La corrupción en la FIFA, viajes a Roma y más, en la trama que produjo el expediente que acusó a Trump de colusión con los rusos

Por Jeff Carlson
01 de Septiembre de 2018 Actualizado: 01 de Septiembre de 2018

Una unidad del FBI poco conocida jugó un papel muy importante en permitir que las declaraciones controvertidas de Christopher Steele, un exespía del MI6, sobre Donald Trump alcanzaran los niveles más altos del FBI y el Departamento de Estado.

La Unidad sobre Crimen Organizado de Eurasia, que en ese momento estaba dirigida por Michael Gaeta, se especializa en la investigación de grupos criminales de Georgia, Rusia y Ucrania.

Gaeta, agente del FBI y agregado legal adjunto en la embajada de Estados Unidos en Roma, conocía al ex espía Christopher Steele –autor del controvertido expediente sobre el entonces candidato a presidente Donald Trump– desde al menos 2010, cuando Steele brindaba asistencia en una investigación del FBI sobre el escándalo de corrupción de la FIFA por las preocupaciones de que Rusia podría haber estado involucrada en sobornos para ser sede de la Copa Mundial 2018.

Según un artículo del 15 de noviembre de 2017 del periodista de Guardian Luke Harding, Steele jugó un papel central en el establecimiento de la investigación de la FIFA:

“Steele descubrió que la corrupción de la FIFA era mundial. Fue una conspiración impactante. Él dio el paso inusual de informar a un contacto estadounidense en Roma, el jefe de la división de delitos graves de Eurasia del FBI”.

También participaron en la investigación de la FIFA otros dos nombres conocidos.

Loretta Lynch, que se desempeñó como Fiscal General desde 2015 hasta 2017 bajo el mando del entonces presidente Barack Obama, estaba en ese momento “en su segundo período como abogada estadounidense para el Distrito Este”, y era considerada como una defensora del equipo de Gaeta:

“Loretta Lynch fue quien dijo: ‘Ve a buscarlo'”, dijo una fuente a ESPN en un artículo de febrero de 2016. “Ella fue la que hablaba con los superiores en DC cuando hacía falta”.

El juez de distrito de Estados Unidos, Raymond Dearie supervisó el caso de la FIFA. Dearie también era un Juez de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) y fue quien más tarde firmó la tercera y última renovación de la solicitud FISA que permitió que continuara el espionaje sobre Carter Page, voluntario de la campaña presidencial de Trump.

En mayo de 2015, Lynch, cuando ya se había convertido en Fiscal General, anunció la acusación formal de catorce imputados en el caso de FIFA.

Investigación de la mafia rusa

Gaeta también supervisó la investigación del jefe de la mafia rusa Alimzhan Tokhtakhounov.

A partir de 2011, y continuando durante dos años, Gaeta estuvo a cargo de una importante investigación federal sobre una operación de lavado de dinero presuntamente dirigida por Tokhtakhounov, cuyo círculo ruso era sospechoso de mover más de USD 50 millones en dinero ilegal a Estados Unidos.

Según un informe de ABC News de mayo de 2017, como parte de la investigación, el FBI intervino los teléfonos de la Torre Trump durante dos años hasta 2013, para “escuchar una sofisticada red de lavado de dinero del crimen organizado ruso que operaba desde la unidad 63A”. El caso no estaba relacionado con Donald Trump.

Conexión con Fusion GPS

Glenn Simpson, fundador de la firma de investigación opositora Fusion GPS, conocía a Steele desde 2009.

Según Harding, Simpson y Steele “conocían a las mismas personas del FBI y compartían su pericia sobre Rusia”.

Harding escribió que Simpson, un experiodista del Wall Street Journal, “se especializaba en la oscuridad post Unión Soviética”, y de manera similar a la unidad del FBI de Gaeta, se centró en la “intersección entre el crimen organizado y el Estado ruso”.

La relación entre sus firmas –Fusion GPS de Simpson y Orbis de Steele– data de casi la misma época. Poco después de la reunión, “Fusion y Orbis comenzaron una asociación profesional. Las empresas con sede en Washington y Londres trabajaron para oligarcas que litigaban contra otros oligarcas”.

Tras la participación de Steele en el escándalo de la FIFA, este comenzó a proporcionar informes de manera informal al Departamento de Estado. Harding informó:

“Estos fueron escritos para un cliente privado pero compartidos ampliamente dentro del Departamento de Estado de EE. UU. y enviados al secretario de Estado John Kerry y la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland, quien estaba a cargo de la respuesta estadounidense a la anexión de Crimea por parte de Putin y la invasión encubierta del Este de Ucrania”.

De acuerdo con una carta del 24 de octubre de 2017 de la firma de abogados Perkins Coie, Simpson se contactó con ellos a principios de marzo de 2016 y les planteó la posibilidad de contratar a Fusion GPS para continuar con la investigación opositora sobre la Campaña de Trump. Las propuestas de Simpson tuvieron éxito. En abril de 2016, Perkins Coie contrató a Fusion GPS en nombre del Comité Nacional Demócrata.

En algún momento de abril o mayo de 2016, Fusion GPS contrató a Christopher Steele. Durante este mismo período, Fusion también habría contratado a Nellie Ohr, la esposa del subprocurador general adjunto del Departamento de Justicia, Bruce Ohr. Nueva información ahora indica que Nellie Ohr puede haberse incorporado a Fusion en algún momento de 2015.

Steele completó su primer memorando el 20 de junio de 2016 y lo envió a Fusion por correo cifrado.

Es en este punto que Steele habría comenzado a reconectarse con sus viejos contactos del FBI de la División de Delitos Graves de Eurasia:

“En junio, Steele voló a Roma para informar al contacto del FBI con quien había cooperado sobre la FIFA”, informó The Guardian. “Su información comenzó a llegar al buró en Washington”.

No está del todo claro si Steele se encontró con el jefe de la División de Eurasia, Gaeta, u otro agente del FBI. De cualquier manera, Steele se reunió con Gaeta poco después en Londres.

El propósito de la visita a Londres fue claro. Steele le entregó personalmente el primer Memorándum de su expediente a Gaeta para su transmisión al FBI y al Departamento de Estado.

Para esta visita, el FBI solicitó permiso de la oficina de Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Eurasiáticos, en el Departamento de Estado.

Nuland, que había recibido muchos de los informes de Steele, dio permiso para una reunión más formal. El 5 de julio de 2016, Gaeta viajó a Londres y se reunió con Steele en la oficina de la firma de Steele, Orbis.

Nuland proporcionó esta versión de los hechos durante una aparición el 4 de febrero de 2018 en Face the Nation, de CBS:

“A mediados de julio, cuando [Steele] estaba haciendo este otro trabajo y se interesó, pasó entre dos y cuatro páginas de puntos cortos de lo que estaba encontrando y nuestra reacción inmediata fue que aquello no estaba en nuestro ámbito. Esto tenía que ir al FBI si había alguna preocupación de que un candidato o una elección en general pudiera estar influenciada por la Federación Rusa. Eso es algo que el FBI debía investigar”.

En septiembre de 2016, Steel viajaría de vuelta a Roma para reunirse con el Escuadrón Eurasiático del FBI una vez más. Es probable que la reunión también incluyera a varios otros funcionarios del FBI:

“En septiembre, Steele regresó a Roma. Allí se encontró con un equipo del FBI. Su respuesta fue de ‘conmoción y horror’, dijo Steele”, según The Guardian. “La agencia le pidió que explicara cómo había compilado sus informes y que presentara antecedentes sobre sus fuentes. Le pidió que enviara copias futuras”.

Según un Memorándum de la Minoría del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, los informes de Steele no llegaron al Equipo de Contrainteligencia del FBI sino hasta mediados de septiembre de 2016, coincidiendo con el viaje de Steele a Roma ese mes.

Hay otra figura central en la investigación Trump-Rusia que tuvo una superposición significativa con el Escuadrón de Crímenes de Eurasia del FBI: el exsubdirector del FBI, Andrew McCabe.

“McCabe comenzó su carrera como agente especial con el FBI en 1996”, declara el FBI en su sitio Internet. “Primero reportaba a la División de Nueva York, donde investigó una variedad de asuntos del crimen organizado. En 2003, se convirtió en el agente especial de supervisión de la Fuerza de Tarea del Crimen Organizado de Eurasia”.

McCabe permaneció en el Escuadrón Eurasiático hasta 2006, cuando fue trasladado a la oficina central del FBI en Washington.

El Cuerpo Especial de Agencias Unidas de la CIA

Menos conocido, pero probablemente de mayor importancia, el Cuerpo Especial de Agencias Unidas de la CIA, también conocido como el Centro de Fusión, fue creado por el exdirector de la CIA John Brennan. Tal como Brennan lo describió en una entrevista con Rachel Maddow de MSNBC a principios de agosto, el Centro de Fusión estaba ubicado dentro de la CIA y reunía a agentes de la NSA y el FBI junto con la CIA para asegurarse de “que esos puntos proverbiales estén conectados”.

Lo que Brennan estaba esbozando es la Fuerza de Tareas Multi-Agencia a la que se hace referencia en un artículo de la BBC:

“En abril pasado, al director de la CIA se le mostró una información de inteligencia que le preocupó […] Una agencia de inteligencia de uno de los Estados bálticos se la había pasado a Estados Unidos. La CIA no puede actuar a nivel nacional contra ciudadanos estadounidenses, por lo que se creó un cuerpo especial conjunto de contrainteligencia. El cuerpo especial incluyó seis agencias o departamentos del gobierno”.

Brennan unió estas agencias normalmente separadas y envió información a los diversos analistas que habían sido seleccionados para el cuerpo especial, que sirvió como centro de información. De una aparición en el programa de la NBC Meet the Press, de Chuck Todd, el 4 de febrero de 2018:

“Nosotros, la CIA y la comunidad de inteligencia habíamos recopilado una buena cantidad de información en el verano de 2016 sobre lo que estaban haciendo los rusos en múltiples frentes. Y queríamos asegurarnos de que el FBI tuviera pleno acceso a eso”.

Como Brennan señalaría en su testimonio del 23 de mayo de 2017 ante Comité de Inteligencia de la Cámara, “yo sabía de la inteligencia y la información sobre los contactos entre funcionarios rusos y personas estadounidenses que causaron preocupación en mi mente sobre si esos individuos cooperaban con los rusos o no, ya sea a sabiendas o no, y sirvió de base para la investigación del FBI”.

Para los investigadores del Congreso que buscan un camino para determinar la génesis de la investigación Trump-Rusia, las acciones del Escuadrón Eurasiático del FBI y el Centro de Fusión de la CIA podrían ser un excelente lugar para comenzar.

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