La moda del socialismo democrático es incompatible con la libertad

Por Mamela Fiallo Flor
13 de Junio de 2019 Actualizado: 13 de Junio de 2019

El socialismo está de moda. En América Latina bajo el nombre de socialismo del siglo XXI y en EE. UU. como socialismo democrático. Ambas corrientes hicieron un rebranding para alegar tener una versión propia, ajena de las masacres y los atropellos del socialismo del siglo pasado. Pero tienen la historia, la teoría y la práctica en su contra. Así lo manifiesta el senador republicano Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos.

Frente a la pregunta de por qué está de moda el socialismo, el senador responde: el término “socialismo democrático” permite a la extrema izquierda ignorar “la historia increíblemente destructiva del socialismo”.

De acuerdo con las cifras provistas en ‘El libro negro del comunismo’, impreso por la editorial de la Universidad de Harvard, al menos 120 millones de personas murieron a causa de políticas de carácter socialista internacionalista, o sea comunista.

“Lo que afirmamos es que debemos avanzar por el camino de la liberación, incluso si esto cuesta millones de víctimas atómicas”, decía el Che Guevara, quien estaba dispuesto a usar arsenal masivo con tal de imponer su visión de mundo.

Estos regímenes atentaron tanto contra el derecho a la vida como contra el derecho a la libertad. En prisión, murieron los perseguidos políticos tanto de hambre y frío como de agotamiento y fallas cardíacas por el trabajo forzado. También dentro de las cárceles había paredones de fusilamiento para ejecuciones sumarias. Todo sin el debido proceso, una garantía jurídica innecesaria según exponentes del socialismo.

“Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria… Estos procedimientos son un detalle arcaico burgués. ¡Esto es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro”, decía el Che Guevara.

El senador Rubio afirma que el peligro del socialismo democrático de hoy no dista frente al de ayer. “Las promesas son muy familiares: un ingreso básico universal, universidad gratuita, atención médica administrada por el gobierno, un trabajo gubernamental garantizado para todos”, insiste en su discurso.

Sanders en defensa del “socialismo democrático”

Aunque no dijo su nombre, Rubio alude a las promesas de campaña del precandidato presidencial Bernie Sanders.

Sanders no tardó en replicar. Alega que mientras Trump y “otros multimillonarios” critican el socialismo democrático, se benefician del “socialismo corporativo”.

Lo que no dice es que mientras Trump se enriqueció en el sector privado y dona la mayor parte de su sueldo, Sanders se ha enriquecido como funcionario público y dona apenas el 2,26 % de sus ganancias. Como senador, su salario es de 176.280 dólares anuales.

A raíz de la campaña presidencial frente a Trump, su fortuna se cuantificó. Pues mientras prometía socialismo recibía contribuciones corporativas e incluso creó una corporación propia. Las ventas de su libro Our revolution le produjeron ganancias en 880.000 solo en el 2017 y un monto equivalente en el 2016.

Para Sanders, Cuba es un ejemplo de democracia

Pero no se limita a criticar la política local. Frente a cámaras, Sanders resaltó a Cuba como ejemplo de democracia, pese a que solo el Partido Comunista es legal en la isla (artículo 5 de la Constitución) y a que la persecución a los opositores, la expropiación de sus bienes y arrebatarles la vida son estrategias válidas para mantener el comunismo en pie.

Por ejemplo, el artículo 3 de la nueva Constitución de Cuba establece que “los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”. Dicho orden es el socialismo que aparece en la Carta Magna como irrevocable.

El socialismo llevó a millones a escapar

Como consecuencia de estas políticas totalitarias, el senador Rubio afirma que “el socialismo democrático no ha funcionado en ningún lugar del mundo y, de hecho, hay personas que viven en Estados Unidos hoy que vinieron aquí porque el socialismo democrático destruyó las economías de sus países”.

En el caso de Cuba, por ejemplo, desde que se declaró marxista-leninista, más de 2 millones de ciudadanos han emigrado, un sexto del total de la población.

Todavía sucede. Apenas el primer fin de semana de junio se contabilizaron en Panamá 57 cuerpos en una fosa común como resultado de la migración de cubanos (y haitianos) y las circunstancias adversas a las que se enfrentan en el camino.

Gracias al auge del socialismo en EE. UU., la situación de los cubanos opositores se ha agravado, particularmente de aquellos que intentan exiliarse.

El caso más representativo es el hecho de que Barack Obama, como presidente de EE. UU., revocó la política que les permitía a los cubanos naturalizarse si pisaban suelo firme norteamericano; como parte de su acuerdo con Raúl Castro. Ahora, los cubanos exiliados deben aventurarse a cruzar toda Centroamérica hasta pasar por México antes de llegar a EE. UU., a merced de los coyotes, mafias, maras (pandillas) y la complicidad del Gobierno de AMLO, que según los exiliados cubanos actúa en colaboración con su aliado ideológico en La Habana.

El socialismo democrático es incompatible con los valores estadounidenses

Muchos de los que huyen del socialismo terminan precisamente en EE. UU. en búsqueda de libertad y oportunidades. Contrario a lo que proponen los defensores del socialismo democrático, convertir a EE. UU. en uno de los lugares de los cuales la gente huye en balsas y a pie.

Justamente, dirigiéndose a la comunidad venezolana, nicaragüense y cubana en el sur de la Florida, Donald Trump dijo en febrero de este año que “Estados Unidos nunca será un país socialista”.

En relación con las ciudades con mayor número de migrantes que tuvieron que escapar de dictaduras socialistas, recalcó: “Sabemos lo que puede hacer la libertad en Venezuela porque hemos visto ese futuro aquí en Doral; sabemos lo que puede hacer la libertad en Cuba porque lo hemos visto aquí en Miami; sabemos lo que puede hacer la libertad en Nicaragua porque hemos lo hemos visto en Sweetwater. Y un día cercano, con la ayuda de Dios, veremos lo que la gente hará en Caracas, en Managua y en La Habana”.

Falta un año para las elecciones presidenciales y los opositores de Trump alegan que usa el socialismo para generar el miedo como instrumento para captar los votos de los exiliados.

Mientras tanto, sus adversarios usan al “socialismo democrático” como publicidad, negando el sufrimiento que ha causado a millones.

El estado de Florida es lo que se conoce como bisagra. Eso significa que suma votos suficientes para lograr un cambio significativo en las elecciones.

Esto lo convierte en uno de los estados más cotizados entre los políticos. Al ser el que más migrantes hispanos recibe, se disputa entre los demócratas que se proclaman los héroes de las minorías y los republicanos que denuncian a los regímenes que empujan a sus ciudadanos al exilio.

Para el senador republicano de padres cubanos “el socialismo democrático nunca será la respuesta”. Al contrario, las políticas públicas de la Administración deben “reflejar mejor” los valores como el trabajo digno, la familia y la prosperidad. Es decir, más descentralización del poder que está en manos del Estado y más control de los individuos sobre sus vidas.

Este artículo fue publicado originalmente en PanAm Post.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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