Se vuelve ingeniero en un basurero e intenta ayudar a su pueblo, pero su suerte cambia por completo

Por La Gran Época
05 de Mayo de 2019 Actualizado: 25 de Junio de 2019

Esta es la historia de Kelvin Doe, un chico que quería jugar y divertirse entre la basura en Sierra Leona, pero sobre todo, un chico que quería intentar ayudar a los demás, y así fue como logró convertirse en ingeniero.

Desde pequeño Kelvin Doe mostraba síntomas de ser un muchacho muy emprendedor. A los 10 años cuando salía del colegio, en lugar de regresar a casa donde su madre lo esperaba, corría hacia un basurero cerca de Freetown, la capital de Sierra Leona, en Africa.

Entre la basura descubrió muchos aparatos desechados, baterías viejas y tecnología descartada. Sin embargo, aquel lugar, que podría parecer sucio para cualquiera, para él se convertiría en su juguetería donde podía innovar y crear cosas nuevas.

De este modo, Kevin comenzó a “jugar” mientras escarbaba en la basura.

“Improvisaba artefactos mientras leía algunos libros de ingeniería básica que había conseguido en la vieja biblioteca de la comunidad. La curiosidad inicial dio paso a una fascinación sin retorno”, según cuenta Infobae.

El desafío era enorme pues en su barrio apenas había energía eléctrica unas pocas horas a la semana y el resto del tiempo tenían que vivir en medio de la oscuridad.

Sumergido en esas circunstancias, a Kelvin se le ocurrió en su mente el primer proyecto: buscar una solución a la escasez de energía.

Con los conocimientos que había adquirido en los manuales que había leído, pudo fabricar una batería rudimentaria. Este fue su primer logro, según cuenta Infobae.

Pero esta tarea no había sido nada sencilla. Al chico le tomó mucho tiempo y esfuerzo, y tras varios intentos consiguió un prototipo funcional, el cual era una combinación de circuitos y metal, envueltos en una cinta.

La emisora de radio

En el lugar donde vivía Kelvin, la comunidad tenía muchas otras necesidades. “Era imposible transferir la información de un lado a otro, y yo lo quería resolver” c,uenta Kelvin en su conferencia en Buenos Aires, a la cual fue invitado por la fundación Cimientos.

Entonces Kelvin , con tan solo 14 años tuvo una idea: Crear una emisora de radio. Este proyecto fue tan exitoso que al poco tiempo, se convirtió en un punto de encuentro, donde los jóvenes se reunían y contaban las dificultades que afrontaban en su vida.

La estación de radio se alimentaba por un generador que él mismo creó a partir de un estabilizador de tensión deteriorado de la basura, mientras que una antena simple permitía que su vecindario lo escuchara.

De esta forma, Kelvin le dio voz a la comunidad y utilizó su estación de radio para transmitir partidos de fútbol, además de música. Pese a la precariedad de sus artefactos se las arreglaba para hacer mezclas gracias a un amplificador y distintos micrófonos.

De ahí surgió su apodo. En su vecindario lo llaman: DJ Focus. “Me dicen así por mi enfoque y persistencia para hacer inventos”, explica.

Durante un evento de tecnologías realizado en escuelas secundarias de Sierra Leona, David Sengeh -del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)-, puso los ojos en él. Se dio cuenta de que se trataba un joven adelantado y además, autodidacta.

El investigador invitó a Kelvin a contar su historia a estudiantes e ingenieros de distintos puntos de Estados Unidos, y una de esas universidades fue el MIT.

Pocos meses después el joven recibió la propuesta de liderar una iniciativa de una compañía canadiense para proveer energía solar a Sierra Leona. Un proyecto que buscaba establecer una red de paneles solares con wifi para llevar electricidad a los sitios más recónditos de su país.

Hoy el joven innovador vive en Canadá y estudia ingeniería.

“Cuando empecé no tenía recursos. Me tuve que impulsar a mí mismo”, comentó. “Mi mamá es la razón de mi inspiración. Quiero volver y ayudarla no solo a ella, sino a toda mi comunidad” concluye.

Mira el video a continuación:


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