam en el sur de Chiapas, cultura que, recalca, tiene una riqueza que se debe promover.

Para este nativo del municipio de Unión Juárez, el potencial gastronómico de los mam, sus tradiciones e ideología deben ser promovidos en todo el mundo.

“Desde que llegamos nos damos cuenta que es una riqueza cultural que está aquí, que está viva; pero desgraciadamente se le ha dado poca difusión, se han estado perdiendo muchas tradiciones y eso es importante retomarlo”, destaca.

Actualmente, en la frontera mexicana con Guatemala hay más de 22.000 indígenas de la etnia mam.

Todos a diario salen a las calles, bajo la vigilancia del volcán Tacaná, con la misión de no dejar que su lengua muera.

México cuenta con 69 lenguas nacionales (68 indígenas y el español), por lo que se encuentra entre las primeras diez naciones con más lenguas originarias en el mundo.

En el país existen casi siete millones de hablantes de alguna lengua indígena y más de 25 millones de mexicanos se reconocen como indígenas, la mayoría en el sureste del país.

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