Informe anual de Planned Parenthood muestra que financiamiento federal –y abortos– van en aumento

Por Nicole Russell
17 de Enero de 2020 Actualizado: 17 de Enero de 2020

Comentario

Recientemente, Planned Parenthood publicó su informe anual para el año fiscal 2018-2019. En base a los lamentos de sus relaciones públicas, al escuchar a Planned Parenthood, su historia de aflicción es lamentable: apenas realizan abortos, están a punto de hundirse debido a las modificaciones del Título X realizadas por el presidente Donald Trump, y realmente necesitan donaciones solo para mantenerse por encima del agua.

Como siempre, los números cuentan una historia diferente.

En 2018, los centros de Planned Parenthood realizaron 345,672 abortos, un aumento con respecto a varios años anteriores y sorprendente, dado que el Guttmacher Institute informa que el aborto en general ha disminuido drásticamente y las cifras están, de hecho, en su punto más bajo desde el caso Roe vs. Wade.

Si bien las modificaciones del Título X despojaron a Planned Parenthood de algunos subsidios a los contribuyentes, aún así salieron bien cuando se trataba de fondos federales, no debido a una partida real en el presupuesto federal del país, por supuesto, sino a los reembolsos de Medicaid —por una suma de aproximadamente 617 millones de dólares en “subsidios y reembolsos de servicios de salud del gobierno” (53 millones de dólares más que en 2017–2018).

Ahora, cuando el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes investigó a Planned Parenthood en 2015, para ver si habían vendido partes de bebés abortados con fines de lucro, concluyeron que la organización recaudó suficiente dinero en donaciones y obtuvo suficientes ingresos para no necesitar fondos federales. Este parece ser todavía el caso, aunque esto requiere algo de gimnasia mental para llegar a esta coyuntura.

Tomemos los ingresos y gastos de Planned Parenthood: Planned Parenthood recibió unos 617 millones de dólares en reembolsos de Medicaid y del Título X. Si eso se eliminara, según el informe de este año, mostrarían alrededor de 1000 millones de dólares en ingresos, pero como sus gastos fueron de 1500 millones de dólares, les faltarían 500 millones. Si se eliminara la posibilidad de recibir reembolsos a través de Medicaid, Planned Parenthood necesitaría hacer lo que el resto de nosotros, la gente común, hacemos, y ajustar su presupuesto en consecuencia.

Luego está el molesto problema de los abortos, cuántos hace Planned Parenthood y cuánto cuestan, comparado con todo lo demás que hacen, lo que pone en duda su contabilidad y sus informes sobre el resto.

Este año, Planned Parenthood afirmó que los servicios de aborto solo representaban el 4 por ciento de su trabajo. El año anterior, era solo el 3 por ciento, hasta por lo menos el año 2015, a pesar de que el número de abortos ha aumentado constantemente. (¿Cómo es posible que el porcentaje siga siendo el mismo?)

Un informe de verificación de hechos del Washington Post en el 2015 informó que “Planned Parenthood reportó 7021 clientes prenatales en el 2009, pero también reportó en su informe anual del 2010 que proveyó 40,489 servicios prenatales en el 2009 (…) [Un] aborto en el primer trimestre puede costar hasta 1500 dólares, de acuerdo con el sitio web de Planned Parenthood. Sin embargo, una píldora anticonceptiva de emergencia cuesta alrededor de 45 dólares y una prueba de embarazo en orina cuesta alrededor de 10 dólares en una farmacia”.

Después de varios párrafos, el Post concluyó: “La cifra del 3 por ciento que utiliza Planned Parenthood es engañosa, al comparar los servicios de aborto con todos los demás servicios que ofrece. La organización trata a cada servicio —prueba de embarazo, prueba de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual), aborto, control de natalidad— de manera igualitaria. Sin embargo, hay una diferencia obvia entre un aborto quirúrgico (o incluso médico) y ofrecer una prueba de embarazo en orina (o incluso en sangre). No todos estos servicios son comparables en cuanto a su costo o a lo extenso del servicio o procedimiento”.

Este tipo de ofuscación en la contabilidad y en los informes me hace cuestionar el resto de los números y porcentajes reportados en lo que se refiere a las medidas “preventivas” y a los reembolsos de Medicaid. Si son engañosos sobre el aborto, el tema sobre el que más opina Planned Parenthood en sus campañas de cabildeo y campañas de relaciones públicas, ¿quién puede decir que no son engañosos acerca de los subsidios de los contribuyentes?

Brittany Raymer, analista de políticas de Focus on the Family, escribió que “La manera en que [el informe] describe el proceso de financiamiento es desconcertante, especialmente las partes sobre la atención preventiva, ya que la mayoría de las áreas de atención preventiva de Planned Parenthood han recibido un gran golpe en los últimos 10 años”. Desde el 2009, los servicios de anticoncepción han disminuido en un 36%, las pruebas de detección de cáncer en un 72%, los servicios prenatales en un 76%, la atención primaria en un 25% y los exámenes de mujeres sanas en un 6%. Pero los fondos han aumentado de alguna manera. Si el financiamiento federal se trata de ‘reembolsos por cuidado preventivo’, entonces ¿no deberían estos números subir y no bajar?”.

Para añadir al enigma, Planned Parenthood es una organización sin fines de lucro que constantemente termina el año en negro. Para decirlo de otra manera: la organización que realiza más abortos que cualquier otra en el país, incluso cuando los procedimientos de aborto están disminuyendo, obtiene ganancias porque recibe un reembolso del gobierno a través de Medicaid por proveer cosas como anticonceptivos, pruebas de ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) y exámenes de cáncer.

El sesenta por ciento de los gastos de Planned Parenthood son para “servicios médicos”, que incluyen pruebas de ITS, anticonceptivos y abortos. Los dos primeros son algo económicos, comparados con los abortos, los cuales son más costosos— y, por supuesto, mucho más perjudiciales. Si Planned Parenthood tuviera que gastar su dinero en “atención preventiva”, sabiendo que no se le reembolsará, tal vez no le quedaría tanto para cabildear, invertir en relaciones públicas y realizar abortos.

Dado que el Partido Republicano no puede ni está dispuesto a excluir a Planned Parenthood de recibir un reembolso a través de Medicaid por cosas como el control de la natalidad, a través de la legislación federal, los estados deberían poder optar por no permitir que Planned Parenthood reciba un reembolso por atención preventiva.

Texas es uno de esos estados que inicialmente trató de evitar que Planned Parenthood recibiera reembolsos a través de Medicaid. Una corte bloqueó ese esfuerzo inicial pero una corte federal de apelaciones eventualmente lo levantó.

El otoño pasado, se prohibió a Carolina del Sur detener los reembolsos de Medicaid a Planned Parenthood.

Si bien los progresistas suelen argumentar que si se recortan los fondos de Medicaid para Planned Parenthood, las mujeres de bajos ingresos tendrán pocos recursos para obtener anticonceptivos o pruebas y tratamientos para las ITS, no es el caso: O bien Planned Parenthood se vería obligada a reorganizar su modelo de gastos, de manera que afectaría negativamente sus resultados finales (pero tal vez también limitaría su capacidad para abortar bebés), o bien otras clínicas, como muchas clínicas provida que existen en todo el país, estarían a la altura del desafío y ayudarían a los necesitados.

Aunque el caso Roe vs. Wade todavía se mantiene, y muchas mujeres ven el aborto como un derecho, esto no significa que la anticoncepción, las pruebas de ITS y otros tratamientos de salud reproductiva sean un derecho y que los contribuyentes deban subsidiar estas cosas.

Planned Parenthood ha logrado acaparar el mercado en este tema y ha buscado una manera de que los contribuyentes cubran la anticoncepción con sus propios fondos (a través de Medicaid), pero mientras se beneficien al hacerlo, creo que es obvio que esto no es un derecho.

Es una estafa—y debe terminar.

Nicole Russell es escritora independiente y madre de cuatro hijos. Su trabajo ha aparecido en The Atlantic, The New York Times, Politico, The Daily Beast y The Federalist. Sígala en Twitter @russell_nm.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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