Informe del fiscal especial sobre colusión rusa pone el foco en el rol del FBI

Por Jasper Fakkert - La Gran Época
25 de Marzo de 2019 Actualizado: 25 de Marzo de 2019

La investigación de casi dos años de duración del fiscal especial Robert Mueller concluyó el 22 de marzo con un informe al procurador general William Barr recomendando no presentar más acusaciones.

“La investigación no estableció que los miembros de la Campaña Trump conspiraron o coordinaron con el gobierno ruso en actividades de interferencia electoral”, señala el informe.

Ninguna de las acusaciones anteriores de Mueller se refería a la colusión entre la campaña de Trump y Rusia.

Las noticias confirman los informes de La Gran Época de los últimos dos años de que no había pruebas que apoyen la afirmación de que Trump coludió con Rusia.

En cambio, surgieron serias preguntas sobre los orígenes de la investigación del FBI en realción a la campaña de Trump, así como sobre el uso de información politizada por parte de la oficina para obtener una orden FISA (Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera) y espiar al asesor de campaña de Trump, Carter Page.

El Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, confirmó la semana pasada que su oficina sigue investigando el posible abuso de FISA por parte del FBI y del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés).

Andrew McCabe y el comienzo de la investigación de Mueller

Una figura crucial en la investigación de contrainteligencia del FBI sobre la campaña de Trump fue el subdirector del FBI Andrew McCabe.

McCabe se reunió fuera de la cadena de mando habitual con personas clave involucradas en la investigación, como el agente del FBI Peter Strzok, y participó personalmente en la solicitud de la orden FISA del FBI para Carter Page.

Una de esas reuniones fue descrita en el ahora infame mensaje de texto de “póliza de seguro” en el que Strzok describió a la fiscal especial de McCae, Lisa Page (con quien Strzok estaba teniendo una aventura) una reunión que tuvo lugar en la oficina de “Andy” (McCabe):

“Quiero creer en el camino que lanzaste para consideración en la oficina de Andy – de que no hay manera de que sea elegido – pero me temo que no podemos correr ese riesgo. Es como una póliza de seguro para el improbable caso de morir antes de los 40”.

McCabe y Strzok habían trabajado juntos anteriormente en la Oficina de Campo del FBI en Washington. Apenas unos meses después de que McCabe fuera transferido al cuartel general, Strzok fue transferido para reunirse con McCabe y trabajar en la investigación del FBI sobre el uso por parte de Hillary Clinton de un servidor privado de correo electrónico para enviar información clasificada.

Las acciones de McCabe como director en funciones del FBI también parecen haber conducido al nombramiento del fiscal especial.

McCabe se convirtió en director interino después de que Trump despidiera a James Comey el 9 de mayo de 2017, por recomendación del Subprocurador General Rod Rosenstein.

Apenas dos días después, McCabe testificó ante la Comisión de Inteligencia del Senado en una comparecencia programada. En su testimonio, McCabe dijo que no hubo “ningún esfuerzo por impedir nuestra investigación hasta la fecha”.

Sin embargo, a pesar de la declaración de McCabe de que no hubo obstrucción por parte de la Casa Blanca, él al parecer ha perseguido la apertura de una investigación de obstrucción a la justicia para Trump solo unos días después. Durante una reunión con Rosenstein el 16 de mayo, McCabe trató de presionar “para que el Departamento de Justicia abriera una investigación sobre el presidente”, según informó a The Washington Post un participante de la reunión.

Más tarde ese mismo día Rosenstein se reunió con el exdirector del FBI Robert Mueller y el presidente Trump en la oficina oval, supuestamente como parte de la entrevista de Mueller para el puesto de director del FBI.

Al día siguiente, Rosenstein anunció el nombramiento de Mueller como acesor especial.

La investigación del fiscal especial, en esencia, le quitó el control al FBI de la investigación bajo la dirección del director en funciones McCabe y lo puso en manos de Mueller.

Esto fue confirmado el mes pasado por el Departamento de Justicia en una declaración que decía: “El Subprocurador General, de hecho, nombró al fiscal especial Robert Mueller y ordenó que el Sr. McCabe fuera removido de cualquier participación en esa investigación”.

Esta secuencia de eventos fue informada por primera vez por Jeff Carlson, colaborador del La Gran Época, en un artículo publicado el 7 de diciembre de 2018.

El Dossier Steele

En el corazón de la investigación del FBI sobre la campaña de Trump estaba el llamado “dossier Steele” producido por Fusion GPS.

La empresa había sido contratada por Perkins Coie en nombre de la campaña Clinton y del Comité Demócrata Nacional (DNC, por sus siglas en inglés) para producir el expediente. Fusion GPS, a su vez, había contratado al exagente británico del MI6 Christopher Steele para llevarlo a cabo, al menos en parte.

Steele, junto con el cofundador de Fusion GPS, Glenn Simpson, fue fundamental para difundir el expediente y las acusaciones contenidas en él a los medios de comunicación, los políticos, el FBI y el Departamento de Estado.

En particular, el FBI se basó en gran medida en el expediente para obtener la orden FISA para el asesor de campaña de Trump, Carter Page.

Una de las formas en que Simpson y Steele difundieron la información no verificada al FBI fue a través del alto funcionario del Departamento de Justicia Bruce Ohr. En ese momento, la esposa de Ohr, Nellie Ohr -una antigua contratista de la CIA- fue contratada por Fusion GPS para investigar la campaña Trump.

Los Ohrs, Steele y otra persona, cuya identidad no se conoce, se reunieron en un desayuno el 30 de julio de 2016.

Ohr recordó la reunión a los investigadores del Congreso en agosto del año pasado, diciendo:

“En la conversación del 30 de julio, uno de los elementos de información que Chris Steele me dio fue que tenía información de que un exjefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, la SVR, había declarado a alguien -no sabía a quién- que tenían a Donald Trump sobre un barril”.

En los días siguientes a la reunión, Bruce Ohr tuvo una reunión con McCabe y Lisa Page en la oficina de McCabe.

A partir de ese momento, Ohr seguiría transmitiendo información de Steele al FBI. Esto continuó incluso después de que el FBI terminara formalmente su relación con Steele por sus contactos no autorizados con miembros de medios de comunicación.

Ohr había sido asignado a un agente del FBI, Joe Pientka, que resumió sus reuniones con Ohr en los formularios oficiales FD-302.

Notablemente, en los días siguientes al despido de Comey como director del FBI en mayo de 2017, el FBI a las órdenes de McCabe solicitó que Ohr se pusiera en contacto con Steele. Según el testimonio de Ohr, esta fue la única vez que se le pidió que se acercara a Steele, ya que normalmente el flujo de información era iniciado por éste último.

La decisión del FBI de McCabe de contactar de nuevo a Steele -a pesar de que su expediente ya era público en ese momento y estaba ampliamente desacreditado- llegó al mismo tiempo en que consideraba la posibilidad de investigar a Trump. Sin embargo, los intentos de volver a contratar a Steele se vieron frustrados por el nombramiento del abogado especial Mueller.

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