La industria farmacéutica quiere que estés enfermo, y las celebridades ayudan

Por Martha Rosenberg
23 de Octubre de 2019 Actualizado: 23 de Octubre de 2019

¿Tienes gases, inflamación y diarrea frecuente? La industria farmacéutica espera que así sea. Si  tienes la rara enfermedad digestiva/intestinal de la insuficiencia pancreática exocrina (IPE) -la mayoría limitada a aquellos con pancreatitis crónica, fibrosis quística y diabetes- la compañía AbbVie puede venderte su costoso medicamento Creon.

Una campaña publicitaria con alto presupuesto advierte que quienquiera que seas, incluso si tienes un solo síntoma de IPE, debes consultar a tu médico. (¡Maldito sea el uso excesivo de recursos médicos!) “Tienes que explicárselo a tu médico y ser específico sobre la gravedad de tus síntomas”, dice AbbVie -quizás hasta expulsando gases durante tu cita para demostrar tu punto de vista. Para la compañía AbbVie si el doctor no prescribe el fármaco Creon significa que sus dólares en anuncios publicitarios fueron desperdiciados.

La táctica de la “concientización sobre las enfermedades“, para convencer a las personas de que están enfermas o “en riesgo”, es la razón por la que millones de personas ahora toman estatinas, medicamentos para el reflujo gastroesofágico (ERGE) y antidepresivos, fármacos que a menudo son más peligrosos que la enfermedad que presuntamente deben curar.

Además de aumentar las ventas y presionar a los médicos para que prescriban sus medicamentos, a la industria farmacéutica le encanta la publicidad de enfermedades porque a menudo omite el nombre del medicamento y, por lo tanto, la lista obligatoria de efectos colaterales que debe adjuntarse en un anuncio publicitario -como las hemorragias cerebrales, convulsiones, pensamientos de suicidio, etc- que pueden “no vender” un fármaco.

Las celebridades ayudan a tomar conciencia sobre las enfermedades

No debe sorprender a nadie la frecuencia con la que la industria farmacéutica utiliza el apoyo de las celebridades para vender medicamentos y aumentar la “concientización sobre las enfermedades”.

Cuando comenzó la publicidad directa al consumidor, el personaje de televisión, Joan Lunden, y el jugador de béisbol, Mike Piazza, promovieron la píldora para la alergia Claritin; y Dorothy Hamill, y la exestrella del atletismo, Bruce Jenner, promovieron la píldora para el dolor, Vioxx, que causó 27.785 ataques cardíacos y muertes repentinas.

La actriz protagonista de Body Heat, Kathleen Turner, compartió sobre su batalla contra la artritis reumatoide en CNN, sin mencionar que una compañía farmacéutica que fabricaba los medicamentos para la artritis la estaba financiando. Tampoco la presentadora del programa de televisión, Meredith Vieira, mencionó nunca ningún subsidio de la compañía Merck cuando promovió los medicamentos para los huesos para mejorar la osteoporosis.

Sally Field, conocida como la matriarca de la familia en la serie de televisión Brothers and Sisters, fue la cara durante varios años de la concientización sobre los riesgos de la enfermedad ósea para las mujeres, sin miedo a nombrar el fármaco Boniva. (Desde que Vieira y Field concientizaron sobre el adelgazamiento óseo, el tipo de medicamentos que promovieron, los bifosfonatos, se lo ha relacionado con el cáncer, el dolor crónico, los problemas cardíacos, la necrosis ósea de la mandíbula y las mismas fracturas que se suponía debían prevenir. Gracias, señoras).

Más recientemente, la estrella del tenis, Monica Seles, concientizó sobre el “trastorno por apetito desenfrenado”, la actriz Marcia Cross, sensibilizó sobre los dolores de cabeza, y la piloto de carreras de autos Danica Patrick, lo hizo sobre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. La cantante LeAnn Rimes concientizó sobre el eczema, Paula Deen sensibilizó sobre la diabetes y Adam Levine, el cantante principal de Maroon 5, vendió el ADHD (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) en una campaña llamada “Es tu ADHD. Tenelo”.

La industria farmacéutica teme a la opinión pública

No solo los progresistas se oponen al oportunismo de la industria farmacéutica y a los precios abusivos; en Estados Unidos, los legisladores republicanos también están conmocionados por la impunidad y la desfachatez de esta industria. No es de extrañar que la industria farmacéutica es muy odiada, por lo que teme los comentarios del público y la opinión de la comunidad en Internet, que no puede comprar con sus lucrativos y frecuentes anuncios publicitarios como lo hace en la televisión y en los noticieros de televisión.

“La información sobre eventos adversos ha sido una preocupación para la industria farmacéutica desde el advenimiento de las redes sociales”, admite un artículo sobre Marketing Médico y Medios de Comunicación que aborda cómo la industria farmacéutica se enfrenta a una seria “desconfianza del público” en las redes de comunicación social.

Otro distribuidor de la industria farmacéutica coincide, advirtiendo que no hay que dejar que malos comentarios de pacientes eclipse “el trabajo que has hecho online (…). La minoría ruidosa se convierte ahora en la mayoría publicada, y eso se convierte en la experiencia a la que todo el mundo se adhiere (…). Poner tu cabeza en la arena e ignorar a estas personas es la manera equivocada de pensar sobre cómo la gente está experimentando tu marca o tu contenido”.

Para contrarrestar los testimonios del público sobre los medicamentos, la industria farmacéutica contrata a “pacientes” -como lo hacen con las celebridades- que actuarán como cómplices de la industria farmacéutica, entusiasmados por los beneficios del fármaco a cambio de dinero. He conocido a tales pacientes en las audiencias de la FDA que fácilmente admiten que la industria farmacéutica pagó sus gastos para que elogiaran el medicamento en las audiencias de aprobación o (uso) de indicación expandida.

¿Qué se puede hacer?

Uno de los mejores sitios para obtener información no “adulterada por la industria farmacéutica” sobre una droga es askapatient.com, un sitio galardonado con el premio Webby dirigido a pacientes que les permite acceder a miles de opiniones sobre un medicamento particular de usuarios reales. El número de efectos colaterales convenidos por decenas de usuarios pero que no se encuentran en ninguna parte de la ficha técnica o prospecto del medicamento es asombroso (no es de extrañar que los pacientes puedan saber más sobre los efectos colaterales de un medicamento que los que lo prescriben).

Una de las fuentes más confiables de información imparcial sobre medicamentos es People’s Pharmacy, dirigida durante décadas por Joe y Terry Graedon. A menudo aprenderás sobre tratamientos económicos, incluso en el hogar, para estados de salud que la industria farmacéutica no está ansiosa que sepas.

Finalmente, Worst Pills, publicado por el muy respetado Public Citizen, es el abuelo de los sitios de información sobre fármacos que están libres de la influencia de la industria farmacéutica. Por una cuota de suscripción muy pequeña, los pacientes pueden aprender información crucial sobre los medicamentos que les fueron recetados y tomar sus propias decisiones con conocimiento.

Hay dos cosas que se debe recordar cuando se enfrenta con la publicidad de medicamentos que vende enfermedades: probablemente no se tenga la afección anunciada y, si se la tiene, el medicamento que se comercializa tiene un precio alto y probablemente muchos riesgos ocultos.

Martha Rosenberg es la autora de la premiada exposición “Nacido con una deficiencia de comida chatarra“. Conocida a nivel nacional, dio conferencias en universidades y escuelas de medicina y apareció en programas de radio y televisión.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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