Informe de Horowitz y su testimonio condenan históricamente las acciones de vigilancia del FBI

Por Jeff Carlson
18 de Diciembre de 2019 2:23 PM Actualizado: 18 de Diciembre de 2019 2:23 PM

El informe recientemente publicado por el Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, junto con su impactante testimonio ante el Congreso, señaló las fallas materiales del FBI –”no solo del equipo operativo, sino también de los directores y supervisores, incluyendo altos funcionarios, en la cadena de mando”– con respecto a la solicitud de la orden FISA contra Carter Page, asistente de la campaña de Trump.

Los hallazgos del inspector general fueron tan significativos que recomendó a la “cadena de mando completa” del FBI, descrita en su informe al Departamento de Justicia, “considerar cómo evaluar y abordar sus fallos de desempeño”. Según Horowitz, estos fallos impidieron a la Oficina de Inteligencia “desempeñar plenamente su función de guardián y privaron a los responsables de la toma de decisiones de la oportunidad de tomar decisiones con pleno conocimiento de causa”.

Cuando se le preguntó si habría presentado las solicitudes de renovación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) utilizando la información que empleó el FBI, Horowitz respondió: “Yo no habría presentado la que ellos presentaron. No hay duda de ello. No tenía nada que hacer”.

Horowitz declaró en su informe que todas las “declaraciones erróneas y omisiones de los hechos”, al tomarlas en su conjunto, daban la impresión de que la información “que apoyaba la causa probable era más fuerte de lo que era en realidad el caso”.

El informe del IG fue muy crítico con las acciones tomadas por el FBI durante la investigación de contrainteligencia de la campaña de Trump y desafió directamente los procesos, la supervisión y el liderazgo dentro del FBI:

“El hecho de que tres equipos separados, cuidadosamente seleccionados, cometieran tantos errores básicos y fundamentales en una de las investigaciones más delicadas del FBI, que fue informada a los más altos niveles dentro del FBI y que los funcionarios del FBI esperaban que eventualmente fueran sometida a un escrutinio minucioso, plantea importantes preguntas con respecto al manejo de la cadena de mando del FBI y a la supervisión del proceso FISA”.

El informe del IG también insinuó sesgos dentro del grupo investigador del FBI, sin usar específicamente el término:

“El no informar a la Oficina de Inteligencia sobre todos los desarrollos importantes del caso relacionados con las solicitudes FISA nos llevó a la conclusión de que los agentes y supervisores no prestaron la atención o el tratamiento adecuados a los hechos que afectaban la causa probable”.

Durante el testimonio del inspector general ante el Congreso el 11 de diciembre de 2019, Horowitz abordó directamente el asunto de la parcialidad por parte del FBI, durante el interrogatorio del senador Mike Crapo (R-Idaho), y señaló específicamente que creía que la parcialidad fue un factor que influyó el proceso de solicitud y renovación de la FISA:

Crapo: Si alguien describiera lo que usted nos dice –que usted nos está diciendo que no hay sesgo aquí–, eso no es lo que usted nos está diciendo?

Horowitz: Eso no es –en cuanto a la operación de estas FISA– lo que les estoy diciendo.

Crapo también preguntó a Horowitz sobre la conducta intencional versus la negligencia grave del FBI. Crapo señaló que es “desconcertante considerar que podría ser accidental”. Horowitz respondió con lo que solo puede ser visto como una condena de los numerosos errores del FBI, señalando que encontró inexplicable gran parte de la conducta del FBI, y testificando que no recibió respuestas satisfactorias para muchas de las acciones del FBI.

“Hay tal variedad de conductas aquí que son inexplicables”, dijo, “y las respuestas que obtuvimos no fueron satisfactorias, nos quedamos tratando de entender cómo es posible que todos estos errores hayan ocurrido en un período de nueve meses más o menos, entre tres equipos –elegidos personalmente– para el caso de más alto perfil en el FBI, que llega a la cúspide de la organización e involucra una campaña presidencial”.

Horowitz también contradijo directamente las afirmaciones sobre su conclusión de la exoneración del FBI, señalando: “No está claro cuáles fueron las motivaciones [del FBI]. Por un lado, ¿incompetencia grosera, negligencia? Por otro lado, la intencionalidad, y ¿en qué punto? No estábamos en condiciones –con las pruebas que teníamos– de llegar a esa conclusión. Pero no lo descarto”.

Horowitz también hizo una revelación significativa con respecto a las restricciones legales únicas bajo las que operaba durante su investigación, diciendo a los miembros del Congreso: “Somos el único IG que no puede revisar la conducta de todos los empleados de nuestra organización, incluyendo a los abogados”.

La incapacidad de Horowitz para revisar la conducta de los abogados es particularmente sorprendente, dado que es el inspector general del Departamento de Justicia y el FBI, una división del gobierno que tiene una sobreabundancia de abogados entre sus empleados.

El senador Lindsey Graham (R-S.C.) preguntó a Horowitz si el exdirector del FBI, James Comey, había sido reivindicado por el informe del IG, como Comey había afirmado públicamente anteriormente. Horowitz respondió de manera concisa: “Las actividades que encontramos aquí no reivindican a nadie que haya tocado este FISA.”

Durante la conclusión de las observaciones iniciales de Horowitz, señaló que, como resultado de sus hallazgos, se estaba refiriendo a toda la cadena de mando del FBI por sus importantes fallos en el desempeño:

“Nuestra recomendación final fue referir a toda la cadena de mando que esbozamos aquí al FBI y al Departamento para que consideren cómo evaluar y abordar sus fallas de desempeño”.

Principales conclusiones del informe del Inspector General

El informe del IG identificó “al menos 17 errores u omisiones significativas en las solicitudes FISA contra Page y muchos errores adicionales en los Procedimientos Woods. Estos errores y omisiones fueron el resultado de que agentes del caso proporcionaran información errónea o incompleta a la OI (Oficina de Inteligencia) y no señalaran temas importantes para su discusión”.

El informe del Inspector General también afirmaba que: “Aunque no encontramos evidencia documental o testimonial de mala conducta intencional por parte de los agentes del caso que ayudaron a la OI a preparar las solicitudes, o de los agentes y supervisores que llevaron a cabo los Procedimientos Woods, tampoco recibimos explicaciones satisfactorias de los errores o problemas que identificamos”.

Los medios de comunicación han informado ampliamente que el IG no encontró “pruebas documentales” de mala conducta intencional o parcialidad por parte del FBI, pero no han notado que Horowitz estaba insatisfecho y no estaba convencido con las respuestas que recibió por los múltiples errores y acciones problemáticas por parte del FBI.

El Inspector General también señaló que algunos miembros activos del equipo de investigación Crossfire Hurricane optaron por utilizar sus propias opiniones, en lugar de presentar las pruebas a la Oficina de Inteligencia para que esta adoptara una decisión jurídica y procesal:

“Creemos que los agentes del caso pueden haber sustituido indebidamente sus propias opiniones en lugar de la decisión de la OI, o en lugar de la del tribunal [FISA], para sopesar el valor probatorio de la información”.

Aunque también ha habido una narrativa continua en los medios de comunicación con respecto a la conclusión del IG de que el FBI estaba en su derecho al abrir la investigación inicial de contrainteligencia el 31 de julio de 2016, el IG señaló en su informe que su foco no era la decisión del FBI de abrir esa investigación:

“Nuestro papel en esta revisión no fue cuestionar los juicios discrecionales del personal del Departamento sobre si abrir o no una investigación.”

Horowitz señaló en su informe que el umbral del predicamento era “bajo” y señaló específicamente su preocupación de que “las políticas del Departamento y del FBI no requieren que un alto funcionario del Departamento [de Justicia] sea notificado antes de abrir un caso particularmente delicado como este”.

“Nos preocupaba encontrar que ni las Pautas del Fiscal General ni la DIOG [Guía de Operaciones de Investigaciones Nacionales del FBI] contienen una disposición que exija consultar al Departamento antes de abrir una investigación como la que aquí involucra la presunta conducta de individuos asociados con una campaña presidencial de un partido importante”.

El informe del inspector general afirma que llegó a la conclusión de que los fallos descritos en el informe “representan graves fallos de desempeño por parte de los agentes supervisores y no supervisores con responsabilidad respecto a las solicitudes de FISA”.

Como se mencionó anteriormente, el informe del IG encontró 17 errores u omisiones significativas en las solicitudes FISA contra Page. Siete de los errores materiales destacados por el inspector general se cometieron en relación con la solicitud FISA original contra Page, mientras que otros diez errores se referían a las tres renovaciones de FISA contra Page.

En la solicitud FISA original contra Page, el IG encontró:

  1. El FBI omitió información de la solicitud FISA que detallaba el trabajo que Page había hecho previamente para otra agencia del gobierno de Estados Unidos.
  2. El FBI describió erróneamente el trabajo previo del exagente de inteligencia británico Christopher Steele para el Departamento de Justicia (DOJ) en la solicitud de FISA.
  3. El FBI no informó al Tribunal FISA de ciertas preocupaciones materiales con respecto a una fuente clave que Steele utilizó para su expediente: que la Persona 1 era un “fanfarrón”, un “egoísta”, y “puede que invente algún tipo de detalles”.
  4. El FBI utilizó un artículo del 23 de septiembre de 2016 del reportero de Yahoo! Michael Isikoff como corroboración de los informes de Steele. El FBI no informó al Tribunal FISA que Steele fue en realidad la fuente del artículo de Isikoff.
  5. El FBI no proporcionó al Tribunal FISA una declaración del asesor de la campaña de Trump George Papadopoulos a una fuente humana confidencial (CHS) en septiembre de 2016 –aparentemente el informante del FBI Stefan Halper– en la que Papadopoulos negó que alguien de la campaña de Trump estuviera colaborando con Rusia.
  6. El FBI también omitió una declaración de Page en la que negaba haber conocido al exdirector de campaña de Trump, Paul Manafort. Esta negación fue importante ya que Steele afirmó que Page estaba actuando como intermediario de Rusia en nombre de Manafort.
  7. Por último, el FBI “seleccionó” las declaraciones de Page a una fuente humana confidencial del FBI que sirvieron para obtener una orden FISA contra Page, mientras que, al mismo tiempo, excluyó las declaraciones de Page que no apoyaban tal acción.

En la página FISA Renewals, el IG Found:

  1. Todas las fuentes de Steele para su expediente provenían de fuentes de segunda y tercera mano. El FBI presentó la subfuente única y principal de Steele como creíble ante el Tribunal FISA, pero omitió declaraciones e información de que la subfuente principal de Steele “había hecho declaraciones en enero de 2017 que planteaban importantes preguntas sobre la fiabilidad de los alegatos incluidos en las solicitudes FISA”.
  2. El FBI no informó al Tribunal FISA sobre la “relación previa [de Page] con otra agencia del gobierno de Estados Unidos, a pesar de haber sido recordado por la otra agencia en junio de 2017, antes de la presentación de la solicitud de renovación final, sobre el estado anterior de Page con esa agencia”.
  3. El FBI presentó a Steele como un exagente de inteligencia cuyo trabajo era tenido en alta estima no solo por el FBI, sino también por otros departamentos del gobierno. Pero el FBI no le proporcionó al Tribunal FISA la información disponible que era despectiva o poco halagadora con respecto a Steele por parte de personas que previamente habían tenido contactos profesionales con Steele o que tenían conocimiento directo de su desempeño laboral. Las críticas ocultas al Tribunal FISA incluían declaraciones de que Steele demostraba “falta de autoconciencia”, “mal juicio”, “buscaba a personas con riesgo político pero sin valor de inteligencia”, y afirmaciones de que Steele “no siempre ejercía un buen juicio, y ‘no estaba claro qué habría hecho para validar’ sus informes”.
  4. El FBI también le ocultó al Tribunal FISA que la información de Steele estaba siendo enviada a otros individuos con motivaciones políticas y a medios de comunicación, mientras minimizaba los prejuicios personales de Steele contra el entonces candidato Trump. Las notas hechas por Steele indican que ya a principios de julio de 2016, Hillary Clinton estaba personalmente al tanto de su trabajo. Después de una reunión el 5 de julio de 2016 con su agente de contacto del FBI, Michael Gaeta, Steele escribió que él “le dijo al Agente de Contacto 1 que Steele sabía que los ‘asociados del Partido Demócrata’ estaban pagando por la investigación de Fusion GPS, que el ‘cliente final’ era el líder de la campaña presidencial de Clinton, y que ‘la candidata’ estaba al tanto de los informes de Steele”. Steele le dijo a Horowitz “que era ‘bastante sincero’ con el agente de contacto 1. También dijo que estaba claro que Fusion GPS estaba respaldado por partidarios de Clinton y demócratas de alto rango que la apoyaban”. Horowitz “descubrió que el FBI era consciente del potencial de influencias políticas en los informes de Steele desde que comenzó a recibirlos en julio de 2016”.
  5. El FBI no actualizó al Tribunal FISA con nueva información sobre la veracidad del trabajo de Steele a medida que el FBI recibía nueva información, incluyendo el hecho de que no “actualizó la descripción de Steele después de que el equipo de Crossfire Hurricane, de Ohr y otros, conocieran información que ofreció mayor claridad sobre los orígenes políticos y las conexiones de los informes de Steele, incluyendo el hecho de que Simpson fue contratado por alguien asociado con el Partido Demócrata y/o el DNC”.
  6. Incluso después de que el FBI tuviera conocimiento concluyente de que Steele había sido la fuente del artículo de Isikoff en Yahoo! News, no entregó al Tribunal FISA esta información durante ninguna de las renovaciones de FISA. Notablemente, el FBI le había dicho al Tribunal FISA que “no creían que Steele proporcionara información directamente al reportero que escribió el artículo de Yahoo News del 23 de septiembre” en la solicitud original de FISA.
  7. El FBI sobrestimó las credenciales de Steele y sus contribuciones a investigaciones anteriores. El trabajo de Steele fue presentado ante el Tribunal FISA como si hubiera sido utilizado en un proceso penal cuando, de hecho, nunca había sido utilizado en procedimientos penales. El FBI también omitió el hallazgo de que las contribuciones pasadas de Steele al programa criminal del FBI solo habían sido “mínimamente corroboradas”.
  8. El FBI continuó omitiendo las declaraciones que Papadopoulos hizo a la CHS del FBI, en las que Papadopoulos siguió negando “que la campaña de Trump estuviera involucrada en las circunstancias del pirateo de correo electrónico del DNC”.
  9. El FBI omitió las negaciones del profesor maltés Joseph Mifsud de que él “proporcionó a Papadopoulos la información que Papadopoulos compartió con el FFG [Gobierno Extranjero Amigo] (sugiriendo que la campaña recibió una oferta o sugerencia de ayuda de Rusia)”.
  10. El FBI “omitió información que indicaba que Page no desempeñó ningún papel en el cambio de plataforma republicano sobre la anexión de Ucrania por parte de Rusia, como se alega en el Informe 95, lo que era inconsistente con una afirmación fáctica en la que se basaba para apoyar la causa probable en las cuatro solicitudes FISA”.

El informe del GI señaló que “entre los 10 errores adicionales más graves que encontramos en las solicitudes de renovación se encuentra el hecho de que el FBI no informó a la OI [Oficina de Inteligencia] o al tribunal [FISA] de las inconsistencias (…) entre Steele y su Subfuente Primaria en cuanto a los informes en que se basaron las solicitudes FISA”.

Este asunto era lo suficientemente importante como para que Stuart Evans, el entonces asistente del fiscal general adjunto de la División de Seguridad Nacional, afirmara que “si la OI hubiera tenido conocimiento de la información, tales discusiones podrían haber incluido la posibilidad de rechazar por completo la solicitud de renovación”.

Horowitz resumió la acumulación de errores materiales relacionados con la solicitud FISA contra Page y las tres renovaciones señalando que “la información que era conocida por los directivos, supervisores y altos funcionarios debería haber dado lugar a que se plantearan preguntas sobre la fiabilidad del informe de Steele y la causa probable que sustentaba las solicitudes FISA, pero no lo hizo”.

El informe del IG encontró fallas en la totalidad del FBI que estuvo involucrado en el proceso de FISA contra Page, señalando que “esto fue una falla no solo del equipo operativo, sino también de los directivos y supervisores, incluyendo a los oficiales de alto rango, en la cadena de mando”.

El espionaje de la campaña de Trump comenzó antes de lo que se creía

El informe del IG también señaló que el espionaje de la campaña de Trump no comenzó cuando el FBI abrió su investigación de contrainteligencia sobre la campaña el 31 de julio de 2016, sino que, de hecho, había comenzado mucho antes.

Esto se destaca en la nota al pie 193 del informe, que dice que “en abril de 2016, la NYFO [Oficina de Campo de Nueva York] preparó resúmenes de la información que finalmente llevaron a la NYFO a abrir una investigación de contrainteligencia sobre Carter Page el 6 de abril de 2016, y se los entregó a los funcionarios de la CD [División de Contrainteligencia] de la Oficina Central para que los utilizaran para una “nota al director” y un “informe al director” separado que se celebraría el 27 de abril de 2016″.

Esta misma nota al pie de página también señalaba que el inspector general no pudo entrevistar al exdirector del FBI, Comey, en relación con los “detalles clasificados”, porque “Comey decidió que no se le restablecieran sus autorizaciones de seguridad para nuestra entrevista”.

En otra revelación material, el informe del IG señaló que la entonces Procuradora General Loretta Lynch testificó que fue informada en la primavera de 2016 tanto por Comey como por el subdirector del FBI Andrew McCabe con respecto a Page:

“Según Lynch, Corney y McCabe le brindaron información que indicaba que la inteligencia rusa estaría planeando usar a Page para obtener información y desarrollar otros contactos en Estados Unidos, y que estaban interesados en su afiliación a la campaña”.

Lynch le dijo a Horowitz que “creía que [Comey & McCabe] se enteraron [de esta información] por otro miembro de la Comunidad de Inteligencia”.

Carter Page, quien recientemente reveló a Sean Hannity, de Fox News, que “era un activo de la CIA que puso su vida en peligro para Estados Unidos”, también le dijo a Hannity que “tiene un equipo de abogados que revisa el informe del inspector general del Departamento de Justicia sobre los sujetos de posibles demandas, alegando que su reputación fue gravemente dañada por la investigación sobre Rusia”.

Dada la revelación de Page de que era un activo de la CIA, cabe preguntarse si el “miembro de la comunidad de inteligencia” al que Lynch se refería estaba relacionado con un funcionario de la cúpula directiva de la CIA.

Cabe destacar el hecho de que la primavera de 2016 es el mismo período en el que el entonces director de la CIA, John Brennan, comenzó a pasar al FBI inteligencia extranjera no oficial relacionada con la campaña de Trump.

Brennan testificó ante el Congreso en mayo de 2017 que cualquier información, específicamente “cualquier cosa que involucre a los individuos involucrados en la campaña de Trump, era compartida con el buró [FBI]”. Brennan también admitió que fue su inteligencia la que ayudó a establecer la investigación del FBI:

“Estaba al tanto de inteligencia e información sobre contactos entre funcionarios rusos y personas estadounidenses que me causaba preocupación sobre si esas personas estaban cooperando o no con los rusos, ya fuera de forma deliberada o involuntaria, y eso sirvió de base para la investigación del FBI para determinar si se había producido tal colusión [o] cooperación”.

James Clapper, que se desempeñó como director de Inteligencia Nacional durante la administración Obama, confirmó personalmente la participación de la inteligencia extranjera en la primavera de 2016, durante el testimonio ante el Congreso en mayo de 2017:

Senadora Dianne Feinstein (D-Calif.): “Durante la primavera de 2016, varios aliados europeos transmitieron información adicional a Estados Unidos sobre los contactos entre la campaña de Trump y los rusos. ¿Esto es correcto?”

Clapper: “Sí, lo es, y también es muy sensible. Los detalles son muy delicados”.

En particular, se espera que John Durham, el fiscal de Estados Unidos asignado por el Fiscal General William Barr para investigar los orígenes de la investigación de contrainteligencia del FBI sobre la campaña Trump en 2016, requiera una entrevista con Brennan y Clapper, tras una reciente expansión de su investigación.

La fabricación del correo electrónico por el abogado de OGC, Clinesmith

Una fabricación material de un correo electrónico por parte del abogado Kevin Clinesmith de la Oficina del Consejo General del FBI fue utilizada en una parte crucial de las renovaciones de las solicitudes FISA contra Page. La alteración del correo electrónico por parte de Clinesmith eliminó deliberadamente el hecho de que Page tenía “una relación previa” con otra agencia gubernamental, y Clinesmith habría sido remitido para su procesamiento penal por Horowitz debido a sus acciones.

El informe del IG señaló que “En un correo electrónico del enlace con el abogado [Clinesmith] de la OGC [Oficina del Abogado General], el enlace proporcionó una guía escrita, incluyendo que el enlace recordaba que Page tenía o continuaba teniendo una relación con la otra agencia”.

El enlace ordenó a Clinesmith “revisar la información que la otra agencia había proporcionado al FBI en agosto de 2016”. El informe del IG señala que la “información de agosto de 2016 indicaba que Page tenía, de hecho, una relación previa con esa otra agencia”.

Sin embargo, cuando Clinesmith envió posteriormente el correo electrónico del enlace al “SSA 2”, que iba a firmar la tercera y última renovación de FISA, Clinesmith “alteró el correo electrónico del enlace al insertar las palabras ‘no era una fuente’ en el mismo, haciendo que pareciera que el enlace dijo que Page ‘no era una fuente’ para la otra agencia”.

Como señala el informe del IG, “Confiando en este correo electrónico alterado, el SSA 2 firmó la tercera solicitud de renovación que nuevamente no reveló la relación pasada de Page con la otra agencia”.

Vale la pena señalar que a pesar de que algunos medios de comunicación presentan a Clinesmith como un abogado de bajo nivel, en realidad fue “el principal abogado del FBI asignado” a la investigación de contrainteligencia del FBI sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones a partir de principios de 2017.

A Horowitz le preguntaron sobre la alteración del correo electrónico realizada por Clinesmith que se utilizó para justificar el papel de Page en la presentación del FBI ante el Tribunal FISA durante un intercambio con el senador Ted Cruz (R-Texas), y Horowitz afirmó que las acciones de Clinesmith eran realmente correctas:

Cruz: “Un abogado del FBI crea pruebas fraudulentas, altera un correo electrónico que a su vez se utiliza como base para una declaración jurada ante el tribunal [FISA] en la que se basa el tribunal. ¿Estoy diciendo eso con exactitud?”

Horowitz: “Eso es correcto. Eso es lo que ocurrió”.

El Expediente Steele fue la evidencia principal en las solicitudes FISA

El informe del Inspector General señaló que el FBI había intentado por primera vez obtener una orden FISA contra Page en agosto de 2016, pero que le fue denegado por la Oficina de Inteligencia y/o la Oficina del Abogado General debido a la insuficiencia de evidencias o pruebas de que Page era “un agente de una potencia extranjera”, según lo afirmado por el FBI:

“Cuando el equipo buscó por primera vez una orden FISA contra Page en agosto de 2016, la OGC [Oficina del Abogado General], la OI, o ambas, tomaron la decisión de que se necesitaba más información para apoyar una causa probable que demostrara que Page era un agente de una potencia extranjera”.

Horowitz señaló que “los funcionarios del FBI y del Departamento nos dijeron que el informe dew Steele ‘empujó la [propuesta de FISA] sobre la línea’ en términos de establecer la causa probable, y concluimos que el informe de Steele jugó un papel central y esencial en la decisión de solicitar una orden FISA”.

En otras palabras, el expediente Steele fue efectivamente la única prueba que tenía el FBI de que Page era de alguna manera “un agente de una potencia extranjera”. Y esta evidencia iba en contra del trabajo documentado que Page había hecho para otra agencia gubernamental, incluyendo el hecho de que Page había sido “aprobada como un ‘contacto operacional’ para la otra agencia desde 2008 hasta 2013”.

El informe del IG señala que el equipo de Crossfire Hurricane fue “incapaz de corroborar ninguna acusación sustantiva sobre Carter Page contenida en el informe electoral de Steele en el que se basó el FBI para las solicitudes FISA”. La incapacidad del FBI de verificar la información de Steele no fue transmitida a la Oficina de Inteligencia o al tribunal FISA en ninguna de las solicitudes FISA contra Page, como se señala en el informe del IG:

“Creemos que era obligación de los agentes que conocían esta información asegurarse de que la OI y los tomadores de decisiones tuvieran la oportunidad de considerarla, tanto para su propia evaluación de la causa probable como para considerar si incluir la información en las solicitudes, de modo que la FISC recibiera una lectura completa y precisa de los hechos relevantes”.

Esta falta de corroboración también fue verificada por el exdirector del FBI, Comey, cuando testificó ante el Congreso sobre la falta de verificación del expediente Steele por parte del FBI:

“Lo que entiendo por verificado es que luego tratamos de replicar la información de la fuente, para que se convierta en una investigación del FBI y nuestras conclusiones en lugar de las de una fuente confiable. Eso es lo que yo entiendo es la diferencia”.

“Y ese trabajo no estaba terminado para cuando me fui en mayo de 2017, que yo sepa”.

Esta falta de corroboración se observó también en el informe del Inspector General, en el que se llegó a la conclusión de que el personal del FBI de Crossfire Hurricane no siguió de forma adecuada los Procedimientos Woods, que incluyen presentar la evidencia en que se basa una solicitud FISA:

“Los agentes y las SSAs tampoco siguieron, o ni siquiera parecen conocer, los requisitos de los Procedimientos Woods para volver a verificar las afirmaciones fácticas de solicitudes anteriores que se repiten en las solicitudes de renovación y verificar las declaraciones de caracterización de la fuente con el agente de contacto de la CHS y documentar la verificación en el Expediente Woods”.

Hallazgos del IG relacionados con Steele

El informe del Inspector General señaló que a principios de 2017, la Unidad de Gestión de Validación (VMU) del FBI descubrió que la anterior información criminal de Steele solo estaba “mínimamente corroborada”. Y aunque esta información fue proporcionada al equipo de Crossfire Hurricane, no fue proporcionada al Tribunal FISA.

El informe del IG señalaba que esta información “estaba en tensión con la declaración de caracterización de la fuente incluida en la solicitud inicial de FISA, que representaba que la información previa de Steele había sido ‘corroborada y utilizada en procesos penales'”.

El IG señaló que “Nos preocupaba la afirmación inexacta del FBI en la solicitud de que la información anterior de Steele había sido ‘corroborada y utilizada en procedimientos penales’, lo que, según se nos dijo, era principalmente una referencia al papel de Steele en la investigación de la corrupción de la FIFA”.

El agente de contacto de Steele, Michael Gaeta, dijo al IG que “él no habría aprobado la representación en la solicitud porque solo ‘algunos’ de los informes anteriores de Steele habían sido corroborados”. Según el informe del Inspector General, la mayor parte de la información de Steele no había sido corroborada y su información nunca se utilizó en un procedimiento penal.

El Inspector General señaló que esta falta de divulgación completa al Tribunal FISA “creó la impresión inexacta en las solicitudes de que al menos algunos de los informes anteriores de Steele habían sido considerados lo suficientemente confiables por los fiscales como para ser utilizados en los tribunales, y que más de su información había sido corroborada de lo que en realidad era el caso”.

Como se señaló anteriormente en el debate respecto a las renovaciones de las órdenes FISA contra Page, Steele solo tenía una fuente, a la que se hace referencia como subfuente principal en el informe del IG. En otras palabras, contrario a la creencia popular, Steele no tenía una red de fuentes directas con las que trabajaba. De hecho, solo tenía una fuente singular, como se señala en el informe del Inspector General:

“Steele se basó en una subfuente primaria (Subfuente Primaria) para obtener información, y esta Subfuente Primaria utilizó una red de subfuentes para recopilar la información que fue transmitida a Steele; el propio Steele no era la fuente original de ninguna de las informaciones fácticas de sus informes”.

En otras palabras, toda la información de Steele era de segunda o tercera mano, ninguna de ellas era conocimiento directo o inteligencia del propio Steele. Pero este no fue el único problema con la información contenida en el expediente Steele.

Cuando el FBI finalmente se puso a entrevistar a la subfuente principal de Steele en enero de 2017, el FBI encontró algunos problemas materiales de credibilidad con los informes de Steele, tal como se especifica en el informe del Inspector General.

El FBI realizó tres entrevistas de la subfuente principal en enero, marzo y mayo de 2017, y como señala el informe del IG, estas entrevistas “plantearon importantes interrogantes sobre la fiabilidad de la información sobre las elecciones de Steele”.

Durante la entrevista inicial de enero de 2017 con la subfuente principal, el Inspector General observó que la subfuente principal le dijo específicamente al FBI “que no había visto los informes de Steele hasta que se hicieron públicos ese mes, y que había hecho declaraciones que indicaban que Steele había exagerado o falseado las declaraciones de la subfuente principal en varias secciones del informe”.

El momento de esta entrevista inicial es particularmente importante porque significa que el FBI recibió esta información de la fuente singular de información de Steele “poco después de que el FBI presentó la Solicitud de Renovación FISA No. 1 contra Carter Page, y meses antes de la Solicitud de Renovación No. 2”, pero no informó al Tribunal FISA de esta información altamente relevante.

“Además de la falta de corroboración, encontramos que las entrevistas del FBI a Steele, la subfuente principal, y una segunda subfuente, y otras actividades de investigación, revelaron problemas potencialmente serios con la descripción de Steele de la información en sus informes electorales”, dice el informe.

Horowitz determinó que, a pesar de las reiteradas garantías de los miembros de la Comunidad de Inteligencia en sentido contrario, la información no verificada del expediente de Steele se utilizó “en una evaluación interinstitucional de la interferencia rusa en las elecciones de EE.UU. de 2016”.

Sorprendentemente, Horowitz señaló que la CIA era reacia a incluir los informes de Steele en sus evaluaciones, pero que “el FBI, incluidos [el director James] Comey y [el subdirector Andrew] McCabe, trató de incluir los informes en la ICA [evaluación de la comunidad de inteligencia]”.

El “informe [de Steele] fue finalmente presentado en un apéndice a la ICA” que fue presentado formalmente al presidente Barack Obama y a los miembros de su administración.

Recomendaciones del IG

Horowitz ofreció una recomendación específica “que el FBI revise el desempeño de los empleados que tuvieron responsabilidad en la preparación, revisión de Woods o aprobación de las solicitudes FISA, así como de los directivos y supervisores de la cadena de comando de la investigación sobre Carter Page, incluidos los altos funcionarios, y que tome las medidas que considere apropiadas”.

Pero Horowitz no dejó en sus manos el cumplimiento futuro del FBI, señalando: “Creemos que se requiere un trabajo adicional de supervisión de la OIG para evaluar el cumplimiento por parte del FBI de las políticas del Departamento y del FBI relacionadas con FISA que buscan proteger las libertades civiles de las personas de Estados Unidos”.

Horowitz anunció que habría una auditoría de cumplimiento y un proceso de supervisión del FBI por parte de la Oficina del Inspector General:

“Hoy hemos iniciado una auditoría de la OIG que examinará más a fondo el cumplimiento por parte del FBI de los Procedimientos Woods en las solicitudes FISA que se dirigen a personas estadounidenses tanto en investigaciones de contrainteligencia como en investigaciones antiterroristas”.

Declaración del Fiscal General William Barr

Inmediatamente después de la publicación del Informe del Inspector General, el Fiscal General William Barr emitió una declaración en la que dejó claro su disgusto por las acciones tomadas por el FBI en 2016 y principios de 2017 y que creía que los funcionarios del FBI habían engañado al Tribunal FISA:

“El informe del Inspector General deja ahora en claro que el FBI lanzó una investigación intrusiva sobre una campaña presidencial en Estados Unidos sobre la más mínima sospecha que, en mi opinión, era insuficiente para justificar las medidas tomadas. También es evidente que, desde su inicio, la evidencia producida por la investigación fue sistemáticamente exculpatoria. Sin embargo, se impulsó la investigación y la vigilancia durante la campaña y en lo más profundo de la administración del Presidente Trump”.

“En la prisa por obtener y mantener la vigilancia de FISA sobre los asociados de la campaña de Trump, los oficiales del FBI engañaron al Tribunal FISA, omitieron hechos exculpatorios críticos en sus presentaciones, y suprimieron o ignoraron información que negaba la confiabilidad de su fuente principal. El Inspector General consideró insatisfactorias las explicaciones dadas para estas acciones”.

Declaración del fiscal John Durham

Tras el comunicado de prensa de Barr, el fiscal John Durham emitió su propia declaración, señalando que, a diferencia de la investigación de Horowitz, “nuestra investigación no se limita a desarrollar información desde dentro de los componentes del Departamento de Justicia”.

Durham también señaló que su investigación fue más inclusiva e “incluyó el desarrollo de información de otras personas y entidades, tanto en los EE.UU. como fuera de los EE.UU.”.

Durham, que recientemente amplió el plazo y agregó agentes y recursos a su investigación en curso sobre los orígenes de la investigación de contrainteligencia del FBI, viajó a Italia en agosto y septiembre junto con Barr para reunirse con oficiales de las fuerzas de seguridad y de inteligencia.

Tanto Durham como Barr habrían hablado con funcionarios del Reino Unido y Australia, además de con funcionarios italianos, como parte de su investigación en curso. Durham también elevó recientemente su investigación de una revisión administrativa a una investigación penal.

Durham concluyó su declaración señalando que:

“Basándonos en las pruebas recogidas hasta la fecha, y mientras nuestra investigación continúa, el mes pasado notificamos al Inspector General que no estamos de acuerdo con algunas de las conclusiones del informe en cuanto al predicamento y la forma en que se abrió el caso del FBI”.

La última visita conocida de Durham a Italia se realizó a finales de septiembre de 2019, lo que indica que su notificación a Horowitz se realizó en las semanas inmediatamente posteriores al viaje de Durham a Italia.

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