Instituto Confucio de Madrid adhiere a restricción de libertad de creencia de Beijing, reconoce directora

Por Anastasia Gubin e Ileana Alescio – La Gran Época
02 de Mayo de 2019 Actualizado: 04 de Mayo de 2019

Si un grupo de alumnos españoles quiere hacer una exhibición en el Instituto Confucio de Madrid sobre la tradicional disciplina china Falun Gong, simplemente no puede hacerlo. Así lo afirmó a Telemadrid este lunes la directora del Instituto Confucio de la capital española, la antropóloga Gladys Nieto.

No. Seguramente eso sí que no”, dijo la académica, “Como es el caso de muchos Centros Confucio (IC) hay ciertas cuestiones políticas (…) y el tema de Falun Gong ha tenido que ver con la cuestión política muy fuerte en China y muy probablemente quizás debería ser en otro espacio”.

Las declaraciones han causado repercusión entre los españoles debido a que son contrarias a la libertad de creencia y expresión que rigen en España y ponen de manifiesto que los Institutos Confucio exportan la censura y discriminación a las universidades que los acogen.

Debido a esto, la plataforma Stop Instituto Confucio de España sostiene que los IC son “un riesgo para la autonomía universitaria y la libertad académica”.

Preocupaciones similares se han planteado en gran parte del mundo. En febrero de este año, un grupo prominente de políticos británicos denunció que la libertad académica en los IC es limitada, que su fuente de financiación es opaca y que discriminan a las minorías religiosas.

En la entrevista, Telemadrid también preguntó a Nieto por dichas denuncias de que los IC son una herramienta para lavar la imagen del régimen comunista chino.

“Cada país también tiene algún tipo de política cultural o educativa”, respondió Gladys Nieto. “Desde ahí las voces que hubiera que puede haber una transmisión ideológica, pienso que es como podría ser en cualquier otro caso de cualquier otro país que estuviera enseñando la lengua”, agregó.

Al respecto, el Dr. Tao Zhang de la Universidad de Nottingham Trent, en su presentación a la Comisión de Derechos Humanos del Partido Conservador del Reino Unido, escribió que “El Instituto Confucio es una extensión del sistema educativo chino, directamente controlado por el régimen y con las mismas funciones ideológicas y propagandísticas que las escuelas y universidades de China”.

Hasta el año 2011, el sitio web de Hanban estipulaba claramente que los instructores de lengua china tienen que tener “entre 22 y 60 años, estar física y mentalmente sanos, sin antecedentes de participación en Falun Dafa y otras organizaciones ilegales, y sin antecedentes penales”.

Requisitos como estos equivalen a una discriminación contra las personas de fe, y según la comisión británica, es posible “que, dada la represión contra los cristianos, los budistas tibetanos y los musulmanes uigures en China, los empleados que son cristianos, budistas tibetanos o musulmanes podrían enfrentarse a la misma discriminación”.

El Instituto Confucio llegó a Madrid en 2007. Su centro tiene 700 alumnos y en España unos 40.000, indicó la directora citando cifras de la oficina educativa de la Embajada China. “IC fue uno de estos grandes proyectos, y como tal, es algo así como una marca que tiene su sede en China”, indicó Nieto.

Herramienta de poder blando

Altos funcionarios chinos describieron a los Institutos Confucio como una extensión del poder blando de China.

En 2009, el exzar de la propaganda del PCCh, Li Changchun, describió a los Institutos Confucio como “una parte importante de la estructura de propaganda china en el extranjero”.

“El Instituto Confucio es una marca atractiva para extender nuestra cultura al extranjero”, dijo Changchun. “Ha hecho una importante contribución para mejorar nuestro poder blando. La marca ‘Confucio’ tiene un atractivo natural. Usando la excusa de enseñar chino, todo parece razonable y lógico”.

El tema de Falun Dafa, en particular, es un tabú para el régimen chino, tal como lo demostraron las declaraciones de la directora del IC en España.

La discriminación contra Falun Dafa fue uno de los motivos por el cual la Universidad de McMaster, de Canadá, cerró su Instituto Confucio en 2013. Una de sus profesoras provenientes de China, Sonia Zhao, pidió asilo en Canadá en 2011, mostrando el contrato que le obligaron a firmar antes de volar a Canadá donde había una cláusula que le impedía ser practicante de Falun Dafa.

Zhao relató que después de ofrecerse como maestra a Hanban –el organismo del régimen chino que gestiona los IC– con un título especializado de chino para hablantes de otras lenguas, al ver las condiciones escondió secretamente su creencia espiritual de Falun Dafa para evitar ser arrestada. Su madre ya había estado en prisión dos veces por no renunciar a su creencia. Dijo que Hanban le advirtió que enfrentaría un castigo si no cumplía el acuerdo.

“Simplemente no puedes ser tú mismo. Así es como me sentí durante todo un año”, comentó la maestra.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es una disciplina espiritual basada en enseñanzas de la Escuela Buda que es perseguida en China desde 1999. Múltiples organizaciones de derechos humanos han denunciado las torturas y muertes producidas debido a la campaña de persecución del régimen chino, y veinte años después del inicio de la misma, Falun Dafa no puede ser practicado libremente en China.

Y según las declaraciones de la directora del Instituto Confucio, tampoco en su sede en España.

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