Ciudadanos chinos robaron tecnología marina de EEUU para beneficiar al régimen chino, afirma Depto. de Justicia

Por Annie Wu
01 de Mayo de 2018 Actualizado: 01 de Mayo de 2018

Dos ciudadanos chinos fueron acusados en un tribunal federal de Estados Unidos por conspiración y espionaje económico relacionado con la tecnología marina, con el objeto de beneficiar al régimen chino y sus empresas estatales.

Shan Shi, de 53 años, y Gang Liu, de 32, fueron señalados como los principales organizadores de un plan para robar secretos comerciales de una empresa multinacional de ingeniería que desarrolla espuma sintáctica, un material liviano que mantiene los objetos a flote en aguas profundas, que se utiliza con fines militares y comerciales, incluso en las petroleras de alta mar.

El Departamento de Justicia de EE. UU. anunció el 27 de abril que Shi, Liu y otras cuatro personas fueron acusadas formalmente en junio de 2017 bajo los cargos de conspiración para robar secretos comerciales. Una nueva causa legal agrega el cargo de conspiración en el espionaje económico tanto a Shi como a Liu, y el cargo de lavado de dinero para Shi.

Los acusados conspiraron para transmitir secretos comerciales a una empresa de China continental, llamada CBM-Future New Material Science and Technology Co. (CBMF), con sede en la ciudad de Taizhou, en la provincia costera de Zhejiang, que finalmente construyó una fábrica para producir espuma sintáctica con la tecnología robada de la empresa multinacional, referida en la acusación como “Compañía A”.

Los miembros de la conspiración crearon una filial de CBMF en Houston-Texas, llamada CBMI, de la cual Shi era el presidente, para ayudar a la empresa matriz en China a desarrollar capacidades de fabricación de espuma sintáctica, según la acusación. Ambas compañías han sido acusadas de los tres cargos anteriores.

Shi, un ciudadano naturalizado estadounidense, enfrenta una sentencia máxima de 45 años en prisión, mientras que Liu, un residente permanente de Estados Unidos, enfrenta 25 años. Los otros enfrentan 10 años.

Cumpliendo con la agenda del régimen chino

El esquema comienza con el deseo del régimen chino de desarrollar su industria marina. En su plan quinquenal más reciente para 2016-2020, el régimen anunció su intención de convertirse en una potencia marítima como una prioridad nacional. Las agencias estatales y las firmas estatales debían promover el desarrollo de la tecnología marina y la fabricación de equipos.

CBMF ha sido una de las varias empresas chinas que forman parte de un “Equipo nacional de ingeniería marina”, encargado de llevar a cabo empresas conjuntas para desarrollar materiales de flotabilidad en aguas profundas. La espuma sintáctica se considera como un material clave, más otros equipos marinos “para avanzar en la fuerza militar e intereses civiles “, según la acusación.

La compañía tiene otras conexiones con el régimen. Recibió más de la mitad de sus fondos de investigación del régimen comunista chino, mientras que su equipo de investigación y desarrollo estuvo compuesto casi en su totalidad por graduados de la Universidad de Ingeniería de Harbin, una escuela afiliada al ejército chino. Shi también se graduó de esa Universidad. Finalmente, CBMF también fue contratada para proporcionar materiales de flotación a la Corporación de la Industria de la Construcción Naval de China.

Dos patrulleras en alta mar construidas por la Corporación de la Industria y la Construcción Naval de China (CSIC) para la armada nigeriana después de su ceremonia de comisionamiento en Lagos, Nigeria, el 19 de febrero de 2015. (Pius Utomi Ekpei / AFP / Getty Images)

Los materiales mencionados también son una parte clave del programa 863 del régimen chino, que proporciona fondos y orientación para que las empresas chinas adquieran tecnología de los EE. UU., e información económica delicada. Una publicación en línea en 2014 promocionó información del lanzamiento de un sistema de buceo profundo desarrollado por un instituto de investigación de la marina bajo el nombre de ChemChina, una empresa química estatal.

El esquema

Shi vio que Houston podría ser una fuente potencial para la adquisición de tecnología de espuma sintáctica. En 2014, incorporó la filial de CBMI en Houston y comenzó a apuntar a la Compañía A.

Mientras tanto, entre junio de 2014 y mayo de 2017, la empresa matriz CBMF traspasó aproximadamente USD 3,1 millones a CBMI para mantener sus operaciones y pagar los salarios de los empleados.

“Conscientes de la prioridad nacional de la RPC [República Popular de China], y para eludir la investigación y desarrollo costoso y lento requerido para producir la espuma sintáctica, las personas nombradas en esta acusación adquirieron secretos comerciales de la Compañía A relacionados con la espuma sintáctica, sin la autorización de la Compañía A”, dice la acusación.

¿Cómo lo hicieron? Shi y sus co-conspiradores cazaron a empleados antiguos y actuales en la Compañía A, incluido Liu, que era un ingeniero de desarrollo de materiales y tenía acceso a datos secretos comerciales y de propiedad.

CBMI también buscó obtener secretos comerciales mediante el intento de establecer relaciones comerciales con la Compañía A y otras firmas de los EE. UU.

Eventualmente, el robo de secretos comerciales permitió a CBMF establecer una fábrica en 2016, para fabricar espuma sintáctica con la tecnología patentada por la Compañía A. Esos secretos comerciales también beneficiaron a la universidad de Harbin; la empresa China Shipbuilding Industry Corporation; la Corporación Nacional de Petróleo Offshore de propiedad estatal china; y el gobierno de Linhai, un condado dentro de Taizhou, según la acusación.

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