Inmigrantes chinos arriesgan todo para cruzar ilegalmente la frontera hacia EE.UU.

Por Eva Fu - La Gran Época
10 de Junio de 2019 Actualizado: 10 de Junio de 2019

Un ciudadano estadounidense asesinado durante un reciente enfrentamiento con agentes de la patrulla fronteriza estadounidense resultó ser un contrabandista de personas que intentaba transportar a ciudadanos chinos desde la frontera con México.

El 5 de junio, la policía de San Diego emitió una declaración que señalaba que el 3 de junio, mientras conducía a través de la frontera con México, Travis James Eckstein, de 23 años, se negó a detenerse para una inspección cuando se acercaron los oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés).  Luego disparó varias veces mientras intentaba atravesar San Ysidro, el distrito de San Diego ubicado al norte de la frontera con México.

Según una declaración del CBP, dos personas de entre 18 y 27 años fueron “escondidas en el interior” del automóvil, ambos ciudadanos chinos “sin estatus legal para ingresar a los Estados Unidos”.

Ambos resultaron ilesos y liberados luego de una entrevista policial. La policía y el CBP no han dicho si los dos serían deportados.

“El contrabando de personas siempre es peligroso. Este desafortunado incidente demuestra el total desprecio que tienen las organizaciones de contrabando, considerando a las personas como si fueran una carga”, dijo Pete Flores, Director de Operaciones de Campo del CBP.

Agentes de la Patrulla Fronteriza detienen a siete inmigrantes ilegales de China, uno de México y uno de El Salvador luego de que intentaran evadir la captura después de cruzar el Río Grande de México hacia los Estados Unidos cerca de McAllen, Texas, el 18 de abril de 2019. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

Traficantes de contrabando

El contrabando en la frontera de EE.UU. y México se ha convertido en un negocio de mil millones de dólares. Muchos chinos que no pueden obtener legalmente una visa americana de turista, deciden ir a través de México. Debido a que hay un largo tramo de tierra que bordean a ambos países, esto aumenta las posibilidades que tienen de entrar a los Estados Unidos sin ser detectados.

El beneficio que obtienen los traficantes de contrabando al transportar extranjeros ilegales puede oscilar entre USD 1500 y USD 15.000 por persona.

En un informe anterior de la Gran Época sobre el arresto que hizo una patrulla fronteriza en Texas, un ciudadano chino de 35 años llamado Dong Jin Shun dijo que pagó USD 15.000 para volar de China a México y luego cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Planeaba buscar asilo por persecución religiosa en Nueva York.

“Los traficantes cobran entre USD 5000 y USD 7000 por persona por el viaje y hasta USD 2.5 mil millones para hacer negocios con algunas de las peores personas del hemisferio. El impacto de estas tendencias es grave y está empeorando”, dijo el secretario interino de Seguridad Nacional en una conferencia celebrada el 7 de mayo. Señaló que muchos contrabandistas han estado anunciando una” nueva ruta expresa a Estados Unidos”.

La Patrulla Fronteriza detiene a inmigrantes ilegales que acababan de cruzar el Río Grande desde México cerca de McAllen, Texas, el 18 de abril de 2019. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

Los inmigrantes chinos ilegales tienden a pagar mucho más que los que vienen de América Central y del Sur o México, debido a sus largas rutas de viaje, que los hacen más favorables a los ojos de los traficantes. Se les conoce como “shetou”, que se traduce como cabezas de serpiente, en chino.

Cada año, de 800 a más de 2000 inmigrantes ilegales chinos son detenidos en la frontera con México, según datos del CBP. El número ha ido aumentando en la última década, con un máximo de 2439 en el 2016.

Según el think tank del Instituto de Políticas de Migración de los Estados Unidos, aproximadamente 11.3 millones de inmigrantes indocumentados viven actualmente en los Estados Unidos, entre los cuales unos 362.000 son chinos, lo que convierte a China en la cuarta fuente de inmigrantes ilegales en los Estados Unidos.

En vista de la llegada de inmigrantes a través de la frontera suroeste, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró una emergencia nacional el 15 de febrero y solicitó más de USD 8 mil millones en fondos para construir un muro fronterizo.

“Nuestro sistema de inmigración y asilo está en crisis como consecuencia de la migración masiva de extranjeros a través de la frontera entre los Estados Unidos y México”, dijo Trump en una declaración el 8 de mayo.

Tendencia migratoria

El colapso más grande de ciudadanos chinos ilegales que intentaron escabullirse a través de la frontera ocurrió en agosto de 2017, cuando 23 chinos fueron arrestados dentro de un túnel subterráneo de contrabando que conecta a San Diego y Tijuana, México. Sus edades variaron de 17 a casi 50. Todos provenientes de las provincias costeras de Fujian o Guangdong en el sur de China.

Wei Yucong, un nativo de 28 años del condado de Lianjiang de Guangdong, llegó a los Estados Unidos en 2011. Dijo que la mayoría de las personas en su ciudad natal entraban ilegalmente a los Estados Unidos una vez que cumplían los 17 o 18 años de edad. Él los siguió con la esperanza de hacerse rico en los Estados Unidos.

Fujian es una de las principales fuentes de extranjeros chinos ilegales. Según las estimaciones del profesor Zhuang Guotu en la Universidad de Xiamen en Fujian, al menos 200.000 personas han sido traficadas desde el distrito de Changle, en el este de Fujian, hacia los Estados Unidos, ganándose el apodo de “Aldea de contrabandistas”.

Hay un dicho en el área que dice que “si no tienes el coraje de ir al extranjero, nadie va a tener un buen concepto de ti”, según un informe del South China Morning Post.

Un boleto de autobús de México se encuentra a orillas del Río Grande, donde muchos extranjeros ilegales son transportados en balsas por traficantes de México, cerca de McAllen, Texas, el 18 de abril de 2019. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

Su viaje comenzó con un vuelo de 28 horas desde China a Ecuador. Luego, viajó a Bogotá, Colombia, y finalmente a México. Después, un autobús lo llevó a la frontera de los Estados Unidos. El contrabandista le consiguió un pasaporte de Ecuador para que no se le pidiera que presentara una visa durante su viaje por Sudamérica.

Pero su sueño apenas coincide con la realidad. Terminó trabajando para un restaurante chino en Nueva York, descargando productos, friendo alitas de pollo y cortando verduras. Dijo que casi no tiene tiempo para almorzar.

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