Jefe de prisión con historial de violaciones de derechos humanos está siendo investigado

Por Frank Fang – La Gran Época
17 de Junio de 2018 Actualizado: 17 de Junio de 2018

En el lapso de dos semanas, dos funcionarios chinos de una oficina provincial de gestión penitenciaria han sido sometidos a investigación por violaciones de derechos humanos.

Gao Qi, actual Inspector Adjunto de la oficina de administración de prisiones de la provincia de Shanxi, en el norte de China, fue puesto bajo investigación por las comisiones de disciplina y de supervisión de la provincia, informó People’s Net, la versión en línea del Diario del Pueblo, el 1 de junio.

El 13 de junio, Wang Wei, actual director y secretario del partido de la misma oficina de administración de prisiones, fue puesto bajo investigación por las mismas comisiones, informó la prensa estatal Xinhua.

Los dos medios de comunicación estatales no explicaron lo que pudo haber desencadenado las investigaciones, argumentando simplemente que eran sospechosos de “grave violación de la disciplina del Partido y de la ley”, un eufemismo frecuentemente utilizado para referirse a la corrupción.

Wang ha sido el jefe superior de Gao desde el 2003, cuando Wang era el subdirector de la oficina y miembro del comité del partido de la oficina. Wang se convirtió en vicesecretario del partido, en junio de 2011, y ascendió a sus cargos actuales en julio de 2015.

El mandato de Gao en la oficina de administración de prisiones comenzó mucho antes. Fue miembro del personal de la oficina en 1986, y fue promovido a través de las filas hasta llegar a ser Inspector Adjunto en diciembre de 2017.

En China, las prisiones no sólo albergan a delincuentes condenados, sino también a personas consideradas enemigas del régimen, como disidentes políticos, presos de conciencia, abogados de derechos humanos y periodistas. A menudo ellos son objeto de abusos, como trabajos forzados y torturas.

La Organización Mundial para Investigar la Persecución de Falun Gong (WOIPFG, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, ha nombrado tanto a Wang como a Gao como perpetradores de abusos contra los derechos humanos de los seguidores de la práctica espiritual de Falun Gong.

Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, es una disciplina de auto cultivación, con ejercicios lentos y meditativos, y con principios morales basados en la verdad, benevolencia y tolerancia.

La práctica fue introducida al público en mayo de 1992, y se hizo muy popular a finales de la década de 1990, con estimaciones oficiales de 70 a 100 millones de practicantes. Temeroso de perder el control del poder en medio de tanta popularidad, el entonces líder del Partido Comunista Chino (PCCh), Jiang Zemin, ordenó una persecución nacional en 1999 con el objetivo de exterminar la práctica. Desde entonces, cientos de miles de personas han sido maltratadas en los centros de lavado de cerebro, salas psiquiátricas y prisiones de China.

WOIPFG nombró un caso específico, la muerte de Wang Jigui (sin vínculo con Wang Wei), de 64 años, un médico chino del condado de Pingding en la provincia de Shanxi, de la cual Wang Wei fue el responsable.

El 4 de agosto de 2014, Wang Jigui estaba distribuyendo copias de CD con un programa de televisión grabado sobre Falun Gong y la persecución del régimen chino, cuando fue secuestrado ilegalmente por la policía de Pingding. Después de un juicio secreto, celebrado sin el conocimiento de su familia, Wang fue condenado a tres años de prisión.

El 2 de junio de 2016, aproximadamente un año después de haber empezado a cumplir su condena en una prisión de la ciudad de Jinzhong, la familia de Wang recibió repentinamente una llamada de las autoridades penitenciarias informándoles de su muerte en el Hospital Shanxi 109.

La familia de Wang sospechó de las circunstancias que llevaron a la muerte de Wang después de encontrar moretones en su pecho y cuello, una señal de que probablemente fue agredido y torturado. Los seguidores de Falun Gong que han sobrevivido a sus sentencias relatan torturas físicas y mentales frecuentes por parte de los guardias de la prisión, tácticas que son usadas para coaccionar a los seguidores a abandonar su práctica.

La familia solicitó ver el historial médico de Wang, pero se le negó. El 8 de junio de 2016, el cuerpo de Wang fue incinerado en contra de los deseos de la familia, otro indicio de que las autoridades locales deseaban encubrir cualquier evidencia de tortura en su cuerpo.

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