Japón reanuda su cacería de ballenas en 2016 pese a condena de la Corte Internacional de Justicia

01 de Diciembre de 2015 Actualizado: 01 de Diciembre de 2015

La prohibición de la actividad ballenera, que la Corte Internacional de Justicia impuso a Japòn, caduca a fines de este año, por lo que Tokyo ya anuncia que emprenderá nuevas zafras en 2016 “con fines científicos”.

Los medios japoneses publican este martes la confirmación que los balleneros nipones volverán a las aguas del océano Antártico a partir de marzo del año entrante, tras resolver que el fallo de la Corte Internacional, ya carece de valor en tanto alcanzaba al período 2014-2015.

Los balleneros japoneses pondrá proa al Antártico a finales de diciembre en curso, publica el diario Yomiuri Shimbun.

La oficina estatal japonesa responsable del tema, informó a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) reiniciará la caza en el Antártico pero limitará el cupo de presas a 333. Ello significa dos tercios menos que el cupo fijado para el bienio 2014-2015

Cacería “científica” con trasfondo gastronómico

El comité científico de la CBI, ya había recibido meses atrás una notificación de Japón, donde anunciaba su intención de capturar unas 4.000 ballenas en el Antártico en los próximos 12 años.

Los japoneses alegaron razones científicas, aunque la CBI afirma no haber recibido explicación alguna en tal sentido, por lo que desconocen cuáles serían las motivaciones que en aras de la ciencia se propone Japón.

El barco de investigación Kaiyo-Maru, podrá cazar hasta 333 ballenas enanas en la zafra que iniciará, señala a cadena BBC, además de poder vender la carne de los animales y los subproductos, una vez que la finalidad científica esté concluida.

El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), denunció el martes que “los permisos científicos no son otra cosa que licencias para vender carne de ballena. La aprobación de la caza científica de ballenas es otorgada por el país que lo aplica. En otras palabras, Japón aprueba sus propios permisos sin que haya necesidad de dar una explicación”, según un comunicado. “No es coincidencia que los únicos países donde se matan ballenas con fines científicos sean aquellos interesados en crear mercados de carne de ballena. El programa científico de ballenas de Japón ocasionó la muerte de cientos de ballenas en 2009”, denunciaron.

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